La escalada de los precios de los carburantes desata protestas en varios países

16 septembre 2026 - 15:48

Desde Francia hasta Siria, pasando por Guatemala y Bolivia, el fuerte encarecimiento del diésel está provocando movilizaciones sociales, bloqueos y una presión creciente sobre los gobiernos. En Estados Unidos, el combustible alcanzó esta semana un nuevo máximo histórico.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no es el único que protesta por el encarecimiento del diésel. Desde Francia hasta Siria, pasando por Guatemala y Bolivia, el malestar crece ante una subida de los carburantes que golpea tanto a los consumidores como a sectores profesionales dependientes del transporte y la energía.

En Guatemala, dos policías resultaron heridos de bala la semana pasada durante un enfrentamiento con manifestantes que protestaban contra el alza de los combustibles. En el sur de Francia, cientos de pescadores bloquearon durante varios días depósitos petroleros. Aunque este miércoles levantaron los piquetes, aseguran que mantendrán “la presión”.

Ange Natoli, representante de los pescadores, explicó a la AFP que la movilización continuará hasta que el sector sea recibido por la ministra francesa de Pesca, Catherine Chabaud.

“Ya no ganamos dinero, ya no podemos salir adelante. El precio del diésel ha subido muchísimo y se ha duplicado en seis meses. No podemos seguir así”, afirmó Brice Rousseau, uno de los pescadores que participaron en el bloqueo.

En Estados Unidos, el diésel alcanzó el martes un nuevo récord de 6,27 dólares por galón —equivalente a 3,78 litros—, en un contexto marcado por la guerra en Oriente Medio y los ataques ucranianos contra refinerías rusas.

Protestas en Siria y presión sobre Bolivia

Las manifestaciones también se multiplican desde hace varios días en Siria. En Qamishli, ciudad de mayoría kurda, cientos de personas marcharon el martes con pancartas en las que podían leerse consignas como “¡No a la política del hambre!”, “¡No al aumento de los precios de los carburantes!” y “¡Protejan los medios de subsistencia de la población!”.

“Reclamamos nuestros derechos. Los precios del gasóleo deben volver a los niveles anteriores, al igual que los del pan. Deben responder a las demandas del pueblo”, declaró Jansa Nehmat, de 48 años.

En Bolivia, cientos de campesinos se manifestaron a comienzos de septiembre en Cochabamba contra un decreto que duplicó el precio del diésel para determinadas categorías de consumidores.

El litro pasó de 0,8 a 1,5 dólares para quienes compran grandes cantidades, entre ellos numerosos productores agrícolas. La medida ha aumentado la presión sobre el Gobierno debido al impacto directo del combustible en los costes de producción y transporte.

Bloqueos y violencia en Guatemala

Desde hace dos meses, sindicatos y asociaciones de comerciantes de Guatemala reclaman, mediante manifestaciones y bloqueos de carreteras, una intervención del Estado que permita reducir los precios en los surtidores.

El encarecimiento del combustible ha repercutido en el coste del transporte y de los productos de primera necesidad. El precio del diésel pasó de unos 3,4 dólares por galón en febrero a 5,7 dólares a finales de agosto.

Durante las protestas de la semana pasada, algunos manifestantes incendiaron vehículos y motocicletas, entre ellas una perteneciente a la Policía. Una decena de personas fueron detenidas.

“Movilización total” en Francia

En Estados Unidos, la atención está centrada en la Reserva Federal, que estudia una subida de los tipos de interés pese a la oposición del presidente. Desde hace varias semanas, diferentes voces de la Casa Blanca han llegado a calificar una eventual subida de tipos de medida “antipatriótica”.

El impacto político del encarecimiento de la energía también se deja sentir en otros países. En Francia, a siete meses de las elecciones presidenciales, el líder de la izquierda radical Jean-Luc Mélenchon criticó la decisión del Banco Central Europeo de subir los tipos de interés la semana pasada.

“El BCE nos lleva contra un muro”, escribió Mélenchon en la red social X.

El propio presidente francés, Emmanuel Macron, pidió este miércoles al Gobierno una “movilización total” en materia de “abastecimiento” y “control de los precios” de los carburantes, según indicó una portavoz.

La sucesión de protestas evidencia que el encarecimiento del combustible ha dejado de ser únicamente una cuestión energética. Su repercusión sobre el transporte, la agricultura, la pesca y el precio de los alimentos lo está convirtiendo en una fuente de tensión social y política en distintas regiones del mundo.

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