Las principales petroleras con refinerías en España —Repsol, Moeve y BP— garantizan el suministro de combustible de aviación solo hasta junio y trabajan para cubrir la demanda estival, pero advierten de que no pueden comprometerse más allá de dos meses. La Agencia Internacional de la Energía alerta de que Europa dispone de reservas para apenas seis semanas. Las aerolíneas operan con 258,8 millones de plazas hacia o desde España, un 5,7% más que en la temporada anterior.
Los representantes de las tres grandes empresas de refinería operativas en España —Repsol, Moeve y BP— mantuvieron el martes una reunión de seguimiento con la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, para trasladarle una garantía de suministro de queroseno de aviación limitada al mes de mayo y para confirmar que trabajan en asegurar el abastecimiento durante junio. A partir de ese horizonte, las fuentes del sector declinaron ofrecer compromisos: la evolución del conflicto en Oriente Próximo y la magnitud de los problemas de escasez en Europa hacen inviable cualquier previsión a más largo plazo.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió la semana anterior de que el Viejo Continente cuenta con reservas de queroseno de aviación para apenas seis semanas. España dispone de existencias para 31 días, según la propia AIE. El presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), Javier Gándara, que también participó en la reunión, describió el contexto como «un entorno más incierto que nunca, con novedades cada minuto». El país aspira a superar en 2026 la barrera de los 100 millones de turistas extranjeros, y la temporada alta de vuelos comienza justo cuando las garantías de las refinerías expiran.
España, más protegida que sus vecinos europeos
Ante el panorama de escasez continental, el país presenta una posición relativamente sólida. La vicepresidenta Aagesen subrayó que «España produce el 80% del queroseno que consume», a diferencia de lo que ocurre en otros mercados más dependientes de las importaciones, y las ocho refinerías nacionales han aumentado su producción para compensar la caída del abastecimiento exterior. Sin embargo, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, admitió en un foro reciente que existe riesgo de escasez de carburante en Europa por la guerra de Irán, con el queroseno para aviación como el producto más vulnerable.
En la misma reunión, Gándara expuso el dilema con precisión: «El suministro de queroseno de aviación está garantizado en España», afirmó, para añadir de inmediato que «si otros países tienen problemas, estos sí podrían afectar a nuestro mercado». La advertencia refleja la interdependencia estructural del mercado europeo de combustible: un problema de abastecimiento en los países vecinos puede propagarse al español a través de los precios y de la disponibilidad en los circuitos mayoristas, dada la integración de los mercados energéticos de la Unión Europea.
El precio del queroseno, el doble que antes del conflicto
El coste del carburante de aviación ha escalado de forma pronunciada desde el inicio de la guerra de Irán. Gándara precisó que «La tonelada métrica de queroseno ha pasado de 700 dólares a 1.400», con picos de hasta 1.500 dólares en episodios de mayor tensión. El precio del barril de crudo ha subido un 60% desde que comenzaron los ataques en Oriente Próximo. Por ahora, las aerolíneas asumen los costes, que representan alrededor de un tercio de sus gastos operativos totales, sin trasladarlos al billete.
La situación podría cambiar si el encarecimiento persiste. Gándara advirtió que, si los viajeros no pudieran absorber la presión sobre los precios, «las compañías tendrían que pensar en otro tipo de ajustes», una formulación que abre la puerta a la reducción de frecuencias, la cancelación de rutas menos rentables o el traslado del coste al billete. Las aerolíneas han presupuestado meses de crecimiento de la demanda y operan con 258,8 millones de plazas hacia o desde España para la temporada en curso, un 5,7% más que en 2025.
Bruselas y el horizonte de los productos derivados
El comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, ofreció esta semana en Madrid la perspectiva institucional continental. En el mejor escenario posible, el mercado petrolífero se normalizaría en semanas, pero los productos derivados del crudo, entre ellos el queroseno, tardarían meses en recuperar la normalidad incluso si el conflicto en Irán concluyera de forma inminente. Ante una eventual situación de escasez grave, Jorgensen apuntó que la Comisión Europea podría proponer compartir y redistribuir las existencias de combustible entre los países miembros a través de una plataforma conjunta de coordinación.
La semana pasada, Bruselas recomendó a las aerolíneas que eviten los vuelos por motivos laborales dentro del paquete de medidas de respuesta a la guerra de Irán. España, cuyo sector turístico afronta uno de los mejores momentos de su historia reciente, encadena la garantía inmediata con una incertidumbre estructural que se prolonga más allá de junio. El alcance real del problema dependerá, en última instancia, de cuánto se prolongue el conflicto en Oriente Próximo y de la velocidad de respuesta del mercado energético europeo.