El presidente valenciano asume su responsabilidad política por la catástrofe de 2024 y pone fin a su mandato, mientras el PP y Vox negocian su sucesión.
El presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, anunció este lunes su dimisión, casi un año después de la catástrofe de la DANA que arrasó media provincia de Valencia y dejó 229 muertos. La gestión del desastre y las revelaciones sobre su ausencia durante las horas críticas precipitaron su salida del cargo, en una declaración sin preguntas ofrecida desde el Palau de la Generalitat. “Cometí errores, los reconozco y voy a vivir con ellos toda mi vida”, dijo visiblemente afectado.
Mazón reconoció que no debió mantener su agenda del 29 de octubre de 2024, cuando permaneció en un almuerzo con una periodista mientras la localidad de Utiel ya estaba anegada. También admitió que se equivocó al no solicitar la declaración de emergencia nacional a tiempo y al no comparecer de inmediato ante la opinión pública. “Ya no puedo más”, confesó en un tono inusualmente personal, aludiendo al impacto familiar y emocional del último año.
La dimisión se produce en medio de la investigación judicial sobre la gestión de la DANA. La jueza de Catarroja, Nuria Ruiz Tobarra, ha citado a la periodista Maribel Vilaplana, quien compartió el almuerzo con el presidente aquel día, para esclarecer la cronología de los hechos. El tique de aparcamiento que conserva la periodista figura entre las pruebas solicitadas por el juzgado.
Mazón aprovechó su despedida para cargar contra el Gobierno central, al que acusó de haber “utilizado políticamente la tragedia” y de haber negado recursos a la Comunidad Valenciana. Sin embargo, asumió su cuota de responsabilidad personal. “Espero que la sociedad pueda distinguir entre un hombre que se equivocó y una mala persona”, dijo, al tiempo que apeló a la “mayoría viva y vigente” que conforman PP y Vox para investir un nuevo presidente sin necesidad de elecciones anticipadas.
La dimisión del dirigente popular abre un escenario incierto en la política valenciana. El nombre con más apoyo interno para sucederle es Vicente Mompó, actual presidente de la Diputación de Valencia, respaldado por los sectores territoriales del partido. Vox, socio de coalición, ha evitado por ahora romper el pacto de gobierno, pero exige responsabilidades políticas claras y mayor protagonismo en la nueva etapa.
Mazón no está acusado de corrupción ni de ilegalidad, sino de un error más difícil de medir: el de haberse ausentado cuando el país necesitaba liderazgo. En un sistema político acostumbrado a la opacidad y la demora, su salida transmite un mensaje inusual de rendición de cuentas y respeto por la tragedia vivida.
La tragedia de Valencia ha dejado una lección sobre la política y la responsabilidad. La confianza pública nace de la transparencia y la humildad, virtudes que Mazón reivindica al asumir sus errores cuando ya nada podía ganarle votos.