La guerra de Irán presiona las cadenas del medicamento en Europa

10 avril 2026 - 09:21

El conflicto en Oriente Medio ha introducido incertidumbre en las cadenas globales de suministro farmacéutico al encarecer las rutas marítimas, interrumpir el tráfico aéreo de carga en el Golfo Pérsico y convertir Qatar en un nodo crítico de reexportación de medicamentos. El sector en España confía en que sus reservas de varios meses de producción y el peso de la industria de genéricos amortigüen el impacto, pero advierte de que una prolongación del conflicto cambiaría el escenario.

Cuando las primeras bombas de la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní cayeron sobre Teherán, el 28 de febrero, Raúl Díaz-Varela recordó lo que ocurrió en 2022 con la invasión rusa de Ucrania. El precio del paracetamol se disparó entonces en los mercados internacionales de tres a 12 euros el kilo, y el comercio de medicamentos esenciales de Asia a Europa quedó sumido en la incertidumbre durante meses. Díaz-Varela preside Kern Pharma, una de las tres mayores empresas españolas de fármacos genéricos, y la guerra actual ha llevado el precio del barril a niveles no vistos desde entonces, con un incremento que se traslada en cascada a todos los sectores.

El impacto sobre la logística global es ya visible. El Consejo de Relaciones Internacionales (CFR), organización de estudios que edita la revista Foreign Affairs, publicó recientemente que los aeropuertos del Golfo Pérsico se han convertido en nodos esenciales del comercio mundial de fármacos y materias primas: Dubai es el centro neurálgico de esa red, y su principal aeropuerto de carga funciona como un importante centro de reexportación desde donde los medicamentos se almacenan y distribuyen a todo el mundo. El CFR documentó que el tráfico aéreo de carga en la región del Golfo cayó un 79% entre el 28 de febrero y el 3 de marzo, una caída sin precedentes que alerta sobre el riesgo de desabastecimiento si las disrupciones persisten.

El impacto sobre las cadenas globales

La segunda consecuencia directa del conflicto es la conversión de los países del Golfo en importantes productores de un insumo crítico: el helio. Qatar es, tras Estados Unidos, el segundo mayor productor mundial de este gas, esencial para enfriar las máquinas de resonancia magnética utilizadas en todo el mundo. El ataque de Irán del 18 de marzo a la Ciudad Industrial de Ras Laffan, en Qatar, ha hecho crecer la incertidumbre en el suministro global de helio, según el CFR. La interdependencia entre el conflicto bélico y el funcionamiento de equipos hospitalarios de diagnóstico ilustra hasta qué punto la guerra ha desbordado el ámbito estrictamente energético.

A ello se suman las tensiones en las rutas marítimas. La India es el mayor productor mundial de principios activos y de materias primas farmacéuticas. Las aseguradoras han disparado el precio de las pólizas para transitar por el canal de Suez, amenazado por los ataques de los hutíes desde dentro del conflicto, y la alternativa que rodea África es más larga, encarece los costes y retrasa los plazos de entrega. La Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) confirma que «hasta la fecha, no han sido notificados desabastecimientos críticos», pero advierte de que las compañías están informando de «distintos niveles de disrupciones, principalmente relacionadas con interrupciones en el transporte aéreo y en las rutas marítimas, así como con el aumento de los costes».

Por qué España resiste mejor

Las fuentes consultadas del sector farmacéutico español coinciden en señalar dos factores que reducen la exposición del país respecto a otros socios europeos. El primero es el peso de la industria de genéricos. Antonio Mingorance, presidente de Bidafarma, la cooperativa de distribución mayorista líder en España, lo resume con claridad: «Tener un potente sector de genéricos, como el de España, es una garantía. Reduce la vulnerabilidad y permite reaccionar con mayor rapidez a situaciones de tensión internacional». El segundo factor es el nivel de reservas. Bidafarma produce más de 100 millones de cajas de medicamentos al año y tiene en sus almacenes existencias para entre tres y seis meses de producción. Kern Pharma, por su parte, cuenta con reservas para uno o dos meses en sus propios almacenes.

Elena Casaus, secretaria general de la Asociación Española de Medicamentos Genéricos, considera que «la situación sigue siendo manejable» si el conflicto no escala. Las empresas del sector han activado planes de contingencia que incluyen diversificar rutas, adelantar pedidos y reforzar inventarios de seguridad. Farmaindustria señala que más de 180 plantas de producción farmacéutica en España trabajan con normalidad para garantizar el suministro a farmacias y hospitales, y añade que el conflicto en Irán «supone una nueva fuente de incertidumbre y volatilidad» en un contexto geopolítico ya de por sí complejo.

Los riesgos si el conflicto escala

El escenario de relativa tranquilidad que describe el sector tiene un límite explícito: la duración del conflicto. Casaus advierte de que si la guerra se prolonga, «podría tener un gran impacto en la industria farmacéutica, como ya ocurrió con el conflicto de Ucrania». Bidafarma destaca además el papel de su red de 32 almacenes robotizados distribuidos por todo el país, que sirven a las 22.000 farmacias españolas y permiten anticipar con precisión las necesidades de cada oficina, lo que ayudaría a gestionar cualquier escenario de escasez asegurando que cada medicamento disponible llegue a la farmacia que lo necesita.

El sector reclama al Gobierno medidas estructurales que vayan más allá de la gestión de la crisis inmediata. Entre ellas, reducir la dependencia de las importaciones asiáticas de principios activos, incluir la fabricación y comercialización de medicamentos genéricos en cualquier medida destinada a compensar el encarecimiento logístico provocado por la guerra, y reforzar la capacidad de producción nacional. La guerra de Irán actúa, en palabras de las patronales del sector, como «catalizador» de cambios que el sistema farmacéutico europeo lleva años postergando: reducir su exposición a cadenas de suministro frágiles en un mundo en que los conflictos geopolíticos se han convertido en la norma.

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