El petróleo de referencia en Europa retrocedía un 2,08 % este lunes por la mañana. La caída abre la posibilidad de una cuarta sesión consecutiva de descensos, aunque persiste el riesgo de una escalada militar en Oriente Medio.
El brent vuelve a aproximarse a la barrera de los 100 dólares después de haber rozado los 110 la semana pasada. A las 05:00 GMT de este lunes 21 de septiembre, el contrato para entrega en noviembre cotizaba en 101,71 dólares por barril, un 2,08 % menos que al cierre del viernes. Se trata de una cotización intradía, pendiente de la evolución de la sesión.
El retroceso prolonga la tendencia del viernes, cuando el crudo europeo perdió un 0,91 % y cerró en 103,87 dólares. Si mantiene las pérdidas hasta el cierre, encadenará cuatro jornadas a la baja.
Entre los elementos que sigue el mercado figura la iniciativa de Emmanuel Macron de reunir al G7 para estudiar una nueva movilización de reservas estratégicas. El anuncio abre una vía de intervención ante las tensiones energéticas, pero todavía no equivale a una liberación de barriles acordada.
Las expectativas de contactos diplomáticos durante la Asamblea General de la ONU también acompañaban el descenso de los precios, según la información de Reuters.
La presión militar, sin embargo, permanece. El Estado Mayor iraní advirtió el domingo de que respondería a un eventual ataque estadounidense con bombardeos contra bases e intereses de Washington en la región. Teherán afirmó haber recibido información sobre una posible reanudación de las operaciones militares estadounidenses, una afirmación que no constituye por sí misma una confirmación de esos planes.
Para los consumidores, el abaratamiento del brent ofrece una señal favorable, pero no garantiza una rebaja inmediata de la gasolina o el gasóleo. El precio final depende también de las cotizaciones de los combustibles refinados, los tipos de cambio, los impuestos y los costes de distribución.
El mercado comienza así la semana con cierto alivio, todavía condicionado por dos incógnitas: si las iniciativas diplomáticas reducen el riesgo de interrupciones del suministro y si los países consumidores concretan nuevas medidas sobre sus reservas.