Campaña para visibilizar que las personas sin hogar también tienen sueños y aspiraciones

23 octobre 2025 - 18:55

Bajo el lema «Sin hogar, pero con sueños», la organización ha atendido a 42.850 personas en situación de exclusión residencial durante 2024, un 1,21% más que el año anterior. La iniciativa, que será presentada con motivo del Día de las Personas Sin Hogar que se celebra el 26 de octubre, pone el foco en los vínculos humanos como herramienta fundamental para recuperar la dignidad. Dos de cada diez personas atendidas son mujeres, y el perfil incluye desde trabajadores que no pueden acceder a vivienda hasta víctimas de violencia machista.

Cáritas Española ha presentado su campaña anual de sensibilización sobre las personas sin hogar bajo el lema «Sin hogar, pero con sueños», una iniciativa que busca cambiar la percepción social sobre el sinhogarismo y destacar que la falta de un techo no implica la ausencia de vida, derechos ni aspiraciones. La organización ha compartido datos que evidencian el crecimiento de esta realidad en España: durante 2024, Cáritas acompañó a 42.850 personas en situación de exclusión residencial, lo que representa un incremento del 1,21% respecto al año anterior. María Santos, responsable de la campaña y del programa de personas sin hogar de Cáritas Española, alerta sobre el aumento de la vulnerabilidad. La presentación de la campaña, que se desarrolla en distintas ciudades españolas con actos públicos, testimonios y manifiestos, tiene como eje central el próximo 26 de octubre, fecha en que se conmemora el Día de las Personas Sin Hogar.

El perfil de las personas atendidas refleja una diversidad que desmonta estereotipos. Dos de cada diez personas sin hogar son mujeres, una cifra que pone de manifiesto la dimensión de género del problema. Entre los perfiles identificados por Cáritas se encuentran trabajadores que, a pesar de tener empleo, no pueden acceder a una vivienda por los elevados costes del alquiler; personas migrantes atrapadas en la invisibilidad administrativa; víctimas de violencia machista que no encuentran una salida segura; personas con discapacidad que no hallan oportunidades laborales; mujeres y hombres con problemas de salud mental o adicciones; jóvenes extutelados a quienes se cierran las puertas al alcanzar la mayoría de edad; mayores sin red familiar ni pensión suficiente; personas del colectivo LGTBIAQ+ expulsadas de sus hogares; y madres solas que luchan por mantener a sus hijas e hijos junto a ellas.

Los datos regionales muestran variaciones significativas que reflejan tanto la magnitud del problema como los esfuerzos locales de atención. En Salamanca, Cáritas ha atendido a 728 personas en lo que va de 2025, un incremento del 7% respecto a las 681 atendidas en 2024. De ellas, 233 personas tuvieron su primer contacto con la entidad este año, lo que representa el 32% del total. En Toledo y Talavera, hasta el 30 de septiembre se habían atendido a 556 personas, 149 más que en el mismo periodo de 2024, un aumento del 27%. Valencia acompañó durante el pasado año a 565 personas, el 80% de ellas hombres con alto nivel de exclusión. En Málaga, más de 900 personas recibieron atención, mientras que en Jaén el número alcanzó las 528 personas. Estos datos evidencian que el sinhogarismo no es un fenómeno exclusivo de las grandes ciudades, sino una realidad extendida por toda la geografía española.

La distribución demográfica de las personas atendidas ofrece claves sobre las características del sinhogarismo en España. Por sexo, el 80% son hombres y el 20% mujeres, una proporción que se mantiene relativamente constante en las distintas regiones. En cuanto a la procedencia, tomando como referencia los datos de Salamanca que reflejan tendencias nacionales, el 44% son personas españolas, el 24% proceden de Latinoamérica y el Caribe, y el 15% de Marruecos, Oriente Medio y Norte de África. La diversidad de orígenes pone de manifiesto que el sinhogarismo no discrimina por nacionalidad, aunque la situación administrativa de las personas migrantes añade capas adicionales de vulnerabilidad. La ausencia de empadronamiento, que afecta al 31% de las personas acompañadas según datos de Cáritas Málaga, dificulta el acceso a prestaciones sociales y derechos básicos. Un estudio de la Universidad de Málaga detectó que el 52,7% de las personas en la calle se encuentran sin empadronamiento.

La cara invisible del sinhogarismo

 El sinhogarismo no se limita a las personas que duermen en la calle. La Tipología Europea de Sin Hogar y Exclusión Residencial establece cuatro categorías: personas en situación de calle, sin vivienda, con vivienda insegura o con vivienda inadecuada. Las personas que están en la calle y las que van de alojamiento en alojamiento constituyen la cara más visible del fenómeno, pero quienes viven en chabolas, caravanas, asentamientos o en viviendas cedidas representan la parte más invisible del sinhogarismo. Según datos preliminares del IX Informe FOESSA, que se presentará a inicios de noviembre, tres millones de personas en España utilizan ya formas precarias de tenencia de la vivienda, lo que representa el 6,3% de la población. Otros 3,4 millones viven en condiciones de hacinamiento, una cifra que evidencia la magnitud de la crisis habitacional que atraviesa el país.

La campaña ha recogido testimonios que ilustran la dureza de esta situación y, simultáneamente, la persistencia de la esperanza. Teresa, de 59 años, relata su experiencia nocturna. Hay noches en que se duerme imaginando que vuelve a tener una mesa para invitar a sus nietos a merendar, reconoce que no sabe si pasará, pero ese sueño la mantiene viva. Clara, de 38 años, explica que le encantaría trabajar cuidando personas mayores, actividad que desempeñó durante muchos años. Ahora acude a un centro de día, pero sigue soñando con volver a cuidar a alguien y tener así un hogar, desea que alguien confíe en ella. Rubén, de 44 años, expresa un anhelo aparentemente sencillo pero cargado de significado: sueña con volver a tener una llave en el bolsillo, aunque sea de una habitación compartida. Estos testimonios desmontan la percepción de que las personas sin hogar han perdido la capacidad de proyectar un futuro.

Soledad, participante de los recursos de Cáritas Salamanca, ha compartido su historia de adicciones y sinhogarismo durante la presentación de la campaña en esa ciudad. Ahora dispone de su propio piso alquilado y el apoyo de sus seres queridos. Poder contar con su familia es su sueño cumplido, declaró emocionada. Carlos Manuel, otro participante, y Enrique Gómez, un hombre de 68 años de origen venezolano atendido en Toledo, también han puesto voz a quienes viven la experiencia de la calle. Enrique llegó al centro tras estar ingresado en el hospital porque no tenía dónde quedarse. Su experiencia ha sido calificada por él mismo como espectacular, pasando de no tener ninguna esperanza a recibir un trato excelente. Estos relatos humanizan las estadísticas y recuerdan que detrás de cada cifra hay una persona con historia, dignidad y capacidad de recuperación.

La falta de vivienda digna genera una cascada de obstáculos que impiden la integración plena en la sociedad. Entre ellos destacan la falta de intimidad, los problemas de salud física y mental, las dificultades de acceso a un trabajo decente o a una vivienda adecuada, y las múltiples trabas para acceder a trámites de la administración pública. David Martín-del Molino, coordinador del centro Espacio Abierto de Cáritas Salamanca, explica que el sinhogarismo no es solo una falta de techo, sino también una ruptura de vínculos, de derechos y de dignidad. En este sentido, subraya que un vínculo es mucho más que un recurso, es una relación que cura. Esta perspectiva sitúa el acompañamiento humano y la reconstrucción de vínculos como elementos centrales del proceso de recuperación, más allá de la provisión de recursos materiales.

Un dato llama especialmente la atención: el 9,25% de las personas acompañadas por Cáritas Málaga en 2024 realizaban una actividad remunerada. Un estudio de la Universidad de Málaga confirma esta tendencia, detectando que el 10,3% de las personas en situación de calle reciben algún tipo de recurso económico por actividades remuneradas. Esta realidad desmonta el mito de que tener un empleo garantiza el acceso a una vivienda digna. Uno de los motivos fundamentales de esta situación es el elevado coste del alquiler, que excluye del mercado inmobiliario a personas con ingresos insuficientes o irregulares. La brecha entre salarios y precios de la vivienda ha convertido el acceso a un hogar en un privilegio inalcanzable para sectores crecientes de la población, incluyendo trabajadores con contratos precarios o salarios bajos.

Movilización ciudadana y reivindicación de derechos

 La campaña incluye numerosas actividades diseñadas para implicar a la ciudadanía y generar conciencia social. Entre las iniciativas destacan los círculos de silencio celebrados en distintas ciudades, como el organizado en Salamanca el 23 de octubre en la Puerta Zamora, que finalizó con la lectura del manifiesto de la campaña. Ese mismo día se realizó una actividad de calle con un recorrido desde Puerta Zamora hasta la Plaza de los Bandos, que concluyó con una performance. En Madrid, Cáritas y las entidades integradas en la Red FACIAM organizaron un coloquio con personas en situación de sin hogar y una concentración en la Plaza de Callao, seguida de la lectura de un manifiesto en la Plaza de Príncipe Pío. Susana Hernández, presidenta de FACIAM, indica que quienes acompañan a las personas sin hogar constatan que viven en una pesadilla, la del continuo crecimiento de la precariedad, de las personas que no pueden llegar a fin de mes, pagar los suministros o conservar un alquiler.

La iniciativa «Escribe tus sueños» propone colocar casitas de cartón en los diferentes recursos de Cáritas para que las personas puedan introducir dentro sus sueños. Con los resultados se compondrá un texto que se difundirá en redes sociales. Valencia ha organizado una campaña en colaboración con Dormitienda, la Fundación Mónica Duart, PCS y The Last Mile, pidiendo a las personas que compartan en sus redes sociales sus sueños, elemento que une a todas las personas sin excepción. También se celebró el I Torneo Sin Hogar Cáritas Comunitat Valenciana «Soñamos jugando» y un acto en la plaza de la Mare de Déu. La sensibilización en centros escolares constituye otra línea de actuación fundamental, con visitas a colegios e institutos donde personas en situación de sin hogar ofrecen su testimonio para concienciar a la población más joven.

Cáritas canaliza su atención a través de diversos recursos adaptados a las distintas necesidades. En Salamanca, el centro Espacio Abierto ha atendido a 508 personas, el Servicio de Acogida a 316 y el Centro Padre Damián a 118, pudiendo una misma persona utilizar varios recursos. Valencia dispone de proyectos de calle como Simón y Tamar, este último específico para mujeres, además de un Centro de Acompañamiento integral con talleres ocupacionales, dos centros residenciales, un Centro de Día y varias viviendas específicas en València y Gandia. El programa «Hogares del Sur» en Getafe ofrece alojamiento temporal para mujeres con hijos a su cargo sin techo, trabajando en un itinerario hacia la autonomía personal y laboral. El programa «Senderos» se centra en la intervención en asentamientos chabolistas como Las Sabinas en Móstoles, con acompañamiento social, apoyo escolar, talleres comunitarios y mediación con administraciones públicas.

La campaña interpela directamente a las administraciones públicas como garantes de los derechos humanos. María Jesús Oliveira, responsable del área de Acción Social de Cáritas Málaga, hace un llamamiento a la ciudadanía para implicarse en la transformación social. En la vida cotidiana no se pueden permitir ni tolerar mensajes de odio ni conductas que discriminen a nadie por su color, nacionalidad, género, religión, situación social u orientación sexual, señala. Estas actitudes culpabilizan a quienes ya sufren situaciones de pobreza y exclusión, y fomentan un aumento de la violencia social. Oliveira subraya la necesidad de cambiar la mirada y romper prejuicios, informarse sobre las causas del sinhogarismo y exigir a los medios de comunicación que huyan del sensacionalismo y acerquen esta realidad desde la centralidad de las personas que la sufren.

El manifiesto de la campaña reclama un compromiso real para garantizar el derecho a un nivel de vida digno para todas las personas. La reivindicación va más allá de proporcionar un techo: implica garantizar el acceso a vivienda digna, empleo estable, apoyo sanitario y comunitario, y una verdadera cultura de acogida. Cáritas subraya que las personas sin hogar no solo necesitan derechos garantizados, también necesitan vínculos humanos que les recuerden que todavía pertenecen, que aún forman parte de la sociedad. La campaña propone vincularse para crear un espacio donde poder descansar sin miedo, entendiendo que un vínculo es mucho más que un recurso: es una relación que cura. Esta aproximación sitúa la dimensión relacional y comunitaria como elemento inseparable de cualquier estrategia efectiva contra el sinhogarismo, reconociendo que la exclusión residencial es inseparable de la exclusión social y que su superación requiere tanto políticas públicas como compromiso ciudadano.

 

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