La guerra de Irán dispara la inflación al 4,9%, máximo desde 2023

03 octobre 2026 - 09:24

El encarecimiento de los carburantes eleva el IPC seis décimas en septiembre y lo sitúa en su nivel más alto desde febrero de 2023. La subyacente sube hasta el 3,1% y apunta a un contagio incipiente al resto de la economía. Los analistas descartan que la inflación baje del 4% antes de que termine el año, pese al nuevo escudo aprobado por el Gobierno.

La inflación se disparó al 4,9% en septiembre, seis décimas más que en agosto, según el dato adelantado que publicó ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE). La causa tiene nombre propio. La guerra de Irán mantiene el barril de Brent en torno a los 100 dólares y ha trasladado esa tensión a los surtidores. Allí los ciudadanos pagan ya el impacto de un conflicto que empezó a golpear los precios en febrero. El Ministerio de Economía lo resumió en una nota: «la causa principal es el encarecimiento de los carburantes».

Se trata de la tasa más elevada desde febrero de 2023, cuando los efectos de la invasión de Ucrania aún empujaban el índice hasta el 6%. El contraste con el arranque del año es notable. En enero y febrero los precios parecían controlados y se movían apenas por encima del objetivo del 2% que fija el Banco Central Europeo. El estallido del conflicto rompió esa estabilidad. Ni siquiera los dos paquetes de ayudas aprobados en marzo y en verano han bastado para frenar una escalada que ha llevado el indicador del 4,3% de agosto al 4,9% actual.

La energía, motor del alza

Los productos energéticos, que incluyen carburantes, gas y electricidad, se encarecieron un 21,6% interanual en septiembre, frente al 16,9% de agosto. El avance del INE no detalla el precio de las gasolinas, pero el Ejecutivo señala su subida como el principal factor del repunte. A ello se suma un efecto base desfavorable. Los carburantes bajaron en septiembre de 2025, y la comparación con aquel mes amplifica ahora la tasa. El bloqueo del estrecho de Ormuz se ha prolongado más de lo previsto y la oferta de diésel atraviesa una situación extrema.

El resto de componentes tampoco ofrece alivio. Los alimentos sin elaborar subieron un 5,8%, por encima del 4,5% registrado en agosto, mientras que los elaborados moderaron su avance hasta el 1,5%. El INE atribuye además parte del alza a los paquetes turísticos, cuyos precios bajaron este año menos que hace doce meses. La combinación dibuja un escenario en el que la energía actúa como detonante, aunque no como único factor, y en el que la cesta de la compra vuelve a presionar a los hogares con menos margen para absorber el golpe.

Señales de contagio

El dato más inquietante es el de la inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos frescos y permite medir la tendencia de fondo. Avanzó dos décimas, hasta el 3,1%, su nivel más alto en dos años y medio. Ese movimiento sugiere que el encarecimiento de los combustibles empieza a filtrarse al conjunto de bienes y servicios. Por sí sola, la subida de la subyacente explicaría casi dos décimas del incremento de la tasa general, lo que confirma que el problema ya no se limita a los surtidores.

El único respiro llega de los servicios, el termómetro que permite detectar si la inflación se instala en una espiral difícil de revertir. Subieron un 3,9% en septiembre, una tasa elevada pero estable desde mayo. El servicio de estudios de CaixaBank la vincula a los servicios turísticos, muy sensibles al coste de la energía durante el verano. Si esa estabilidad se consolida tras la temporada alta, el riesgo de una segunda ronda de subidas quedaría más acotado. En una economía todavía muy indexada a la inflación, cualquier desviación tendería a trasladarse con rapidez.

Un otoño por encima del 4%

Los analistas no esperan una corrección rápida. «Difícilmente bajará del 4,5%», advierte María Jesús Fernández, economista sénior de Funcas, que prevé una inflación muy cercana al 5% en los próximos meses. Miguel Cardoso, economista jefe de BBVA Research, sostiene que todo dependerá del precio de los combustibles y de su traslado a otros bienes y servicios. Con el petróleo y el gas en niveles similares a los actuales, y sin contar nuevas medidas del Gobierno, calcula que la inflación «se mantendría por encima del 4% hasta finales de año».

El Brent llegó a superar los 108 dólares en los últimos días antes de relajarse hasta la zona de los 104. La incipiente normalización del tráfico marítimo en Ormuz no basta todavía para disipar el temor a nuevos repuntes. En ese contexto, el Consejo de Ministros aprobó ayer un tercer paquete que prorroga los descuentos en los carburantes y limita la subida del gas y del butano. Economía defiende que las ayudas anteriores moderaron la inflación hasta un punto en algunos meses. El dato de septiembre muestra que el escudo amortigua el golpe, pero no basta para frenarlo.

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