El mercado laboral español cerró 2025 con 22,46 millones de personas ocupadas, una cifra inédita que consolida cinco años consecutivos de crecimiento del trabajo tras la destrucción de más de 600.000 puestos durante la pandemia. La tasa de paro descendió por primera vez desde 2008 por debajo del umbral psicológico del 10%, situándose en el 9,93% al finalizar el año. No obstante, persisten desafíos estructurales significativos que cuestionan la sostenibilidad y calidad del modelo.
Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman la creación de 605.400 empleos durante 2025, una cifra que supera los 468.100 generados en 2024 y que sitúa a España entre los países de la Unión Europea con mayor dinamismo en la creación de puestos de trabajo. A pesar de todo, aún concurren vectores estructurales que ponen en tela de juicio la pervivencia y calidad del trabajo generado.
Entre los hándicaps del mercado laboral hay que destacar la brecha con la media europea en desempleo, que se mantiene en cuatro puntos porcentuales, el estancamiento de la productividad, aún por debajo de los niveles prepandemia, y la creciente dependencia de la mano de obra extranjera para compensar el envejecimiento de la población autóctona y la insuficiencia del relevo generacional entre la mano de obra nacida en el país.
- Un récord de 22,46 millones de ocupados y el paro por debajo del 10%
El número total de personas ocupadas en España alcanzó los 22.463.300 al finalizar 2025, tras un incremento de 76.200 empleos en el último trimestre del año. Esta cifra representa un nuevo máximo histórico que consolida la recuperación del mercado laboral español tras el impacto de la crisis sanitaria de 2020, cuando se destruyeron 622.000 puestos de trabajo. En términos interanuales, el crecimiento del empleo se situó en 605.400 personas, lo que representa un incremento del 2,77% respecto al año anterior, una tasa superior al 2,1% registrado en 2024.
La tasa de desempleo experimentó un descenso de cinco décimas en el último trimestre hasta situarse en el 9,93%, perforando por primera vez desde el primer trimestre de 2008 la barrera psicológica del 10%. El número total de personas desempleadas se redujo hasta 2.477.100, después de un descenso de 136.100 parados en el cuarto trimestre y de 118.400 en el conjunto del año. Esta reducción del desempleo acumula cinco años consecutivos de descensos, aunque el ritmo de caída se ha moderado en comparación con ejercicios anteriores, cuando las reducciones anuales superaban las 200.000 personas.
- La inmigración impulsa nueve de cada diez empleos nuevos
El análisis detallado de los datos revela que la inmigración constituye el principal motor del crecimiento del empleo en España. Según el Real Instituto Elcano, el 90% del empleo nuevo creado desde enero de 2024 hasta marzo de 2025 ha sido ocupado por trabajadores inmigrantes. Durante 2025, los trabajadores extranjeros sumaron 258.000 nuevos ocupados, lo que representa el 42% del total de empleo generado en el ejercicio. El número de ocupados con nacionalidad extranjera ha aumentado un 49% desde el cuarto trimestre de 2019, mientras que el empleo entre los nacidos en España solo ha avanzado un 4,4% en el mismo periodo.
La población activa extranjera presenta una tasa de participación laboral del 70%, muy superior al 56,6% registrado entre los trabajadores españoles, lo que evidencia una mayor predisposición a incorporarse al mercado laboral. La afiliación de extranjeros a la Seguridad Social superó los tres millones de trabajadores en 2025, representando cerca del 14% del total de afiliados, frente al 11% que suponían en 2019. Esta transformación demográfica responde al envejecimiento progresivo de la población española y a la insuficiencia del relevo generacional, especialmente visible en sectores como la hostelería, donde el 45% del empleo corresponde a trabajadores inmigrantes, o el servicio doméstico, donde alcanzan el 72%.
- Cinco años consecutivos de crecimiento tras la pandemia
El mercado laboral español encadena cinco años consecutivos de crecimiento del empleo tras la destrucción masiva de puestos de trabajo registrada en 2020 durante la crisis sanitaria. La creación de 605.400 empleos en 2025 supera los 468.100 de 2024, aunque no alcanza los 783.000 generados en 2023, lo que sugiere una moderación en el ritmo de crecimiento. El sector privado ha sido responsable del 92% del aumento de la ocupación durante 2025, con 555.300 nuevos empleos, frente a los 50.100 creados en el sector público, lo que evidencia el liderazgo de la iniciativa privada en la recuperación del mercado laboral.
El empleo a tiempo completo experimentó un crecimiento de 574.700 personas en el último año, mientras que el empleo a tiempo parcial aumentó en 30.700 trabajadores. Por tipo de contrato, el empleo asalariado indefinido ascendió en 547.500 personas y el temporal en 22.400, consolidando la tendencia hacia una mayor estabilidad contractual impulsada por la reforma laboral de 2021. Sin embargo, esta aparente mejora en la calidad del empleo convive con un aumento significativo de la rotación laboral, especialmente entre los trabajadores con contrato fijo discontinuo, cuya tasa de movimientos alcanzó el 6,57%, un récord histórico que cuestiona la estabilidad real de estas modalidades contractuales.
- La brecha con Europa persiste pese a la mejora
A pesar de los datos positivos en términos absolutos, España continúa situándose entre los países de la Unión Europea con mayores tasas de desempleo. La tasa de paro del 9,93% registrada al cierre de 2025 se sitúa aproximadamente cuatro puntos porcentuales por encima de la media europea, una brecha que se ha reducido en comparación con años anteriores pero que sigue siendo significativa. El desempleo juvenil, aunque ha descendido hasta el 23%, continúa siendo uno de los más elevados del continente, evidenciando las dificultades específicas que enfrentan los jóvenes españoles para acceder al mercado laboral.
La tasa de actividad española se situó en el 58,94% al finalizar 2025, con un descenso de 0,36 puntos porcentuales respecto al trimestre anterior, un dato que contrasta con el aumento de la población activa registrado en términos absolutos gracias a la incorporación de trabajadores extranjeros. El paro de larga duración, que afecta al 36,9% de las personas desempleadas, se redujo en 63.200 personas durante 2025, aunque repuntó ligeramente en el último trimestre con 9.500 parados más. Los hogares con todos sus miembros en paro descendieron por debajo de los 800.000 por primera vez desde 2008, alcanzando las 772.300 viviendas en esta situación, mientras que los hogares con todas sus personas ocupadas marcaron un nuevo máximo histórico de 12.166.300.
- Desafíos pendientes: productividad y calidad del empleo
El principal reto estructural del mercado laboral español continúa siendo la baja productividad, un problema que se ha agravado pese al crecimiento del empleo. El producto interior bruto por ocupado permanece por debajo de los niveles prepandemia, y la productividad por hora trabajada apenas supera los registros de 2019, a pesar de que el empleo total ha crecido con fuerza. Los costes laborales unitarios aumentaron en torno al 3,6% interanual en el tercer trimestre de 2025, impulsados por una remuneración por hora al alza, mientras que la eficiencia productiva se mantiene estancada.
Según análisis de BBVA Research y la OCDE, la productividad española y el ingreso per cápita siguen rezagados respecto a la media europea, lastrados en parte por el reducido tamaño medio empresarial y la concentración del empleo en sectores de bajo valor añadido. Esta situación hace que las pequeñas y medianas empresas sean especialmente vulnerables ante incrementos de los costes laborales. Además, el 43% de quienes inician un Ciclo Formativo de Grado Básico no titulan en cuatro años, y el abandono alcanza el 31% en Grado Medio y el 26% en Grado Superior, lo que compromete la cualificación de la fuerza laboral futura y dificulta la transición hacia un modelo productivo de mayor valor añadido que permita sostener el crecimiento del empleo a medio y largo plazo.