Indra pierde un satélite valorado en 1.000 millones de euros tras un choque espacial con basura orbital

19 janvier 2026 - 12:48

El SpainSat NG II sufrió el impacto de una partícula milimétrica a 50.000 kilómetros de la Tierra cuando se dirigía a su posición orbital definitiva. El Ministerio de Defensa e Hisdesat, filial de Indra, han iniciado el proceso para construir un tercer satélite que sustituya al dañado. El consorcio de aseguradoras liderado por Mapfre asumirá el coste del siniestro. Las comunicaciones militares españolas continúan operativas gracias al satélite gemelo SpainSat NG I.

La industria espacial española ha sufrido un duro revés con la pérdida del satélite militar SpainSat NG II, apenas dos meses después de su lanzamiento desde Cabo Cañaveral. El Ministerio de Defensa e Hisdesat, la filial de Indra que opera estos sistemas, confirmaron este viernes que el satélite ha quedado inutilizado tras el impacto de una partícula espacial que provocó daños irreparables en una zona vital del aparato. El incidente, que se produjo el pasado 29 de noviembre según avanzó El Español, se hizo público el 2 de enero mediante un comunicado conjunto que entonces no precisaba la magnitud de los daños. Dos semanas después, los últimos informes técnicos han confirmado que el satélite no podrá cumplir su misión, lo que ha obligado a poner en marcha el proceso para construir una unidad de sustitución.

El SpainSat NG II formaba parte de un proyecto estratégico valorado en unos 1.000 millones de euros durante su vida útil, según explicó en octubre el entonces consejero delegado de Hisdesat, Miguel Ángel García Primo. El satélite, que despegó el 22 de octubre de 2025 a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, iba a completar junto a su gemelo SpainSat NG I una constelación que situaría a España como referente europeo en comunicaciones seguras por satélite. Ambos aparatos, con más de siete metros de altura y seis toneladas de peso, fueron diseñados para proporcionar comunicaciones encriptadas y resistentes a ciberataques tanto a las Fuerzas Armadas españolas como a organizaciones internacionales como la OTAN y la Comisión Europea en el marco del programa GOVSATCOM.

El accidente: impacto de basura espacial a 50.000 kilómetros

El siniestro se produjo mientras el SpainSat NG II se encontraba en su fase de traslado hacia la posición orbital definitiva, a una distancia de 50.000 kilómetros de la Tierra. Según han explicado Indra y Hisdesat, el satélite fue alcanzado por una partícula espacial de tamaño milimétrico y apenas unos gramos de masa. Sin embargo, la elevadísima velocidad del impacto en una zona crítica del sistema provocó daños que los técnicos han calificado como «no recuperables». Los últimos informes del contratista principal del satélite estiman que, pese a que la partícula tenía dimensiones minúsculas, la gran velocidad relativa del choque —característica de cualquier colisión en el entorno orbital— multiplicó exponencialmente su energía destructiva.

Este tipo de incidentes son uno de los mayores riesgos que afronta la industria espacial contemporánea. La órbita terrestre está saturada de basura espacial: desde fragmentos de satélites desactivados hasta restos de cohetes y miles de partículas resultado de colisiones anteriores. Según datos de la Agencia Espacial Europea, existen más de 36.000 objetos de más de diez centímetros catalogados en órbita, pero se estima que hay millones de fragmentos más pequeños imposibles de rastrear que viajan a velocidades de hasta 28.000 kilómetros por hora. A esas velocidades, incluso una partícula de pocos gramos puede provocar daños catastróficos si impacta en componentes sensibles como paneles solares, antenas o sistemas de propulsión.

El comunicado oficial de Indra subraya que el satélite «está estable, completo y en una órbita muy excéntrica», lo que significa que no interferirá con otras operaciones espaciales presentes o futuras. Esta aclaración resulta relevante porque un satélite dañado que quedara fuera de control podría convertirse en una nueva fuente de basura espacial y generar más riesgos para otros sistemas en órbita. Las autoridades espaciales españolas mantienen el seguimiento del SpainSat NG II para garantizar que no representa ningún peligro para la seguridad de las operaciones satelitales en su área orbital.

Mapfre y el consorcio asegurador asumirán los 1.000 millones

Pese a la gravedad técnica del incidente, tanto Indra como el Ministerio de Defensa han enfatizado que la pérdida del satélite «no supone ningún perjuicio a nivel económico» porque el aparato contaba con un seguro específico contra este tipo de contingencias. Según informó Indra en su momento, Mapfre lidera el consorcio de aseguradoras que tendrá que asumir el coste del accidente, que ha inutilizado el SpainSat NG II de Hisdesat. Las pólizas de seguros espaciales son extremadamente complejas y costosas, precisamente por los elevados riesgos inherentes a las operaciones en órbita y por el altísimo valor de los satélites modernos.

Los seguros espaciales cubren múltiples fases del ciclo de vida de un satélite: desde el lanzamiento —la etapa de mayor riesgo— hasta la operación en órbita, pasando por el periodo crítico de traslado a la posición orbital definitiva, que es precisamente cuando se produjo el accidente del SpainSat NG II. El sector asegurador espacial ha experimentado un fuerte crecimiento en las últimas décadas a medida que se multiplicaban los lanzamientos comerciales y militares, aunque también ha sufrido pérdidas multimillonarias por siniestros como el que ahora afecta al programa español. Mapfre, que ya tenía experiencia en el aseguramiento de satélites españoles, deberá ahora gestionar una de las mayores reclamaciones de su historia en este segmento.

La cobertura del seguro resulta especialmente importante en un contexto en el que Indra acaba de realizar una importante inversión en el sector espacial. El pasado 28 de noviembre —apenas un día antes del impacto que dañó el SpainSat NG II— la compañía aprobó la compra del 89,68 por ciento de Hispasat por 725 millones de euros, vendidos por Red Eléctrica, en una operación que convirtió a Indra en el accionista mayoritario de Hisdesat y consolidó su posición como referente en el sector de defensa y espacio en España. El accidente del satélite apenas horas después de cerrar esa adquisición supuso un mal augurio para la nueva etapa de la compañía en este ámbito, aunque la existencia del seguro ha permitido minimizar el impacto económico directo.

Indra prepara un tercer satélite mientras espera el SpainSat NG III

Hisdesat ha iniciado ya el proceso de solicitud de ofertas para la construcción del SpainSat NG III, que reemplazará al satélite dañado y completará la constelación prevista originalmente. Según fuentes próximas al proyecto citadas por medios especializados, la compañía espera contratar el nuevo satélite «antes del verano» de 2026, aunque los trabajos industriales se prolongarán al menos tres años dado que la cadena de suministro de componentes espaciales esenciales aún no se ha recuperado completamente de las consecuencias de la pandemia de COVID-19. Esto significa que el SpainSat NG III no estará operativo, en el mejor de los casos, hasta 2029.

El coste estimado de construir y operar un tercer satélite idéntico a los dos ya lanzados rondaría los 1.000 millones de euros durante su vida útil, aunque el entonces consejero delegado de Hisdesat reconoció en octubre que resulta difícil calcular con precisión ese importe. «No es fácil saberlo. Por un lado, debería ser bastante más barato porque solo pagamos los costes recurrentes, pero, por otro, es verdad que ha pasado algún tiempo y hay un efecto de inflación», explicó Miguel Ángel García Primo a Europa Press en Cabo Cañaveral tras el lanzamiento del SpainSat NG II. García Primo fue sustituido en diciembre de 2025 por Ana María Molina como consejera delegada de Hisdesat, quien ahora afronta el reto de gestionar la sustitución del satélite perdido.

Mientras tanto, el Ministerio de Defensa ha garantizado que las comunicaciones con las Fuerzas Armadas españolas no se han visto afectadas por el incidente. Los servicios continúan operativos gracias a la combinación de las capacidades del SpainSat NG I, que fue lanzado en enero de 2025 y se encuentra plenamente operativo desde agosto, y del veterano SpainSat, el satélite de generación anterior que pese a su lógico desfase tecnológico sigue prestando servicios. Esta redundancia en las capacidades satelitales españolas ha permitido que organizaciones internacionales como la OTAN y gobiernos aliados puedan seguir utilizando las comunicaciones seguras españolas sin interrupción, aunque la pérdida del segundo satélite de nueva generación supone un retroceso significativo en los planes originales del programa.

Fuentes próximas a Hisdesat han adelantado que la compañía baraja incluso la posibilidad de aprovechar la situación actual para emprender la construcción de un cuarto satélite que, llegado el momento, opere sobre el océano Pacífico. Esta había sido una aspiración de larga data de Hisdesat, ya que le permitiría ampliar significativamente su cartera de clientes en una región del mundo con creciente demanda de comunicaciones seguras por satélite. El plan original contemplaba trasladar el viejo SpainSat a una órbita que cubriera el Pacífico una vez que los dos satélites de nueva generación estuvieran operativos, pero el accidente del SpainSat NG II ha obligado a replantear toda la estrategia de despliegue de la constelación española.

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