La guerra encarece el combustible y dispara los beneficios de las petroleras

18 août 2026 - 16:59

Las cinco grandes compañías energéticas mundiales generan casi 70.000 millones de dólares en flujo de caja en el segundo trimestre de 2026, la cifra más alta jamás registrada. El bloqueo del estrecho de Ormuz, causado por la crisis con Irán, ha disparado el precio del crudo hasta los 100 dólares el barril. Las empresas acumulan liquidez en lugar de invertir o bajar precios, y el debate sobre una tasa extraordinaria a los beneficios de guerra vuelve a la agenda política.

El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transitaba antes del conflicto cerca de una quinta parte del gas natural licuado y del petróleo del mundo, ha convertido la crisis con Irán en una oportunidad histórica para las grandes compañías energéticas. Los últimos datos publicados por Bloomberg revelan que ExxonMobil, Chevron, Shell, TotalEnergies y BP generaron casi 70.000 millones de dólares en flujo de caja en el segundo trimestre de 2026, la cifra más alta jamás registrada. El máximo anterior, de unos 60.000 millones, se había alcanzado en el segundo trimestre de 2022, tras la invasión rusa de Ucrania.

La escasez ha disparado las cotizaciones de las materias primas. El Brent acumula una revalorización de más del 30% en el último año, con oscilaciones alrededor de los 100 dólares el barril, lo que ha inflado los márgenes de estas firmas hasta niveles sin precedente. El beneficio neto combinado de las cinco compañías aumentó un 160% en el último trimestre respecto al mismo periodo del año anterior, hasta los 47.000 millones de dólares, la tercera cifra más alta registrada. Supone más que duplicar los resultados previos.

Cifras récord y la lógica del conflicto

Clark Williams Derry, analista del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA), lo describe sin ambages. «La forma cínica de describir la estrategia financiera es rezar por la guerra», afirma. Para las grandes energéticas, el sufrimiento de los consumidores y la escasez mundial de combustible funcionan como antídoto financiero frente a los largos periodos de precios bajos que erosionan sus cuentas. Cada crisis, Ucrania primero e Irán ahora, se convierte en un balón de oxígeno para unos balances que en tiempos de estabilidad se ven sometidos a una presión constante a la baja.

Un estudio difundido por la organización Transport & Environment (T&E) localiza las ganancias en Europa con conclusiones similares: hasta seis empresas —BP, Shell, Eni, Orlen, Repsol y OMV— duplicaron sus beneficios en la Unión Europea (UE) en el segundo trimestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior. La magnitud del fenómeno llevó al propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a criticar a ExxonMobil y Chevron el pasado 3 de agosto. «Están ganando demasiado dinero basándose en una escasez», dijo en la Casa Blanca, en una declaración que él mismo reconoció paradójica dado que se define como gran defensor de la libre empresa.

Qué hacen con el dinero

La pregunta que recorre el debate es qué hacen los gigantes energéticos con esta montaña de liquidez. La respuesta, según los analistas consultados, es en su mayoría guardarla. Un estudio de Wood Mackenzie prevé que las recompras de acciones de las principales compañías energéticas caigan un 5% en términos interanuales en 2026. El capital acumulado no va a aumentar la producción, lo que podría relajar los precios, ni se devuelve a los accionistas en forma de dividendos extraordinarios. Se acumula como reserva estratégica ante un futuro incierto.

Fraser McKay, de Wood Mackenzie, explica el razonamiento. «El repunte de los precios refleja un conflicto geopolítico, no una demanda subyacente», señala. Sus balances son más sólidos que hace años, pero el instinto predominante es preservar esa resiliencia antes de gastar. Si los precios se mantienen durante la segunda mitad del año, la presión para desplegar capital mediante recompras, fusiones o nuevas inversiones se intensificará. Por ahora, los consumidores europeos siguen absorbiendo los costes de una escasez que no han generado.

El debate fiscal y el caso español

La acumulación de ganancias extraordinarias ha devuelto al centro del debate la posibilidad de aplicar una tasa especial sobre los beneficios de guerra. El concepto de «beneficios caídos del cielo» hace referencia a aquellos que no están ligados a la innovación ni a la eficiencia, sino a factores geopolíticos externos al control de las propias empresas. Daniel Quiggin, analista de T&E, lo argumenta con datos. «Ganancias de esta magnitud encajan en cualquier definición razonable de lo excesivo», señala. Según Quiggin, las compañías deberían acelerar la transición ecológica, y la tasa serviría para proteger a los consumidores que han financiado estas ganancias.

España ocupa una posición singular en este mapa. T&E sitúa al país como el segundo de la UE donde las energéticas han generado más beneficios en el primer semestre de 2026, solo por detrás de Polonia. Repsol y Moeve controlan la cadena completa desde el refinado hasta la distribución en gasolineras, capturando margen en cada etapa. El país cuenta con una de las capacidades de refinado más modernas de Europa, con grandes plantas en Cartagena, Bilbao, Tarragona, Castellón, Huelva y Algeciras. Con la crisis energética, los márgenes de refino se multiplicaron.

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