La guerra de Irán arrastra a la zona euro a la contracción económica

07 mai 2026 - 19:55

El índice de actividad del sector privado de la zona euro cayó en abril a 48,8 puntos, por debajo del umbral de los 50 que sanciona la contracción, por primera vez en año y medio. El descenso coincide con el tercer mes de cierre del estrecho de Ormuz, con las reservas estratégicas de crudo al límite y con la palabra estanflación instalada en el vocabulario de los economistas europeos.

La actividad del sector privado de la zona euro entró en zona de contracción en abril por primera vez en 17 meses. El índice de gestores de compras (PMI, por sus siglas en inglés), que mide la actividad empresarial del sector privado, se situó en 48,8 puntos según el indicador publicado por S&P Global y el Hamburg Commercial Bank (HCOB), frente a los 50,7 de marzo. La caída de 1,9 puntos en un solo mes es el retroceso más pronunciado desde el inicio de la guerra de Irán y coloca a la economía europea en su peor registro desde noviembre de 2024.

El retroceso no fue uniforme entre los países de la eurozona. Francia (47,6) y Alemania (48,4) anotaron los peores datos anuales en ambas economías. España retrocedió desde los 52,4 de marzo hasta los 48,7, entrando también en contracción por primera vez en dos años y medio. Italia fue la excepción: único país del bloque que registró un leve crecimiento, con un PMI compuesto de 50,5. Los nuevos pedidos cayeron en el conjunto de la zona por segundo mes consecutivo, con la mayor intensidad desde noviembre de 2024.

El PMI europeo cede terreno por primera vez en 17 meses

Chris Williamson, economista jefe de Negocios de S&P Global Market Intelligence, advirtió de que los datos de abril «se confirman los indicios tempranos de una economía que se encamina hacia el declive, a medida que la guerra en Oriente Próximo frena la recuperación que se venía gestando antes del estallido del conflicto». El impacto ha sido mayor en el sector servicios porque las empresas orientadas al consumidor soportan una presión particular, derivada del encarecimiento de la energía y las interrupciones en los viajes.

Los expertos que elaboran el indicador emplean ya la palabra estanflación —combinación de inflación elevada y estancamiento económico— al describir el escenario emergente. Los analistas del HCOB señalan que desde el inicio de la guerra se ha producido un descenso sostenido del sentimiento empresarial positivo que en abril alcanzó su punto más bajo en dos años. Los costes de los insumos continuaron aumentando considerablemente durante el mes y los precios cobrados al consumidor se incrementaron de forma más agresiva, lo que aleja la posibilidad de una recuperación a corto plazo.

Las reservas estratégicas, al límite

Mientras la actividad económica se contrae, la presión sobre el suministro energético entra en su fase más crítica. Cada día que el estrecho de Ormuz permanece cerrado, la quinta parte del petróleo y los derivados que consume el planeta no puede fluir hacia los mercados. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) indica que el choque petrolero actual es el mayor de la historia, y al mundo aún le faltan entre 12 y 13 millones de barriles diarios para cubrir la demanda normal.

Manuel Maleki, subdirector y experto en materias primas de Edmond de Rothschild, resume la función y los límites del mecanismo de emergencia: «Las reservas estratégicas ayudan a absorber shocks, estabilizar expectativas y ganar tiempo. No sustituyen las rutas marítimas ni la infraestructura que sostiene el mercado global». Barclays calcula que, de prolongarse el cierre de Ormuz, las reservas se encontrarán en una situación precaria a finales de mayo, lo que elevaría la presión sobre los precios globales del crudo.

Arabia Saudí mantiene alrededor del 80% de sus exportaciones gracias al oleoducto este-oeste (Petroline), que cruza la península arábiga hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Los Emiratos Árabes Unidos canalizan crudo fuera del Golfo Pérsico por rutas alternativas. Sin embargo, las exportaciones de Irak, Kuwait y Qatar siguen canceladas. Las reservas estratégicas están además fragmentadas: cada región y cada tipo de petróleo tiene sus propios almacenamientos con umbrales mínimos que los operadores no pueden traspasar, lo que limita la capacidad de respuesta del mercado.

La estanflación, la amenaza de fondo

Williamson advirtió de que «la desaceleración podría agravarse rápidamente» y que la ausencia de señales de que la crisis vaya a remitir pronto es uno de los elementos que más inquietan a los analistas. La posibilidad de que el Banco Central Europeo (BCE) se vea obligado a subir tipos para contener la inflación energética en un momento de caída de la actividad es el escenario que los expertos en servicios financieros temen con mayor intensidad, dado que afectaría especialmente al crédito y al sector inmobiliario.

El acercamiento entre las posiciones de Irán y Estados Unidos, confirmado por Donald Trump, provocó una caída de hasta el 10% en el precio del petróleo, una señal que los mercados leyeron como indicio de posible distensión. Sin embargo, los analistas advierten de que esa reducción refleja solo parcialmente la tensión acumulada y que mientras Ormuz permanezca cerrado, el mercado petrolero no podrá funcionar con normalidad. La zona euro afronta mayo en un punto crítico: con la actividad en contracción, la inflación al alza y las reservas energéticas al límite.

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