Supuesto declive sindical en España: cinco claves para entender el récord de afiliación

26 février 2026 - 17:43

Un informe reciente de la Fundación de las Cajas de Ahorros señala que la tasa de sindicación ha bajado dos puntos porcentuales en 25 años, hasta situarse en el 13% de la población trabajadora. Los datos de las principales centrales sindicales muestran, sin embargo, una realidad más matizada: la afiliación se mantiene estable desde hace tres lustros e incluso ha crecido en términos absolutos al calor de la creación de empleo.

El debate sobre el sindicalismo en España ha cobrado nueva intensidad tras la publicación de un informe de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) que cifra la tasa de afiliación en el 13% de la población trabajadora y alerta de la falta de renovación generacional en las grandes centrales. Medios de orientación conservadora se apresuraron a hablar de «mínimos históricos» y de trabajadores que «dan la espalda» a los sindicatos. Las organizaciones sindicales, respaldadas por analistas especializados, rechazan ese diagnóstico y aportan cifras propias para rebatirlo.

La polémica ilustra una tensión de fondo que va más allá de los datos: en España, los sindicatos son actores políticos y económicos de primer orden cuyo peso real es difícil de medir con precisión, entre otras cosas porque no existe un registro oficial de afiliación. Lo que sí permiten los números disponibles es trazar un cuadro más preciso que el que ofrecen los titulares más alarmistas, pero también más complejo que el que prefieren las propias centrales.

  1. ¿Cuántos afiliados tienen los sindicatos en España? La cifra real

Determinar el número exacto de personas afiliadas a los sindicatos en España es más difícil de lo que podría parecer. A diferencia de otros países europeos, España carece de un registro público obligatorio que contabilice la membresía de las organizaciones sindicales, por lo que los datos dependen de las propias centrales o de ejercicios de estimación indirecta. Laura Estévez, directora de comunicación del sindicato Unión Sindical Obrera (USO), reconoce esta limitación y apunta que la forma más fiable de aproximarse a la cifra real es combinar ambas fuentes.

El cálculo a partir de la tasa de sindicación resulta elocuente: al cierre de 2025, España contaba con 22,46 millones de personas en activo según la Encuesta de Población Activa (EPA); aplicar el 13% que señala Funcas arroja una cifra de aproximadamente 2,91 millones de trabajadores y trabajadoras afiliadas. Los datos directos de las cinco principales centrales —Comisiones Obreras (CCOO), con 1.088.772 afiliados en 2024; Unión General de Trabajadores (UGT), con 985.730; USO, con 147.461 a finales de 2025; la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), con cerca de 250.000; y la Confederación General del Trabajo (CGT), con unos 100.000— suman 2,59 millones. A esa cifra habría que añadir los afiliados de los sindicatos de ámbito autonómico ELA-STV y LAB, activos en Euskadi y Navarra, y CIGA en Galicia, que en conjunto rondan los 230.000 afiliados. La suma total se aproxima así a los tres millones de personas trabajadoras encuadradas en alguna organización sindical.

  1. Estabilidad, no caída: qué dice realmente el informe de Funcas

El informe de Funcas, elaborado a partir de datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), constata que la tasa de afiliación en España ha descendido del 15% al 13% entre el año 2000 y la actualidad. Se trata de una caída de dos puntos porcentuales en un cuarto de siglo, una evolución que el propio informe describe como «paulatina». Lo que algunos titulares presentaron como colapso sindical, el documento fuente lo caracteriza más bien como una tendencia moderada y prolongada.

Carlos Gutiérrez, jefe de estudios de CCOO, va más lejos: señala que, en términos absolutos, el número de afiliados ha aumentado en los últimos años al compás de la creación de empleo. «Si el empleo ha aumentado mucho, eso implica que la afiliación también ha aumentado en números absolutos para mantener ese 13-14%», afirma. Los datos históricos de las propias centrales respaldan esa lectura: en 2020, las cinco principales organizaciones sindicales agrupaban 2,37 millones de afiliados; en 2023, 2,44 millones; y en 2025, 2,59 millones según la suma de los datos disponibles más recientes. Los registros de la Agencia Tributaria apuntan en la misma dirección: en la campaña de la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) de 2023 —la última con datos disponibles—, 2,22 millones de contribuyentes declararon el pago de cuotas sindicales, frente a los 2,04 millones que lo hicieron en 2021.

  1. La brecha generacional: por qué los jóvenes se alejan de los sindicatos

El punto más sólido del diagnóstico de Funcas es el que se refiere a la composición por edad de la afiliación sindical. Los propios representantes sindicales admiten que los trabajadores jóvenes se incorporan a los sindicatos en menor proporción que las generaciones anteriores, y que esa tendencia plantea un desafío real para la renovación de las organizaciones. Fernando Luján, vicesecretario de Política Sindical de UGT, explica las causas estructurales: «Los jóvenes y las personas que tienen un contrato parcial, con unas condiciones más precarias, se afilian menos porque tienen más dificultades para acercarse a los sindicatos».

La precariedad laboral actúa, en este sentido, como un inhibidor de la afiliación. Existe una paradoja que los propios sindicalistas reconocen: los sectores con peores condiciones de trabajo —hostelería, agricultura, comercio— son precisamente aquellos con menor presencia sindical, lo que a su vez dificulta la mejora de esas condiciones. «¿No hay afiliación en esos sectores porque están más precarizados o están precarizados porque no hay afiliación?», se pregunta Luján, de UGT. A ello se añade que los jóvenes acceden al mercado laboral más tarde que hace dos o tres décadas, tras periodos más largos de formación, lo que retrasa el momento en que consideran relevante afiliarse a una central sindical.

  1. Mujeres y trabajadores extranjeros: los nuevos pilares de la afiliación

Frente a la brecha generacional, los datos de afiliación revelan un cambio profundo en la composición de las bases sindicales que a menudo pasa desapercibido en el debate público. La presencia de mujeres en los sindicatos ha experimentado una transformación radical en las últimas dos décadas y media. Marga Ferré, directora del centro de análisis Transform Europe!, cuantifica el cambio: «La incorporación de las mujeres a los sindicatos es espectacular en los últimos 25 años. Entonces la afiliación femenina estaba en el entorno del 25% y hoy está en el 47%». En el caso de CCOO, Carlos Gutiérrez precisa que las mujeres representan ya casi el 49% de la afiliación total.

El otro vector de crecimiento es la incorporación de trabajadores de origen extranjero. El aumento de la inmigración laboral en España durante los últimos años ha tenido un reflejo directo en los registros de afiliación de las principales centrales. Gutiérrez señala que CCOO ha crecido de forma notable gracias a la presencia de trabajadores extranjeros, que no solo se han afiliado sino que en muchos casos han asumido responsabilidades como delegados sindicales. Esta evolución refleja una transformación más amplia del mercado laboral español, en el que los trabajadores nacidos fuera del país representan una parte creciente de la fuerza productiva, especialmente en sectores como la agricultura, la industria cárnica y los servicios.

  1. El debate sobre la financiación y el retraso respecto a Europa

La comparación con otros países europeos sitúa a España en una posición claramente por debajo de la media occidental, fijada según Funcas en el 18% de afiliación. Las diferencias son especialmente llamativas con los países nórdicos, donde las tasas de sindicación se acercan al 70%, pero también con Italia, que alcanza el 30%. España se sitúa, en cambio, en niveles similares a los de Alemania y los Países Bajos. Los sindicalistas consultados tienen una explicación estructural para esta divergencia: en muchos países europeos, los convenios colectivos solo se aplican a los trabajadores afiliados al sindicato firmante, lo que genera un incentivo directo a la afiliación. En España, los convenios se aplican a todos los trabajadores del sector con independencia de si están o no sindicados, lo que reduce ese aliciente.

El otro flanco del debate es la financiación. La ultraderecha española, con Vox a la cabeza, ha convertido en argumento recurrente la acusación de que los sindicatos dependen de las subvenciones públicas. Los datos de CCOO desmienten esa imagen: en 2024, la central ingresó 149,6 millones de euros por cuotas de afiliación, el 83,68% de sus ingresos totales. Las subvenciones públicas no alcanzaron el 10% de su presupuesto. La financiación pública que reciben los sindicatos está vinculada en parte a su función de representación general de los intereses de los trabajadores —incluidos los no afiliados—, un papel que los propios sindicatos reivindican como justificación de su existencia más allá del porcentaje de carnet.

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