España entra en el grupo de los 20 países más ricos en activos financieros netos

25 septembre 2025 - 11:09

El informe de riqueza global de Allianz sitúa a España en la vigésima posición mundial, por delante de Noruega, Corea del Sur y Portugal. El dato revela la solidez del ahorro financiero, aunque convive con desigualdades internas y un modelo económico tensionado por la deuda y la precariedad.

España aparece en el último ranking internacional de Allianz como uno de los veinte países más ricos del mundo en términos de activos financieros netos. La cifra per cápita alcanzó en 2024 los 49.220 euros, lo que coloca al país por delante de Noruega, Finlandia, Corea del Sur y Portugal. El dato confirma que, en la fotografía comparada con otros países, la riqueza financiera de los hogares españoles mantiene un nivel destacado.

Para entender el alcance del informe conviene aclarar el concepto. En términos sencillos, los activos financieros netos son la riqueza que queda una vez descontadas las deudas. Se cuentan ahorros en cuentas bancarias, acciones, fondos de inversión, planes de pensiones o seguros de vida, pero se restan hipotecas, créditos y préstamos personales. La cifra resultante se expresa por habitante y refleja la capacidad real de ahorro y acumulación de patrimonio financiero. España alcanza una posición significativa en este indicador porque, aun con niveles de deuda elevados, mantiene una estructura de ahorro que la sitúa por encima de varios países de Europa y Asia.

La comparación internacional ofrece contrastes reveladores. Estados Unidos desplazó a Suiza del primer lugar con 311.000 euros per cápita, frente a los 268.860 suizos, debido a que la deuda media en el país alpino es más del doble que la estadounidense. Singapur, Dinamarca y Taiwán completan los primeros puestos de la clasificación. Alemania se ubica en el decimotercer lugar, Italia en el decimocuarto y Francia en el decimoctavo, todas por delante de España en términos absolutos, pero más cercanas de lo que sugieren otros indicadores económicos.

La posición española alimenta una paradoja recurrente. El país puede presumir de formar parte del selecto grupo de economías con mayores activos financieros netos, pero esa riqueza convive con un panorama de desigualdad que no se refleja en el promedio per cápita. Una cosa es la fotografía estadística y otra la experiencia cotidiana de millones de hogares que afrontan hipotecas asfixiantes, empleos precarios y dificultades para llegar a fin de mes. El indicador sitúa a España en la élite financiera global, pero no resuelve la brecha entre quienes acumulan patrimonio financiero y quienes apenas logran sostener un nivel básico de ahorro.

La lectura política y social del informe de Allianz muestra que el país ha consolidado una capacidad de ahorro relevante, concentrada principalmente en determinados sectores de la población. La emergencia de nuevas generaciones atrapadas en la precariedad laboral y en el encarecimiento de la vivienda cuestiona la sostenibilidad de ese modelo. En la práctica, los activos financieros netos se concentran en familias con mayor estabilidad y patrimonio previo, mientras que amplias capas sociales siguen excluidas de ese circuito de acumulación.

El desafío consiste en traducir esta fortaleza financiera en un modelo más equilibrado. La riqueza medida en activos netos ofrece un punto de orgullo comparativo, pero la cohesión social exige políticas que permitan ampliar la base de quienes se benefician de esa estabilidad. De lo contrario, España seguirá ocupando un lugar destacado en los rankings internacionales mientras mantiene abiertas grietas internas que limitan su futuro económico y social.

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