El presidente de ACS y del Real Madrid anunció en la junta de accionistas de la constructora su intención de presentarse a la reelección como primer ejecutivo en 2027, cuando vence su mandato. El conglomerado registró una rentabilidad para el accionista del 82% en 2025 e inició un giro estratégico hacia los centros de datos, la defensa y los minerales críticos. El consejero delegado Juan Santamaría proyecta ingresos de hasta 25.000 millones de euros en infraestructura digital para 2030.
Florentino Pérez compareció el martes ante los medios como presidente del Real Madrid en una rueda de prensa marcada por la crisis de resultados del club y por el anuncio de elecciones. Un día antes, el mismo directivo había presidido la junta de accionistas de Actividades de Construcción y Servicios (ACS), el conglomerado constructor que factura 50.000 millones de euros anuales, y había trasladado a los inversores un mensaje muy diferente: el de una empresa en máximos bursátiles, con un dividendo al alza y con un presidente de 79 años que planea seguir al frente de la compañía. Pérez avanzó en el entorno de la junta su intención de presentarse a la reelección como presidente ejecutivo en 2027, cuando concluye el mandato que le fue renovado en mayo de 2023, y de simultanear ese cargo con la presidencia deportiva.
La junta celebrada el viernes en Madrid aprobó todos los puntos del orden del día con amplio respaldo. Entre las decisiones más destacadas figuran la reelección de Juan Santamaría como consejero ejecutivo, la aprobación de un alza del 20% en el dividendo anual hasta los 2,4 euros por acción, y la reelección de Deloitte como auditor para los ejercicios 2026, 2027 y 2028. Pérez celebró ante los accionistas que la rentabilidad total para el inversor alcanzó el 81,6% en 2025 y que en lo que va de 2026 ya supera el 63%. El crecimiento medio anualizado en los últimos cinco años se sitúa en el 46%, y el valor bursátil de ACS se ha multiplicado por 54 desde el año 2000. La cotización de la acción repuntó en torno al 2% el día siguiente a la rueda de prensa del Real Madrid, ignorando la tormenta mediática sobre el Bernabéu.
ACS, el negocio que resiste la tormenta del Bernabéu
El contraste entre la imagen de un Pérez combativo y errático en la rueda de prensa del martes y la del presidente que el viernes presentó resultados sólidos ante sus accionistas resume la dualidad de su figura pública. En el Bernabéu, Pérez desafió a sus críticos, cargó contra medios y árbitros y retó a candidatos alternativos —en referencia implícita al empresario Enrique Riquelme, vinculado al entorno de Iberdrola— a que se presenten. En la junta de ACS, ese mismo día, el tono fue el del presidente ejecutivo de una multinacional que atribuye sus resultados a «disciplina en la asignación de recursos, gestión rigurosa del riesgo y una ejecución eficiente», según sus palabras ante los accionistas.
El mercado respondió con claridad a la separación de ambos planos. ACS acumula recomendaciones de compra entre los analistas y el impacto de la crisis del Real Madrid en la cotización fue nulo. La compañía prevé un incremento del beneficio neto ordinario de entre el 20% y el 25% para el conjunto de 2026, con una horquilla de entre 1.030 y 1.070 millones de euros. El fuerte peso del negocio en Estados Unidos —donde ACS opera a través de su filial Turner Construction en el segmento de edificación y de Flatiron en infraestructuras civiles— y una cartera de proyectos de 100.000 millones de euros ofrecen visibilidad a medio plazo que los inversores valoran frente a la incertidumbre geopolítica derivada de la guerra de Irán.
La renovación estratégica hacia centros de datos y minerales críticos
El giro estratégico de ACS hacia las infraestructuras de nueva generación es la apuesta central que Santamaría desarrolló ante los accionistas. El consejero delegado señaló que el boom de los centros de datos tiene recorrido para al menos cinco años más y proyectó que el conjunto de la infraestructura digital podría aportar hasta 25.000 millones de euros en ingresos en 2030, frente a los 10.000 millones registrados en 2025. La construcción de grandes centros de datos para empresas tecnológicas y de inteligencia artificial ha desplazado al negocio tradicional como principal motor de crecimiento. A ello se suma la apuesta por la ingeniería vinculada a minerales críticos y tierras raras, materia prima estratégica para la transición energética, así como por las infraestructuras de defensa, cuya demanda crece en Estados Unidos, Europa y Australia.
Santamaría identificó en la junta otras verticales de crecimiento: la infraestructura biofarmacéutica, la social y sanitaria, y la movilidad sostenible. «Los proyectos que se necesitan son cada vez más complejos tecnológicamente y críticos para el crecimiento y la resiliencia de las economías», afirmó Pérez en su intervención. La apuesta por cotizar en Estados Unidos —siguiendo la estela de Ferrovial— sigue sobre la mesa y podría concretarse en el Capital Markets Day previsto para el 12 de noviembre, donde ACS presentará su plan estratégico 2027-2029.
La guardia pretoriana y el relevo pendiente
La cuestión de la sucesión planeó sobre la junta aunque sin respuesta definitiva. A pregunta de un accionista minoritario, Santamaría respondió con una fórmula que el mercado interpreta como el esquema de transición planificada: un «mix de veteranía y gestión renovada» que integra lo que define como la receta del éxito de ACS. El consejero delegado, de 48 años, es el nombre más citado como sucesor natural en el negocio, aunque Pérez ha dejado claro que ese relevo no es inminente.
La dirección sénior que rodea al presidente incluye al abogado José Luis del Valle, secretario general del grupo desde hace décadas; al ingeniero Ángel García Altozano, director general corporativo desde 1997; y al ingeniero técnico Eugenio Llorente, cuya carrera en el grupo arranca en 1973. Los tres integran el comité de dirección junto a Pérez y Santamaría, y su salida del grupo parece vinculada a la del presidente. Pérez controla el 13,5% del capital de ACS y en mayo de 2024 atrajo al consejo a Criteria CaixaBank y al veterano financiero Isidro Fainé con una inversión de 1.000 millones. El doble mandato que Pérez se dispone a renovar —en la corporación y en el palco del Bernabéu— depende, como él mismo subrayó, de que no medie «ningún imprevisto».