El informe, presentado este martes en el Ateneo de Madrid, revela por primera vez el gasto íntegro de la Jefatura del Estado española al sumar a la asignación oficial los fondos aportados por distintos ministerios. La cifra total multiplica por doce el presupuesto público conocido de la Casa del Rey, aunque en términos de coste por ciudadano España se sitúa entre las jefaturas de Estado más baratas de Europa, por debajo de las monarquías nórdicas y también del presidente de la República italiana.
Cincuenta años después de la restauración de la monarquía en España, un organismo académico ha publicado el primer análisis riguroso sobre el gasto real que la institución supone para las arcas del Estado. El estudio, titulado El coste de las Jefaturas de Estado en Europa. Un análisis comparado de monarquías y repúblicas, fue presentado este martes en el Ateneo de Madrid —una de las instituciones culturales más antiguas de la capital española— por la Red de Estudios de las Monarquías Contemporáneas (REMCO). Sus autores son los profesores universitarios Daniel Carrasco y Daniel S. Toledano, investigadores y socios de SIIG S.L., empresa derivada de la Universidad de Málaga. La conclusión principal es que la Corona española cuesta 105,24 millones de euros al año, una cifra muy superior a la que figura en los presupuestos públicos pero que, comparada con otras jefaturas de Estado europeas, coloca a España entre los países con menor gasto relativo.
El informe compara siete países: cuatro monarquías —España, Reino Unido, Dinamarca y Noruega— y tres repúblicas —Italia, Alemania y Portugal—. En todos los casos, el análisis va más allá de las asignaciones presupuestarias directas para incorporar los gastos que distintas instituciones del Estado asumen en nombre de cada jefatura: viajes oficiales, seguridad, mantenimiento de palacios y residencias y otros servicios. La metodología permite, por primera vez en el caso español, obtener una cifra comparativamente homogénea con la de otros países europeos y poner fin a una laguna informativa que se había prolongado durante décadas, según los propios autores del estudio.
Los 105 millones que no figuran en el presupuesto oficial
El dato que más llama la atención es la distancia entre el gasto oficial y el real. La asignación directa a la Casa del Rey en los Presupuestos Generales del Estado —los planes de ingresos y gasto del gobierno central español— es de 8,43 millones de euros, una cantidad congelada desde 2023 como consecuencia de la prórroga presupuestaria que mantiene vigentes las cuentas de ese año. Sin embargo, el coste total calculado por REMCO asciende a 105,24 millones de euros: doce veces más. La diferencia se explica por las partidas que distintos ministerios aportan al funcionamiento de la Jefatura del Estado sin que queden recogidas en la línea presupuestaria de la Casa del Rey.
La partida más elevada dentro de ese gasto total corresponde al personal: 80,7 millones de euros. El resto se distribuye entre seguridad —asumida por los ministerios de Interior y Defensa—, transporte oficial —gestionado por el Parque Móvil del Estado—, viajes institucionales —sufragados por el Ministerio de Asuntos Exteriores— y el mantenimiento de los palacios reales, competencia de Patrimonio Nacional, el organismo público que administra los bienes del Estado vinculados a la Corona. El informe llega a incluir en su cálculo partidas de detalle como la alimentación de los caballos de la Guardia Real, el cuerpo militar encargado de las funciones de honor y seguridad próxima al rey.
En cuanto a las retribuciones personales de la familia real, el rey Felipe VI percibe unos 290.000 euros brutos anuales; la reina Letizia, alrededor de 160.000 euros; y la reina emérita Sofía, aproximadamente 131.000 euros. Estas cifras están recogidas en el presupuesto oficial de la Casa del Rey y se han mantenido estables en los últimos ejercicios como consecuencia de la ya mencionada prórroga presupuestaria.
Más barata que el rey noruego y el presidente italiano
El verdadero argumento del estudio no es el dato absoluto, sino la comparación con otras jefaturas de Estado europeas una vez ajustado el gasto por población. En términos de coste por habitante y año, España se sitúa en 2,21 euros, una cifra que la coloca en el tercio más económico del continente. Las monarquías nórdicas encabezan el gasto relativo por razones demográficas: al tener menor población que España, el coste por ciudadano se dispara. Noruega destina 10,91 euros por habitante a su jefatura de Estado, y Dinamarca, 10,64 euros; casi cinco veces más que España en ambos casos.
El Reino Unido, con una monarquía de gran proyección internacional y presupuesto global superior a los 100 millones de euros, resulta también más cara por ciudadano que la española: 2,48 euros frente a 2,21. Más llamativo aún es el caso de Italia, una república —forma de gobierno en la que el jefe de Estado es un presidente electo, no un monarca hereditario—, cuyo presidente de la República cuesta 3,17 euros por habitante, por encima de la Corona española. Solo Alemania y Portugal presentan cifras inferiores a la española, con 0,46 y 1,64 euros por habitante respectivamente, aunque el propio estudio advierte que los datos de ambos países podrían estar infravalorados por falta de información completa.
Medido en relación con el Producto Interior Bruto (PIB) —el valor total de los bienes y servicios producidos por un país en un año, el indicador más usado para medir el tamaño de una economía—, las diferencias entre monarquías y repúblicas se reducen considerablemente. España destina 0,07 euros por cada 1.000 euros de PIB a su jefatura de Estado, la misma proporción que Italia. Dinamarca (0,14 euros) y Noruega (0,09 euros) vuelven a encabezar el ranking relativo. En términos de gasto público, la proporción española —0,17 euros por cada 1.000 euros de gasto del Estado— se iguala también con la italiana.
Monarquías frente a repúblicas
En términos absolutos, las monarquías analizadas resultan en promedio ligeramente más caras que las repúblicas: 98 millones de euros de media frente a 81 millones. Sin embargo, el propio informe matiza este dato señalando que los registros de Alemania y Portugal están incompletos, lo que sesgaría a la baja el coste medio de las repúblicas. Además, cuando el análisis incorpora variables relativas como el PIB o el gasto público, las diferencias entre un modelo y otro se vuelven prácticamente insignificantes, lo que lleva a los autores a concluir que la forma de gobierno —monarquía o república— no determina por sí sola el coste de la jefatura de Estado.
En el acto de presentación celebrado en el Ateneo de Madrid, la diputada Aurora Nacarino-Bravo subrayó que el coste de la Jefatura del Estado española es «moderado», pero advirtió que ese argumento económico no debería convertirse en el principal argumento para defender la monarquía, ya que llevaría a una «especie de competición» con las repúblicas que desvirtúa el debate institucional de fondo. El informe, presentado medio siglo después de la restauración borbónica en España con la coronación del rey Juan Carlos I en 1975, constituye el primer intento sistemático de calcular y comparar el coste real de la institución monárquica con una metodología homologable a la empleada en otros países europeos.