Londres frente a París: la inteligencia artificial como competencia geopolítica

15 juin 2025 - 10:21

Hoy24 – Ciudad de México

Durante la misma semana, dos capitales europeas exhibieron sus credenciales tecnológicas. París acogió una nueva edición de VivaTech. Londres, por su parte, organizó la London Tech Week. Ambas buscaban lo mismo: posicionarse como centro neurálgico de la inteligencia artificial en Europa.
En el caso británico, la ambición es explícita. El gobierno y la alcaldía de Londres utilizaron el evento para presentar la ciudad como un entorno atractivo para la inversión tecnológica. Lo hicieron con cifras, discursos y alianzas. La participación de grandes actores como Nvidia, recibida con gestos propios de una visita de Estado, confirma la apuesta.
El mensaje de fondo es político. Londres intenta contrarrestar el efecto prolongado del Brexit con una estrategia de innovación. Aspira a convertirse en un polo de IA con reglas más flexibles que las continentales y con una ventaja idiomática clara frente a París o Berlín. La City se proyecta como un espacio de experimentación, menos regulado y más ágil.
París, sin embargo, no cede terreno. El respaldo del Estado francés a sus empresas tecnológicas es significativo. El presidente Macron ha convertido la IA en una prioridad nacional. La inversión pública, los incentivos fiscales y un marco regulador activo han dado resultados. Pero el modelo francés impone más condiciones a los actores privados, lo que genera cierto escepticismo en parte del sector.
Ambas ciudades compiten por un espacio que excede la innovación técnica. Lo que se juega es la soberanía digital europea. En un contexto marcado por la hegemonía tecnológica de Estados Unidos y el ascenso imparable de China, la carrera Londres-París refleja las tensiones internas de un continente que aún no define una estrategia común.
Desde América Latina, la lectura no debe limitarse al interés comparativo. La inteligencia artificial no es un tema exclusivo del Norte global. La ausencia de políticas regionales en este campo agrava la dependencia estructural. La región adopta tecnologías ajenas sin intervenir en su diseño, sin normas propias y sin visión estratégica.
La disputa entre Londres y París no es anecdótica. Es una muestra de que el siglo XXI se organizará en torno a decisiones tecnológicas. La IA no es solo una herramienta: es un campo de poder. Y los países que no se posicionen con claridad corren el riesgo de quedar fuera de toda conversación relevante.

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