El mercado laboral español cerró 2025 con una tasa de desempleo del 9,93%, la más baja en 17 años, tras crear 605.400 empleos y alcanzar un récord de 22,46 millones de ocupados. El hito llega impulsado principalmente por el sector privado, aunque persisten debilidades estructurales como el paro juvenil y el aumento del empleo a tiempo parcial.
España ha logrado un hito histórico en su mercado laboral al situar la tasa de paro por debajo del 10% por primera vez desde el primer trimestre de 2008, hace casi 18 años. Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicados el 27 de enero por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el desempleo cerró 2025 en el 9,93%, medio punto por debajo del ejercicio anterior, mientras el número total de parados descendió hasta los 2.477.100, la cifra más baja desde el segundo trimestre de 2008.
El descenso del desempleo se produjo en un contexto de fuerte creación de empleo, con 605.400 nuevos puestos de trabajo generados durante el año, un incremento del 2,8% que elevó el número total de ocupados hasta un récord histórico de 22.463.300 personas. Solo en el cuarto trimestre, el mercado laboral español sumó 76.200 nuevos empleos, el mejor registro desde el cuarto trimestre de 2021, al tiempo que el paro se redujo en 136.100 personas, un descenso del 5,2% respecto al trimestre anterior.
El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, valoró los datos como muestra de «un mercado laboral más fuerte, más estable, con empleo de mayor calidad, y que sienta una base sólida para seguir ampliando el bienestar de todos los ciudadanos». El crecimiento del empleo permitió que los hogares con todos sus miembros ocupados aumentaran en 262.000 durante 2025, alcanzando los 12.166.300, un nuevo máximo histórico, mientras los hogares con todos sus miembros en paro se redujeron en 61.200, hasta situarse por debajo de los 800.000 por primera vez desde el tercer trimestre de 2008.
Un mercado laboral en máximos históricos
La mayor parte del crecimiento del empleo durante 2025 fue generado por el sector privado, que creó 555.300 nuevos puestos de trabajo, casi el 92% del total, elevando el número de ocupados en este ámbito hasta los 18.821.900. El empleo público, por su parte, aumentó en 50.100 personas, situándose en 3.641.400 trabajadores, su nivel máximo en la serie histórica de la EPA. En el último trimestre del año, sin embargo, el empleo privado descendió en 32.500 personas, mientras el público se incrementó en 108.700.
La estabilidad contractual continuó reforzándose, con un incremento de 547.500 asalariados con contrato indefinido durante el año, un crecimiento del 3,5% que situó esta cifra en 16.260.000 personas. Los trabajadores temporales, en cambio, aumentaron solo en 22.400 personas, un 0,8%, manteniendo la tasa de temporalidad del sector privado en el 12,4%. El 95% de los empleos creados en 2025 fueron a jornada completa, con un incremento de 574.700 personas, frente a 30.700 nuevos empleos a tiempo parcial.
El paro se redujo en todos los grupos de edad, aunque con ritmos diferentes. El desempleo juvenil, entre menores de 25 años, bajó en 26.500 personas durante el año, un 6,1% menos, situando la tasa de paro de este colectivo en el 23%, la más baja desde el primer trimestre de 2008. El paro de larga duración, referido a personas con más de un año en desempleo, disminuyó en 63.200 personas, un 6,5% menos respecto a 2024, aunque en el último trimestre del año experimentó un repunte de 9.500 personas.
Sectores y colectivos: luces y sombras
Por sectores económicos, el comportamiento del empleo fue desigual. Los servicios lideraron la creación de ocupación en el cuarto trimestre con 78.300 nuevos empleos, impulsados por la campaña navideña y eventos comerciales como el Black Friday. La agricultura sumó 33.400 ocupados más y la construcción añadió 2.300. La industria, sin embargo, registró la única caída sectorial con una pérdida de 37.800 puestos de trabajo en el trimestre, consolidando una tendencia preocupante que elevó el paro industrial en 4.200 personas durante todo el año.
En términos de género, el cuarto trimestre tuvo un marcado sesgo femenino en la creación de empleo, con 55.800 nuevos puestos para mujeres frente a 20.400 para hombres. La reducción del paro también fue más pronunciada entre las mujeres, con 109.000 desempleadas menos en el trimestre, frente a 27.100 hombres. Por nacionalidad, el empleo creció más entre la población extranjera, con 52.500 nuevos ocupados, que entre los nacidos en España, con 23.700, reflejando el papel de la inmigración en el crecimiento del mercado laboral español.
El director de Randstad Research, Valentín Bote, señaló que aunque el balance anual es «positivo» y refleja «un comportamiento sano para el mercado laboral», advirtió que «no todo es oro lo que reluce». Bote destacó especialmente la debilidad de los trabajadores autónomos, cuyo número se incrementó solo en 22.300 personas durante el año, con una caída significativa entre los autónomos empleadores, aquellos que tienen trabajadores a su cargo, lo que interpreta como una señal de enfriamiento de la actividad emprendedora.
Persistencia de debilidades estructurales
Pese al hito histórico, España mantiene una brecha significativa con sus socios europeos en materia de desempleo. La tasa del 9,93% se sitúa casi cuatro puntos por encima de la media de la Unión Europea, que se encuentra en torno al 6%, y supera en más de tres puntos la de los países de la eurozona. Hasta el tercer trimestre de 2025, España era el Estado miembro con mayor tasa de paro junto con Finlandia, el único otro país que superaba la barrera del 10%. El contraste resulta especialmente llamativo con economías como Alemania, que pese a atravesar dos años de recesión mantiene una tasa del 3,9%.
Otro aspecto preocupante fue el comportamiento del empleo a tiempo parcial en el último trimestre. Mientras el empleo a tiempo completo se redujo en 115.600 personas, el tiempo parcial aumentó en 191.800, un cambio de tendencia que algunos analistas interpretan como señal de debilidad del mercado. La Unión Sindical Obrera (USO) celebró la caída del paro por debajo del 10% como «una gran noticia», pero lamentó este incremento de la parcialidad y el deterioro del empleo industrial.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, atribuyó los buenos datos a las políticas laborales del Gobierno. «La reforma laboral, subir el salario mínimo, proteger a la gente trabajadora claro que es eficiente», declaró en Radio Nacional tras conocerse las cifras, añadiendo que «no es solo que tengamos más empleos, sino empleos de mayor calidad». El crecimiento de la población activa, que aumentó en 487.100 personas durante 2025 hasta rozar los 25 millones, fue clave para absorber el empleo creado, aunque la tasa de actividad descendió ligeramente en el último trimestre hasta el 58,94%.