El Brent llegó a caer este martes por debajo de los 100 dólares por barril, pese a que persisten las tensiones militares en Oriente Próximo. La recuperación parcial de las exportaciones del Golfo, la reapertura de rutas alternativas saudíes y la liberación coordinada de reservas por parte del G7 han reducido el temor inmediato a una escasez de crudo. El riesgo geopolítico, sin embargo, continúa sosteniendo unos precios históricamente elevados.
El mercado petrolero comienza a mostrar una reacción que hace apenas unas semanas parecía improbable. Mientras continúa la confrontación entre Estados Unidos e Israel e Irán y se intensifican las hostilidades en Yemen y Arabia Saudí, el precio del crudo ha retrocedido ante las señales de recuperación de la oferta procedente de Oriente Próximo.
Durante la sesión del martes, los futuros del Brent llegaron a perder un 1,7 %, hasta los 98,62 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense descendió un 2,1 %, hasta los 87,60 dólares. Posteriormente, el mercado recuperó parte de las pérdidas y el Brent terminó la jornada en 100,58 dólares, frente a los 89,44 dólares del WTI.
La evolución confirma un cambio en la percepción de los operadores. La guerra continúa incorporando una importante prima de riesgo al petróleo, pero el escenario de una interrupción masiva e inmediata de los suministros parece haberse alejado parcialmente.
El petróleo del Golfo vuelve al mercado
Uno de los factores fundamentales es la recuperación de los flujos desde los países del Golfo. Excluido Irán, las exportaciones de la región volvieron en septiembre a superar el 81 % de los niveles anteriores a la guerra, impulsadas especialmente por la recuperación de los envíos saudíes.
Arabia Saudí está recurriendo además a una infraestructura estratégica: el oleoducto Este-Oeste, que permite transportar petróleo desde los campos del este del país hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, evitando el estrecho de Ormuz.
El ministro saudí de Energía, Abdulaziz bin Salman, indicó que el volumen bombeado por esta infraestructura ha alcanzado 5,8 millones de barriles diarios. El oleoducto había sufrido interrupciones tras los ataques con drones registrados en septiembre. Antes de esos ataques transportaba más de cinco millones de barriles diarios destinados a la exportación a través de Yanbu. EIA
Su funcionamiento es especialmente importante en el actual contexto porque ofrece a Riad una alternativa al estrecho de Ormuz, una de las principales arterias energéticas del planeta.
El G7 pone 100 millones de barriles sobre la mesa
El segundo elemento que está modificando las expectativas es la intervención coordinada de las principales economías occidentales. El G7 acordó liberar 100 millones de barriles de petróleo y productos petrolíferos de las reservas de emergencia durante cuatro meses, con una salida anticipada y especialmente importante de diésel durante los primeros 20 días.
Los países del grupo se comprometieron además a evitar restricciones a las exportaciones de energía entre sus miembros, con el objetivo de impedir que las decisiones nacionales agraven la escasez internacional.
La medida no resuelve los problemas estructurales del mercado, pero introduce oferta adicional precisamente cuando los operadores temían una contracción mucho más severa.
Yemen y Bab el Mandeb, el otro punto de vigilancia
El tercer frente está en Yemen. Los avances anunciados por las fuerzas gubernamentales apoyadas por Arabia Saudí alrededor de Bab el Mandeb y Mokha han contribuido a aliviar parcialmente la preocupación por la seguridad de la navegación en la entrada meridional del mar Rojo.
Pero este factor debe interpretarse con cautela. Los combates continúan y existen versiones enfrentadas sobre el control efectivo de algunas posiciones. El riesgo para las rutas marítimas, por tanto, no ha desaparecido.
La fragilidad de la situación explica que el petróleo continúe cotizando muy por encima de los niveles anteriores a la escalada regional.
La calma puede ser provisional
La evolución reciente no significa que la crisis energética haya terminado. La EIA estadounidense calcula que el Brent promedió 114 dólares por barril en septiembre, 23 dólares más que en agosto, y llegó a alcanzar los 131 dólares el 15 de septiembre, coincidiendo con graves perturbaciones de las infraestructuras energéticas de la región.
La agencia ha elevado ahora su previsión para el último trimestre de 2026 hasta una media de 105 dólares por barril. Los inventarios mundiales siguen siendo reducidos y el mercado del diésel permanece particularmente tensionado.
El petróleo se encuentra así atrapado entre dos fuerzas opuestas: la recuperación progresiva de los suministros empuja los precios hacia abajo, mientras la guerra y la vulnerabilidad de Ormuz y Bab el Mandeb mantienen elevada la prima de riesgo.