Europa duplicará su gasto en defensa hasta 2035

06 février 2026 - 09:26

El continente europeo destinará 1,2 billones de dólares anuales a defensa en 2035, frente a los 571.000 millones actuales, según un informe de la consultora Oliver Wyman. El incremento responde a una mayor demanda de mantenimiento del equipamiento militar por el uso intensivo desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, así como al compromiso de los países de la OTAN de alcanzar el 5% del PIB en gasto militar durante la próxima década. La flota aérea militar mundial aumentará de 44.700 a 50.700 aeronaves, con un crecimiento destacado de los sistemas no tripulados. 

El gasto europeo en defensa experimentará un crecimiento sin precedentes durante la próxima década, pasando de los 571.000 millones de dólares actuales a 1,2 billones en 2035, lo que representa más del doble de la inversión actual. Esta proyección, recogida en el informe ‘Global military aircraft fleet and sustainment outlook 2026-2036’ elaborado por la consultora Oliver Wyman, sitúa a Europa como el líder mundial del incremento del gasto militar en un contexto de transformación geopolítica acelerada. El continente afrontaría un crecimiento presupuestario estimado del 7,8% anual entre 2025 y 2035, una tasa muy superior a la registrada en décadas anteriores y que refleja el cambio radical en la percepción de amenazas tras la invasión rusa de Ucrania.

Este aumento presupuestario responde a dos factores principales. Por un lado, el compromiso adquirido por los aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de destinar el 5% del producto interior bruto al gasto militar en el plazo de una década, objetivo establecido durante la cumbre de La Haya celebrada en junio de 2025. Este compromiso se distribuye entre un 3,5% del PIB para cubrir necesidades y capacidades esenciales de defensa, principalmente equipamiento y personal, y un 1,5% adicional para proteger infraestructuras críticas, incrementar la resiliencia civil y digital, fomentar la innovación y fortalecer la base industrial. Por otro lado, las necesidades inmediatas de mantenimiento y reposición de material han experimentado un aumento significativo debido al desgaste acelerado del equipamiento enviado a Ucrania o mantenido en alta disponibilidad desde 2022.

El impacto de Ucrania en el mantenimiento militar europeo

La invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 marcó un punto de inflexión en la gestión del material militar europeo. El apoyo masivo al ejército ucraniano mediante el envío de equipamiento, combinado con el incremento de la actividad operativa de las fuerzas armadas de los países de la OTAN ante el deterioro del entorno de seguridad, ha provocado un desgaste acelerado del material que requiere mayores inversiones en mantenimiento, reparación y revisión. Según el informe de Oliver Wyman, este incremento en el gasto de mantenimiento representa alrededor del 1% anual adicional sobre los presupuestos anteriores, una cifra que puede parecer modesta pero que sobre la base presupuestaria actual supone decenas de miles de millones de dólares anuales.

Este fenómeno afecta especialmente a las flotas de aeronaves militares, que han experimentado un uso intensivo durante los últimos tres años. Los sistemas de transporte, vigilancia y combate aéreo han operado con tasas de utilización muy superiores a las previstas en tiempos de paz, lo que ha reducido drásticamente los intervalos entre revisiones mayores y ha acelerado el consumo de piezas de repuesto. Europa refuerza también su autonomía en movilidad y repostaje con programas como el A330 MRTT, aeronave cisterna multirol de reabastecimiento en vuelo, y el A400M, avión de transporte militar estratégico desarrollado por España junto a otros socios europeos. Estos programas buscan reducir la dependencia de capacidades estadounidenses y garantizar una mayor autonomía operativa del continente.

A finales de la década, el informe contempla que Europa oriente parte de su presupuesto al desarrollo de capacidades de nueva generación, como el Global Combat Air Programme (GCAP), programa conjunto entre Reino Unido, Italia y Japón para desarrollar un caza de sexta generación, el Future Combat Air System (FCAS), proyecto franco-germano-español para crear un sistema aéreo de combate avanzado, o la Next-Generation Rotorcraft Capability, iniciativa para renovar las flotas de helicópteros militares. Estos programas no entregarán aeronaves operativas antes de mediados de la década de 2030, pero sus costes de desarrollo competirán por recursos presupuestarios con las adquisiciones inmediatas y el mantenimiento de las flotas actualmente en servicio, generando tensiones en la asignación de fondos.

Estados Unidos prioriza la investigación sobre nuevas compras

Frente al enfoque europeo centrado en la adquisición de equipamiento y el mantenimiento de las flotas existentes, Estados Unidos ha optado por una estrategia diferente que prioriza la investigación y el desarrollo de capacidades de nueva generación sobre las adquisiciones militares a corto plazo. La propuesta presupuestaria estadounidense para el ejercicio fiscal 2026 refleja este cambio de prioridades al aplazar parte de la compra de aeronaves a la segunda mitad del periodo y contemplar únicamente 173 adquisiciones de aeronaves, una cifra inferior a la registrada en ejercicios recientes. Esta reducción no responde a recortes presupuestarios, sino a una reorientación estratégica hacia sistemas más avanzados.

La estrategia estadounidense permite retirar recursos de plataformas antiguas para financiar la transición hacia sistemas avanzados como el F-47, designación que corresponde a la evolución de los cazas de quinta generación, el MV-75, nueva generación de aeronaves de transporte de asalto vertical, o las Collaborative Combat Aircraft (CCA), concepto que hace referencia a aeronaves no tripuladas que operan coordinadamente con cazas tripulados en misiones de combate. Estos programas representan el futuro de la aviación militar estadounidense y reflejan una apuesta decidida por tecnologías disruptivas que podrían cambiar radicalmente la naturaleza del combate aéreo en las próximas décadas.

Esta divergencia estratégica entre Europa y Estados Unidos no carece de lógica. Europa enfrenta necesidades inmediatas de renovación y mantenimiento de flotas envejecidas y desgastadas, mientras que Estados Unidos, con una base tecnológica más avanzada y flotas relativamente más modernas, puede permitirse apostar por saltos cualitativos en lugar de incrementos cuantitativos. Sin embargo, esta diferencia también refleja la brecha tecnológica existente entre ambos lados del Atlántico y plantea interrogantes sobre la interoperabilidad futura de las fuerzas aliadas si las capacidades divergen excesivamente.

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