Paraguay acelera su transición industrial con inversión brasileña y argentina

14 juillet 2025 - 11:55

 En pleno reacomodo económico global, Paraguay busca transformarse de país agroexportador a potencia manufacturera del Cono Sur. El gobierno de Santiago Peña ha intensificado su estrategia para atraer inversiones industriales, especialmente de Brasil y Argentina, ofreciendo bajos impuestos, energía hidroeléctrica abundante y condiciones laborales competitivas.

El viceministro de Industria, Marco Riquelme, presentó esta semana en varios foros regionales una propuesta que seduce a empresas del Mercosur: una estructura fiscal simplificada —basada en solo tres tributos centrales—, incentivos a la maquila y una legislación flexible para la instalación de plantas de producción. La juventud de su población, con un 70 % menor de 40 años, es otro punto a favor para los empresarios que buscan mano de obra dinámica y en formación.

Paraguay, además, intenta posicionarse como centro logístico regional a través del desarrollo de corredores bioceánicos y el aprovechamiento de la hidrovía Paraguay-Paraná. Esto ha despertado el interés de empresas textiles y metalúrgicas del sur de Brasil, que ya evalúan instalar operaciones en zonas como Encarnación y Ciudad del Este, con vistas a reexportar con mayor competitividad hacia ambos océanos.

El modelo, sin embargo, no está exento de desafíos. Las brechas en infraestructura vial, la necesidad de formación técnica y el fortalecimiento de la seguridad jurídica siguen siendo tareas pendientes. Paraguay continúa dependiendo de la importación de insumos estratégicos y enfrenta los riesgos típicos de cualquier economía pequeña abierta a flujos internacionales.

Aun así, en un contexto regional de estancamiento y desindustrialización, Paraguay apuesta por el camino inverso: atraer capital, sumar valor agregado a su producción y exportar no solo materias primas, sino también bienes manufacturados. Para algunos analistas, el país atraviesa una “ventana de oportunidad” para redefinir su modelo económico. La clave estará en que esa transformación no quede restringida a enclaves empresariales ni se base únicamente en la ventaja fiscal, sino que logre articular un desarrollo más amplio, sostenible y socialmente inclusivo.

Paraguay no quiere resignarse a ser solo proveedor de soja, carne y electricidad. Aspira a jugar un papel más ambicioso en el tablero productivo regional. La pregunta es si logrará sostener esa ambición con políticas de Estado y visión estratégica más allá de los ciclos políticos.

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