La regularización convierte a los colombianos en el segundo colectivo trabajador extranjero

29 septembre 2026 - 08:37

Los afiliados colombianos a la Seguridad Social alcanzan los 368.900 en agosto, 116.000 más que hace un año, y desbancan a los rumanos, estancados en 336.700. Solo los marroquíes, con 407.300, los superan. El impulso de la regularización, protagonizada por latinoamericanos, confirma que los trabajadores extranjeros sostienen la mayor parte de la creación de empleo en España.

En 2019, los rumanos eran la nacionalidad extranjera más numerosa del mercado laboral español. Siete años después, con prácticamente los mismos afiliados a la Seguridad Social que antes de la pandemia, 336.700, han caído al tercer puesto. Los marroquíes los relegaron a la segunda posición a finales de 2024, y ahora son los colombianos quienes los adelantan. Según los datos de afiliación extranjera de agosto, difundidos este lunes, España cuenta con 368.900 cotizantes colombianos, cada vez más cerca de los 407.300 marroquíes que encabezan la clasificación.

El adelantamiento a los rumanos se produjo por un margen estrecho en julio y se ha consolidado en agosto. La distancia que todavía separa a colombianos y marroquíes ronda los 39.000 cotizantes. Al ritmo de crecimiento reciente de cada colectivo, esa brecha podría cerrarse en pocos meses. El cambio de posiciones es algo más que un movimiento estadístico. Retrata la transformación del origen de la población trabajadora extranjera y el efecto de una decisión política que ha sacado a cientos de miles de personas de la economía irregular o de la inactividad.

Un crecimiento que ya venía de lejos

La pujanza colombiana no nace con la regularización. Tomó fuerza tras la crisis sanitaria y ha mantenido desde entonces una progresión constante. En agosto de 2021 había 100.000 afiliados de esa nacionalidad, en 2022 eran 124.000 y en 2023 alcanzaban los 171.000. La cifra subió a 222.000 en 2024 y a 253.000 en 2025. El ritmo de incorporación era ya considerable antes de que el Gobierno impulsara la medida, lo que confirma que se trata de una tendencia de fondo y no de un fenómeno sobrevenido.

Lo que ha cambiado es la velocidad. El salto de 253.000 a 368.900 cotizantes supone 116.000 más en un solo año, un crecimiento del 46%, frente al 14% del ejercicio anterior. La diferencia procede de personas que ya vivían en España pero permanecían fuera del sistema, unas trabajando en la economía irregular y otras en situación de inactividad. Su afloramiento se traduce en cotizaciones, derechos laborales y visibilidad estadística para una realidad que hasta ahora quedaba en la sombra.

La huella latinoamericana en la regularización

Los datos de la Seguridad Social confirman el protagonismo latinoamericano en el proceso. A 31 de julio, los colombianos representaban el 28,8% de los regularizados que ya trabajan y los venezolanos el 19,7%. Entre ambos suman la mitad de los 337.900 regularizados que cotizan. Ese peso supera con mucho el que tienen en el conjunto del empleo extranjero, donde los colombianos son el 9,9% y los venezolanos el 7%. Los venezolanos, de hecho, han pasado de 204.000 afiliados en agosto de 2025 a 249.000 en la actualidad.

El caso marroquí ofrece el contraste. En la comunidad extranjera más numerosa, la proporción entre regularizados que trabajan (11,3%) y el total de afiliados (11,8%) es casi idéntica, de modo que la medida apenas ha alterado su peso relativo. La regularización no ha tenido el mismo efecto en todos los colectivos. Ha acelerado sobre todo la incorporación formal de colombianos y venezolanos, que concentran una parte del proceso muy superior a la que ocupan en el conjunto de la afiliación extranjera.

Los extranjeros sostienen el empleo

El avance de los afiliados extranjeros explica la mayor parte de la creación de empleo en España durante el último año. De los 679.000 puestos ganados hasta agosto, 482.500 corresponden a cotizantes extranjeros y 196.500 a españoles. Siete de cada diez nuevos afiliados proceden de otro país. El dato sitúa a los trabajadores inmigrantes como uno de los principales soportes del mercado laboral y de las cotizaciones que financian la Seguridad Social, muy lejos del discurso ultraderechista que los presenta como una carga.

La fuerza de las comunidades latinas ha provocado además un cambio inédito. Por primera vez, el conjunto de cotizantes latinoamericanos supera al de europeos. El adelantamiento se confirmó en junio, con 1,23 millones de afiliados procedentes de América Latina frente a 1,19 millones del continente europeo. La tendencia de ambos grupos apuntaba a que el relevo llegaría tarde o temprano, pero la regularización lo ha anticipado.

El crecimiento latinoamericano no se limita a Colombia y Venezuela. Los peruanos han pasado de 99.000 a más de 140.000 afiliados en un año y superan por primera vez a los chinos, una de las comunidades más asentadas en el mercado laboral español. Paraguay suma 19.600 cotizantes más, hasta 69.800, y Honduras 17.300, hasta 78.900. Entre las diez nacionalidades que más crecen en términos absolutos figuran también Senegal (14.000 más, hasta 80.200), China (11.500 más, hasta 137.900), Argentina (10.500 más, hasta 79.900) y Pakistán (10.000 más, hasta 64.500).

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