Miles de latinoamericanos han obtenido la nacionalidad española por la Ley de Memoria Democrática, cuyo plazo cierra el 20 de octubre, pero enfrentan obstáculos para integrarse. Estela Marina Pérez Cabrera, presidenta de la Asociación de Descendientes Españoles en el Mundo, publica un manual con cinco pasos esenciales para adaptarse a la sociedad española. Desde gestionar el empadronamiento hasta adoptar costumbres locales como la siesta, estas claves ayudan a los nuevos ciudadanos a ejercer su nacionalidad en la práctica.
Obtener un pasaporte español sin haber puesto jamás un pie en el país se ha convertido en una realidad para miles de latinoamericanos gracias a la Ley de Memoria Democrática aprobada en 2022. Sin embargo, tener el documento no garantiza saber cómo ejercer esa ciudadanía. Estela Marina Pérez Cabrera, presidenta de la Asociación de Descendientes Españoles en el Mundo, ha publicado el libro «Soy descendiente: Un libro sobre nacionalidad española» para guiar a quienes enfrentan este desafío. La obra profundiza en los métodos para obtener la ciudadanía, ofrece consejos para sortear la burocracia y brinda recomendaciones para integrarse de manera eficaz. El plazo para solicitar la nacionalidad bajo esta ley cerrará el próximo 20 de octubre, y solo se resolverán los expedientes admitidos a trámite antes de esa fecha en las decenas de consulados españoles que se han visto sobrepasados por la demanda.
La ley beneficia a hijos y nietos de españoles, a bisnietos y tataranietos que perdieron la nacionalidad, y a descendientes nacidos en territorios como Cuba y Puerto Rico entre 1899 y 1920. Pérez Cabrera estuvo detrás de que esta legislación saliera adelante, despachó con diputados de varios partidos, editó el texto para que beneficiara a la mayor cantidad de personas y creó una red de profesionales jurídicos en España y América para asistir a los descendientes. La abogada especializada en Extranjería conoce casos de personas que tienen su pasaporte español desde hace 20 o 30 años y nunca han visitado el país. Muchos terminan migrando a terceros destinos europeos con ese pasaporte obtenido gracias a un bisabuelo español. Para quienes sí deciden establecerse en España, la autora desarrolla una metodología que llama «Migrar con inteligencia» y que resume en cinco claves fundamentales.
Primera clave: dominar lo administrativo básico
El primer paso empieza tras aterrizar en España con la gestión del empadronamiento, el alquiler y la cuenta bancaria. Luego recomienda sacar el DNI tras la cita de toma de huellas para poder empezar a trabajar. El tercer paso puede ser definitivo si se persigue un futuro como asalariado, pero están las variantes de convertirse en autónomo o abrir una empresa. «Mi objetivo con ese proyecto que quiero rescatar ahora a propósito del libro es que la gente entienda los conceptos», detalla Pérez Cabrera. La experta cree que los migrantes tienen que comprender por qué el empadronamiento es obligatorio y qué beneficios trae, para que no vayan haciendo trámites sin dominar el proceso. Además de las complicaciones para acceder a una vivienda digna, los nuevos españoles suelen chocar con problemas burocráticos que no siempre logran superar.
Segunda clave: acatar las normas de civismo desde el inicio
Acatar desde el primer momento las normas elementales del civismo español resulta fundamental para la integración. Pérez Cabrera ha lidiado con gente que al llegar no sabía que aquí se duerme la siesta, que los bancos cierran a las 14:00 horas o que no se puede gritar en la calle o piropear a las mujeres. «Siempre les digo a los que vienen que si son españoles y viven aquí, tienen que regirse por las normas sociales y leyes españolas. He visto a muchos latinos nacionalizados ir a un juzgado a decir que conducir borracho no es nada, porque son cosas que traen normalizadas de sus países», advierte la experta. Adquirir la nacionalidad española no solo implica un cambio de estatus jurídico, precisa en su libro, también demanda integrarse a través del trabajo, la participación en la vida comunitaria y el respeto por las normas que rigen la vida en España. Delinquir o incumplir las normas de convivencia estigmatiza a los extranjeros nacionalizados.
Tercera clave: adaptar la alimentación sin perder la identidad
La autora aclara que no se trata de que los nuevos españoles pierdan la identidad y cultura de sus países de origen, pero tienen que crear un equilibrio. La alimentación representa uno de sus consejos para adaptarse adecuadamente. «Pueden comer su comida típica, pero a lo mejor tienen que probar una ensalada de pulpo o una merluza. Muchos me dicen que solo quieren arroz, frijoles y yuca, pero aquí no se come eso. No es que yo quiera que cambien, pero si no se adaptan a lo que hay aquí van a pasar la vida entera sufriendo cuando, por ejemplo, le pongan un menú en el trabajo y lo rechacen porque es comida española», explica Pérez Cabrera. Los extranjeros han modificado las cartas de bares y restaurantes de toda España, manteniendo una idiosincrasia base que les permite conectar con los nativos. Un reciente estudio del Banco de España expuso cómo los nacidos en el extranjero están generando una cuarta parte del crecimiento del PIB per cápita español.
Cuarta clave: considerar la vida en un pueblo
La presidenta de la Asociación de Descendientes Españoles en el Mundo admite que las generaciones más jóvenes llegan con ganas de experimentar y conocer cosas nuevas. Incluso tiene amigos y colegas nacionalizados que han comprado propiedades en pueblos poco habitados. Actualmente dirige un proyecto llamado «Vivir en un pueblo», con el que ya ha traído a más de 400 descendientes nacionalizados a vivir en localidades con baja población. «Creo que no es saludable crear guetos o gremios por nacionalidades de origen. Muchos de nosotros nos casamos con españoles o terminamos viviendo en zonas despobladas. Algunos extranjeros nacionalizados nos hemos integrado más que ciertos españoles nacidos y criados aquí», reflexiona la experta. Hacerse de una vivienda o irse a un pueblo pequeño ayuda a familiarizarse con las costumbres locales y acelera el proceso de integración en la sociedad española.
Quinta clave: conectar con quienes ya están integrados
Las comunidades de extranjeros ya asentados acompañan a los que vienen llegando. Los nuevos ciudadanos deben seguir los ejemplos de compatriotas que han logrado abrirse camino y conectar con ellos, aconseja la abogada. Una de las grandes diferencias entre la anterior Ley de Memoria Histórica de 2007 y la actual es que esta llegó en pleno boom de las redes sociales. En Facebook o Instagram hay infinidad de grupos o páginas especializadas en asesorar y brindar información a los migrantes. Pérez Cabrera utiliza su página de Instagram para informar sobre los cambios legislativos o procesales que afectan fundamentalmente a la comunidad latinoamericana. Internet ha permitido también la interconexión y el reencuentro entre familias que llevaban décadas separadas o que ni siquiera se conocían. A pueblos como Paredes de Nava en Palencia han llegado varios latinoamericanos nacionalizados para contribuir a programas locales de repoblación que conocieron a través de las redes sociales e influencers especializados en asesorarlos.
Pérez Cabrera lamenta que de cierta forma se categorice a los españoles según su origen. «Los que nacen aquí son de primera categoría, los de segunda son los originariamente españoles nacidos en el extranjero de madre o padre español, los de tercera son los españoles de origen derivativo o sobrevenido beneficiados por la Ley de Memoria Democrática, y los de cuarta son aquellos que obtienen la nacionalidad después de acumular aquí determinado tiempo de residencia», enumera. La experta considera que la ley española no garantiza de forma perenne la transmisibilidad de la nacionalidad por descendencia que estipula la Constitución. Debido a estos nuevos españoles, se estima que entre 2,5 y tres millones de electores se sumen al padrón electoral en los próximos años, lo que explica el interés político detrás de las leyes de memoria impulsadas por los gobiernos socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez.