La Generalitat ha requerido el apoyo de la Unidad Militar de Emergencias para controlar la expansión de la peste porcina africana detectada en jabalíes. Aunque no se ha confirmado ninguna infección en granjas, el brote amenaza un sector que exporta 8.500 millones de euros anuales. La aparición de cadáveres de jabalíes infectados en zonas próximas a explotaciones ganaderas obliga a extremar las medidas de bioseguridad y contención territorial.
La Generalitat de Cataluña ha solicitado formalmente el despliegue de la Unidad Militar de Emergencias para colaborar en las tareas de contención del brote de peste porcina africana detectado en jabalíes del entorno de la Universidad Autónoma de Barcelona. El número de animales infectados ascendió a catorce durante el fin de semana, lo que ha obligado a establecer un perímetro de seguridad de seis kilómetros con acceso totalmente prohibido y una zona de vigilancia de veinte kilómetros que afecta a 76 municipios. Aunque ninguna granja ha reportado casos hasta el momento, la amenaza sobre un sector que genera 8.500 millones de euros anuales en exportaciones mantiene en máxima alerta a las autoridades sanitarias.
El conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, confirmó que el Gobierno central ha puesto a disposición de la Generalitat la sección cinegética de la UME, ofrecimiento que ha sido aceptado y que actualmente se encuentra en fase de tramitación administrativa. Esta colaboración se suma al dispositivo desplegado por Agentes Rurales, Mossos d’Esquadra, Servicio de Protección Civil y Guardia Civil, que desde el viernes realizan labores de vigilancia, búsqueda activa de cadáveres y control de accesos a las zonas restringidas. El conseller destacó la necesidad de contar con profesionales capacitados para gestionar una crisis que considera extremadamente delicada en su primera semana de evolución.
Los primeros efectivos de la unidad militar comenzaron a incorporarse al operativo este lunes, uniéndose a los más de 250 agentes ya movilizados. La UME aportará especialistas en gestión de fauna cinegética que se encargarán de capturar ejemplares dentro de los perímetros de seguridad establecidos. Ordeig insistió en que la primera semana resulta crítica para impedir la propagación del virus, especialmente hacia las 39 explotaciones porcinas que se encuentran dentro de la zona de vigilancia y que, aunque no han reportado infecciones, están sometidas a estricto aislamiento preventivo y refuerzo de medidas de bioseguridad.
El origen del brote: la hipótesis del sándwich
Las investigaciones apuntan a la llamada «vía del sandwich» como hipótesis más probable sobre el origen del brote. Según Emilio García Muro, director general de Sanidad de la Producción Agroalimentaria, los jabalíes de Collserola se aproximan habitualmente a contenedores de basura donde podrían haber consumido restos de carne procedentes de países europeos con presencia de peste porcina africana. El virus permanece activo en productos cárnicos durante períodos prolongados, lo que convierte a los residuos alimentarios en vectores de transmisión particularmente eficaces.
Francesc Accensi, investigador del IRTA especializado en peste porcina africana, señaló a Europa Press que resulta plausible que la autopista AP-7 haya funcionado como eje transmisor del virus, ya sea a través de restos alimentarios desechados o incluso mediante elementos contaminados transportados por vehículos. Los seis primeros jabalíes aparecieron muertos en las inmediaciones del campus universitario, todos ellos en una zona próxima a la autopista, lo que refuerza esta teoría. Accensi subrayó que el virus tiene su origen en África y que la enfermedad se ha vuelto casi endémica en los países del Este de Europa desde su entrada en 2014.
El diagnóstico de los animales infectados se realizó mediante PCR que detecta ADN del virus en el Centro de Investigación en Sanidad Animal de la UAB. Los resultados fueron confirmados posteriormente por el Laboratorio Nacional de Referencia de Algete, en Madrid. Los técnicos identificaron una cepa del virus que coincide con las presentes en otros países europeos, descartando por el momento que se trate de una variante nueva. Los expertos consideran que los jabalíes son los primeros en infectarse cuando el virus llega a un territorio y que su control resulta fundamental para evitar el salto a explotaciones porcinas domésticas.
Impacto económico y bloqueo de exportaciones
La simple detección del brote ha activado automáticamente un bloqueo preventivo de exportaciones de porcino español a mercados extracomunitarios. Japón, México y Reino Unido han prohibido la entrada de carne española, mientras que China, principal cliente con compras por valor de 1.100 millones de euros en 2024, ha optado por una restricción más selectiva que afecta únicamente a la provincia de Barcelona. Esta decisión representa una tabla de salvación para el sector, que teme el cierre total del mercado chino si el virus se propaga más allá de los límites actualmente controlados.
El sector porcino catalán representa el 40 por ciento de la producción nacional española y cuenta con aproximadamente 185.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Luis Planas, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, declaró que el Gobierno español hará todos los esfuerzos para erradicar el brote cuanto antes y proteger un sector que el año pasado exportó por valor de 8.500 millones de euros. El presidente de Asaja en Lleida, Pere Roqué, señaló que las condiciones de seguridad actuales son mejores que en 1994, cuando España sufrió su último brote, pero advirtió que la fauna cinegética provoca bajones en la producción agroalimentaria.
Las 39 explotaciones dentro del perímetro de vigilancia enfrentan costes operativos adicionales por refuerzo de bioseguridad, desinfecciones y control de acceso de vehículos y personal. Aunque ninguna ha reportado casos, la inmovilización preventiva del ganado genera interrupciones en la cadena de suministro y obliga a desviar producto hacia mercados menos rentables si las restricciones se prolongan. Los ganaderos temen que el cierre de Collserola se extienda durante semanas o incluso meses, lo que agravaría las pérdidas económicas de un sector ya golpeado por la inflación de costes de producción.
Controversia sobre el cierre de Collserola
La delegación del Gobierno central en Cataluña ofreció ayuda con efectivos de la UME y anunció que el equipo de la base de Torrejón de Ardoz está previsto que envíe más efectivos esta semana. Sin embargo, la gestión del brote ha generado polémica sobre la efectividad del cierre de Collserola, un espacio natural con más de 500 accesos que dificulta enormemente el control efectivo del perímetro. El conseller Ordeig reconoció que el cierre total del parque resulta extremadamente complejo y que durante los primeros días algunas personas lograron acceder pese a las prohibiciones.
El parque de atracciones del Tibidabo, enclavado en la sierra, abrió sus puertas con normalidad durante el fin de semana, generando críticas de quienes consideran que se deberían haber suspendido todas las actividades en la zona afectada. Ordeig descartó por el momento suspender las clases en la UAB, cuyo campus se encuentra próximo a la zona donde aparecieron los primeros jabalíes, aunque pidió evitar actividades en la naturaleza. Las autoridades universitarias han instruido a la comunidad académica para que no manipule ejemplares vivos o muertos y avise inmediatamente a los Agentes Rurales en caso de avistarlos.
La Generalitat ha prohibido la caza en toda la zona de vigilancia para evitar que los jabalíes huyan hacia áreas libres del virus, medida que ha generado malestar entre colectivos cinegéticos que ofrecieron su colaboración. También ha vetado actividades como senderismo, ciclismo o cualquier práctica deportiva al aire libre que pueda perturbar a la fauna, con sanciones para quienes incumplan las restricciones. Los Mossos d’Esquadra mantienen controles en los principales accesos y han desalojado concentraciones de personas que pretendían entrar en el parque pese a las prohibiciones.
La peste porcina africana no afecta a los humanos ni por contagio ni por consumo de carne, pero resulta altamente letal para cerdos domésticos y jabalíes, con tasas de mortalidad que pueden alcanzar el 100 por ciento. La enfermedad provoca fiebre elevada, anorexia y hemorragias internas que causan la muerte entre dos y diez días después de la infección. La ausencia de vacunas efectivas convierte el control territorial y el sacrificio de animales en las únicas herramientas disponibles para contener los brotes, estrategia que España aplicó exitosamente en 1994 cuando logró erradicar la enfermedad tras décadas de lucha que costaron más de 90 millones de dólares.