Carburantes: el G7 vuelve a abrir sus reservas para frenar la presión sobre el diésel

03 octobre 2026 - 13:50

Los países del G7, reunidos por videoconferencia bajo la presidencia francesa de Emmanuel Macron, acordaron liberar de forma coordinada 100 millones de barriles de petróleo y productos refinados durante los próximos cuatro meses. La operación dará prioridad al diésel durante sus primeros veinte días y pretende contener unos precios energéticos tensionados por la crisis en Oriente Medio y las dificultades que siguen afectando al suministro de productos refinados.

El G7 vuelve a recurrir a sus reservas estratégicas. Los dirigentes de Francia, Estados Unidos, Alemania, Canadá, Italia, Reino Unido y Japón, junto con representantes de la Unión Europea, acordaron este viernes una nueva intervención coordinada sobre los mercados energéticos. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) se encargará de coordinar la liberación de 100 millones de barriles, que comenzará inmediatamente y se extenderá durante cuatro meses.

El elemento diferencial de esta operación es el diésel. Una parte sustancial de las existencias de este combustible deberá salir al mercado durante los primeros veinte días, y el G7 deja abierta la posibilidad de adoptar nuevas liberaciones si la situación lo requiere. Paralelamente, los países miembros coordinarán el mantenimiento de sus refinerías para evitar cierres simultáneos y tratarán de aumentar temporalmente su utilización.

El problema ya no es solo el petróleo

La decisión refleja una evolución importante de la crisis energética. Aunque las exportaciones de crudo procedentes de Oriente Medio han experimentado una recuperación significativa, los flujos de productos refinados continúan muy restringidos. Según la AIE, el mercado del diésel sigue sometido a una presión particularmente intensa, agravada además por los ataques ucranianos contra refinerías rusas.

La situación está directamente relacionada con las perturbaciones en torno al estrecho de Ormuz, una arteria fundamental para el comercio energético mundial. El G7 reclamó el restablecimiento completo de la libertad de navegación y decidió mantener las sanciones contra Rusia, al tiempo que busca impedir que las tensiones se propaguen todavía más a los mercados de combustibles, gas y otras materias primas.

No es la primera vez que las reservas estratégicas entran en juego este año. En marzo, la AIE coordinó una liberación histórica de 400 millones de barriles. Hasta comienzos de octubre se habían colocado en el mercado alrededor de 325 millones, más del 80% del volumen comprometido. La nueva operación demuestra que, pese a aquella intervención, el mercado continúa siendo vulnerable, particularmente en los combustibles refinados.

Washington presionó a Europa

El acuerdo se produjo también después de varios días de presión estadounidense sobre Francia y Alemania, países que concentran una parte importante de las reservas europeas de diésel. La Administración de Donald Trump había planteado incluso la posibilidad de restringir las exportaciones estadounidenses del combustible si Europa no contribuía con sus propias existencias de emergencia.

El compromiso alcanzado evita, al menos por ahora, ese escenario. Los miembros del G7 se comprometieron expresamente a no introducir prohibiciones o restricciones a las exportaciones de energía entre ellos y pidieron a otros productores que tampoco adopten medidas susceptibles de agravar las tensiones.

El objetivo: que la bajada llegue a los surtidores

La primera reacción de los mercados fue favorable. El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, aseguró que los precios del petróleo comenzaron a retroceder después del anuncio y cifró la caída inicial en alrededor de cinco dólares. La agencia afirma además que dispone de reservas adicionales que podrían movilizarse si los 100 millones de barriles resultaran insuficientes.

Para Macron, el objetivo final no consiste únicamente en tranquilizar los mercados internacionales. El Elíseo ha asegurado que vigilará que una eventual caída de las cotizaciones se traduzca también en una reducción del precio pagado por los consumidores en las gasolineras francesas.

La intervención puede proporcionar oxígeno a corto plazo, pero no elimina las causas de fondo de la tensión. Mientras el transporte por Ormuz siga expuesto a perturbaciones y la capacidad mundial de suministro de productos refinados permanezca bajo presión, el diésel continuará siendo uno de los puntos más sensibles del mercado energético. El propio G7 volverá a evaluar la situación en veinte días.

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