La Mesa del Turismo calcula que las cancelaciones de viajes a Marruecos alcanzan hasta el 80% este septiembre, en plena temporada alta. Las agencias alertan sobre todo del parón en las nuevas contrataciones. Cadenas como Barceló y Riu aseguran, en cambio, que no perciben efectos en sus hoteles. El golpe amenaza a un sector que representa el 7,3% del PIB marroquí y que depende de España, segundo mercado emisor del reino.
La crisis migratoria de Ceuta ha frenado en seco la demanda turística española hacia Marruecos. Las reservas para el último trimestre del año han caído con fuerza y se acumulan las cancelaciones de viajes ya contratados. Carlos Abella, secretario general de la Mesa del Turismo, eleva hasta el 80% las anulaciones de septiembre, uno de los meses de temporada alta en el país. «La situación es muy complicada, tanto a corto como a medio plazo», advierte. Se trata de una estimación del sector, porque todavía no hay datos consolidados.
La crisis estalló el 30 de julio, cuando decenas de miles de personas entraron de forma masiva desde Marruecos en la ciudad autónoma. El Gobierno español destacó entonces la cooperación inmediata de Rabat. Sin embargo, un informe policial remitido a la Audiencia Nacional, que El Español publicó el 1 de septiembre, sostiene que la entrada habría respondido a un proceso planificado, con gendarmes marroquíes guiando a los migrantes. El PP y Vox presentaron el episodio desde el primer momento como una crisis de soberanía.
La Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV) matiza el diagnóstico. La patronal no pone tanto el acento en la cancelación de reservas ya pagadas como en el frenazo de las nuevas contrataciones. «Lo observamos con preocupación», señalan desde la organización, que confía en que la situación de Ceuta se resuelva cuanto antes. La diferencia de enfoque importa. Un descenso sostenido de las ventas puede prolongar el daño más allá de septiembre, aunque las anulaciones inmediatas se estabilicen.
Un pilar de la economía marroquí
El golpe llega en plena expansión turística de Marruecos. El país recibió 19,8 millones de visitantes en 2025, un 14% más que el año anterior, según su Ministerio de Turismo. Los ingresos del sector alcanzaron en 2024, último ejercicio completo disponible, los 116.200 millones de dirhams. Son unos 10.600 millones de euros, un 38,4% más que en 2019 en términos nominales, y confirman el peso creciente de una industria convertida en uno de los motores del reino.
Los datos recogidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) muestran que los viajes suponen ya el 7,3% del producto interior bruto marroquí, el mismo peso que las remesas de los emigrantes. El sector genera además alrededor del 8,2% del empleo y cerca del 41% de las exportaciones de servicios. Turismo y emigración son así las dos grandes fuentes de divisas del país. El frenazo de su segundo mercado emisor afecta, por tanto, a una actividad estratégica para el empleo y las cuentas exteriores.
Cifras distintas para un mismo mercado
Solo Francia supera a España como origen de los visitantes que llegan a Marruecos. La Oficina Nacional Marroquí de Turismo (ONMT) calcula que más de cuatro millones de personas procedentes de España visitaron el país en 2024. Hasta noviembre de 2025 la cifra subió a 4,2 millones, alrededor del 23% de las llegadas internacionales. Francia aporta el 29% y el Reino Unido, el 7%, según datos del Alto Comisariado del Plan y de la OCDE.
Esas cifras, sin embargo, no equivalen a turistas españoles. Una parte relevante de los desplazamientos corresponde a residentes en España de origen marroquí que visitan a sus familias o atienden asuntos personales. El Observatorio de Turismo de Marruecos, con una estadística más restrictiva, contabilizó unos 1,5 millones de turistas españoles en 2024. La diferencia se debe a que las fuentes usan perímetros distintos. Unas miden viajeros procedentes de España y otras, visitantes por nacionalidad.
Hoteleras y aerolíneas mantienen sus planes
Las cadenas españolas implantadas en el país transmiten por ahora tranquilidad. Barceló Hotel Group, con once establecimientos en ciudades como Casablanca, Tánger, Fez, Marrakech, Rabat y Agadir, asegura que no ha detectado impacto en su negocio. Sus reservas, indican desde el grupo, se mantienen «dentro del rango habitual de la época». La explicación está en una clientela internacional, con turistas franceses, británicos, alemanes e italianos, además de marroquíes. La caída de las ventas en España puede no trasladarse de inmediato a la ocupación.
Riu ofrece una lectura similar. La compañía sostiene que lo ocurrido en Ceuta no ha tenido «ningún efecto directo» en la ocupación ni en la operativa de sus hoteles, entre otros motivos porque España no figura entre sus principales mercados para este destino. Presente en Marruecos desde 2002 junto al grupo local Tikida, cuenta con seis establecimientos. En 2025 reformó el Riu Palace Tikida Agadir y prevé renovar el Riu Palace Tikida Taghazout de cara al verano de 2027.
Las aerolíneas tampoco han movido ficha. Ryanair dispone de bases en Marrakech, Fez, Agadir, Tánger y, desde este año, Rabat, con dieciséis aviones asignados. Además de conectar numerosos aeropuertos españoles con Marruecos, ha ampliado su red doméstica dentro del reino. Vueling ha concentrado su crecimiento en Barcelona, desde donde vuela directamente a Marrakech, Tánger, Agadir, Esauira, Nador y Fez.
Ni hoteleras ni aerolíneas han anunciado cambios estructurales. El sector coincide en que la duración de la crisis decidirá si el parón de las reservas españolas queda en un episodio puntual o acaba afectando a ocupaciones e inversiones. La factura, en cualquier caso, no se reparte por igual. Las grandes empresas españolas amortiguan el golpe gracias a una clientela diversificada, mientras Marruecos arriesga una de sus principales fuentes de empleo y divisas.