Tras dos décadas de negociaciones, la Unión Europea y la India han sellado el 27 de enero de 2026 el mayor tratado de libre comercio de su historia, creando una zona económica de 2.000 millones de personas. El tratado elimina aranceles por valor de 4.000 millones de euros anuales y abre mercados estratégicos en un contexto de tensiones geopolíticas globales.
La Unión Europea (UE) y la India firmaron el 27 de enero en Nueva Delhi un acuerdo de libre comercio que pone fin a 18 años de negociaciones y establece una de las mayores zonas de intercambio comercial del planeta. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó el pacto como «la madre de todos los acuerdos comerciales», mientras el primer ministro indio, Narendra Modi, destacó su importancia en un contexto de fragmentación económica global.
El tratado integra a la segunda y cuarta economías mundiales, con un Producto Interior Bruto (PIB) combinado que representa aproximadamente el 25% de la economía global. La ceremonia de firma contó con la presencia de Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, como invitados de honor en el desfile del Día de la República de la India, un gesto diplomático que subraya la dimensión estratégica del acuerdo más allá de su componente puramente comercial.
- Un acuerdo de dimensiones históricas: cifras y alcance económico
El pacto establece una zona de libre comercio que abarca casi 2.000 millones de personas, uniendo los 450 millones de ciudadanos de la UE con los 1.450 millones de habitantes de la India. Según datos de la Comisión Europea, el comercio bilateral de bienes y servicios entre ambos bloques alcanza actualmente los 180.000 millones de euros anuales y genera cerca de 800.000 puestos de trabajo en territorio europeo. Las exportaciones de mercancías de la UE a la India se situaron en 48.800 millones de euros durante 2024, un incremento del 90% en la última década.
El acuerdo prevé la eliminación o reducción de aranceles sobre el 96,6% de las exportaciones de bienes europeos a la India, lo que supondrá un ahorro anual de aproximadamente 4.000 millones de euros para los exportadores comunitarios. Bruselas estima que estas reducciones arancelarias permitirán duplicar las exportaciones de mercancías de la UE a la India antes de 2032. Se trata de la apertura comercial más ambiciosa que Nueva Delhi ha concedido a cualquier socio comercial, otorgando a las empresas europeas una ventaja competitiva significativa en el país más poblado del mundo.
- Reducción arancelaria: qué sectores europeos se benefician más
La industria automovilística europea obtendrá ventajas especialmente relevantes. Los aranceles sobre los vehículos, actualmente del 110%, se reducirán progresivamente hasta el 10%, con un contingente anual de 250.000 automóviles. Las piezas de automóviles verán eliminados completamente sus gravámenes en un plazo de entre cinco y diez años. Otros sectores industriales experimentarán reducciones sustanciales: la maquinaria pasará de aranceles del 44% a su práctica eliminación, los productos químicos bajarán del 22% y los farmacéuticos del 11%.
El sector agroalimentario europeo, que exportó productos por valor de 1.300 millones de euros a la India en 2024, accederá a un mercado históricamente protegido con aranceles medios del 36%. El vino verá reducido su gravamen del 150 al 20%, las bebidas espirituosas del 150 al 40% y la cerveza del 110 al 50%. España se beneficiará especialmente con la eliminación de aranceles sobre el aceite de oliva, zumos de frutas, pasta y galletas. El acuerdo también contempla acceso privilegiado para proveedores europeos en sectores de servicios estratégicos, particularmente servicios financieros y transporte marítimo, con compromisos más ambiciosos que los ofrecidos por la India a otros socios.
- Contexto geopolítico: diversificación frente a Trump
El acuerdo adquiere especial relevancia en un momento de creciente proteccionismo estadounidense. La Administración Trump impuso recientemente gravámenes de hasta el 50% a algunas exportaciones indias como represalia por las compras de petróleo ruso por parte de Nueva Delhi, añadiendo una tasa adicional del 25%. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, declaró a Radio Francia Internacional que el pacto permite «escapar» a la coerción arancelaria estadounidense y representa «una forma de no estar sometidos a ninguna coerción y de decirles a los que ven los aranceles como el futuro que los europeos seguimos creyendo en el libre comercio».
Para la UE, el acuerdo forma parte de una estrategia más amplia de diversificación comercial que busca reducir dependencias históricas de Rusia y China, así como mitigar vulnerabilidades frente a las turbulencias comerciales provocadas por Washington. El comisario de Comercio de la UE, Maroš Šefčovič, afirmó que el tratado funciona como «un seguro contra las turbulencias comerciales mundiales». Para la India, el pacto complementa acuerdos previos con el Reino Unido y otros socios internacionales, consolidando su posición como actor clave en las cadenas de suministro globales en sectores productivos estratégicos.
- Dimensión de seguridad y defensa: más allá del comercio
Paralelamente al acuerdo comercial, la UE y la India firmaron una Asociación de Seguridad y Defensa que marca un punto de inflexión en las relaciones bilaterales. Este marco, similar a los que Bruselas mantiene únicamente con Japón y Corea del Sur en Asia, contempla colaboración en operaciones conjuntas de seguridad marítima, lucha contra amenazas híbridas y cooperación en la industria de defensa. Las partes también iniciaron negociaciones sobre un acuerdo de seguridad de la información que permitiría el intercambio de datos clasificados, lo que facultaría a la India para participar en iniciativas de seguridad y defensa del bloque europeo.
Además, Von der Leyen y Modi acordaron la creación de una plataforma UE-India de cooperación en materia de acción climática, que se pondrá en marcha durante el primer semestre de 2026. La UE ha comprometido una ayuda de 500 millones de euros durante los dos próximos años para apoyar los esfuerzos indios en reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y transformación industrial sostenible. El acuerdo incluye también la creación de Centros de Innovación UE-India y el lanzamiento de una asociación específica para startups, reforzando la colaboración en tecnologías emergentes e investigación.
- El largo camino: 18 años de negociaciones y próximos pasos
Las negociaciones para este tratado se iniciaron en 2007, pero quedaron bloqueadas durante largos periodos por divergencias en sectores sensibles. El proceso se reactivó de forma decisiva en los últimos años ante el nuevo panorama geopolítico global, intensificándose especialmente en 2025 cuando Von der Leyen se fijó como fecha límite el final de ese año. El acuerdo firmado el 27 de enero establece las bases del tratado, pero excluye sectores agrícolas sensibles como el arroz, el azúcar y el bovino, cuyos detalles específicos deberán ser negociados en los próximos meses.
El pacto debe ahora superar los procesos de ratificación correspondientes. En el caso europeo, requerirá la aprobación del Parlamento Europeo y, dependiendo de su configuración final, podría necesitar también el respaldo de los parlamentos nacionales de los Estados miembros. Para la UE, el acuerdo llega apenas semanas después de la firma del tratado con Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), consolidando su estrategia de diversificación comercial. Un capítulo específico del texto contempla mecanismos de apoyo a las pequeñas y medianas empresas (pymes), con puntos de contacto dedicados que facilitarán información sobre el acuerdo y ayudarán a estas compañías a aprovechar las nuevas oportunidades de exportación.