La Comisión Europea advierte a Washington que no tolerará presiones unilaterales sobre sus Estados miembros. El choque diplomático crece tras los dichos del presidente de EE.UU. en la cumbre de la OTAN.
Bruselas salió al paso de las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien amenazó a España con “consecuencias” por negarse a elevar su gasto militar al 5% del PIB. Desde la Comisión Europea, portavoces oficiales aseguraron este jueves que la Unión Europea está “preparada para defender los intereses de España” y subrayaron que ningún país puede imponer condiciones bilaterales a un miembro del bloque sin pasar por los canales institucionales correspondientes.
“La UE no permitirá medidas unilaterales contra uno de sus Estados miembros”, advirtieron fuentes comunitarias. También recordaron que cualquier tipo de represalia comercial debe enmarcarse en las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y no puede establecerse por vía directa entre gobiernos.
La polémica se desató en la cumbre de la OTAN celebrada esta semana en La Haya. Allí, Trump exigió que todos los países aliados aumenten su gasto en defensa hasta el 5%, muy por encima del umbral pactado del 2%. En un tono abiertamente confrontacional, el mandatario norteamericano apuntó contra España, afirmando que “si no cumplen, sabrán lo que es estar solos”, y sugirió incluso represalias económicas.
La respuesta del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, no se hizo esperar. En una rueda de prensa, calificó de “inaceptable” el tono del mandatario estadounidense y reafirmó que “España toma sus decisiones conforme a sus intereses nacionales y europeos”. Aseguró además que “el vínculo transatlántico no debe depender de ultimátums ni de chantajes”.
El cruce de declaraciones ha tensado aún más las relaciones diplomáticas entre ambos países, ya afectadas por diferencias en política migratoria y ambiental. Mientras tanto, desde la sede de la OTAN, el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, intentó moderar el tono y aclaró que no existe un consenso obligatorio sobre elevar el gasto más allá del compromiso ya vigente del 2%. “Cada Estado miembro es soberano en su planificación presupuestaria, dentro de un marco de cooperación”, afirmó.
España, que actualmente destina el 2,1% de su PIB a defensa, había alcanzado un principio de acuerdo para mantener ese nivel en el mediano plazo. Sin embargo, la presión de Washington pone en duda la viabilidad de ese compromiso. La Comisión Europea, por su parte, reiteró que Bruselas no permitirá que terceros gobiernos interfieran en la autonomía estratégica del bloque.