La Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2026 combina una caída bruta de 170.300 empleos, la más acusada desde 2013 al margen de la pandemia, con una tasa de desempleo del 10,83%, mínimo de este periodo en 18 años. Los datos desestacionalizados arrojan un nuevo máximo de ocupación y la población activa supera los 25 millones de personas por primera vez.
La Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2026, publicada este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), ofrece una doble lectura que obliga a distinguir entre el dato bruto trimestral y la tendencia de fondo. En términos brutos, el número de personas ocupadas descendió en 170.300 entre enero y marzo, hasta situarse en 22.293.000, partiendo de las 22.463.300 con las que el mercado laboral cerró 2025 en máximos históricos. La caída es la más pronunciada en un arranque de año desde 2013, salvo el primer trimestre de 2020, alterado por las circunstancias de la Covid-19.
El dato bruto, sin embargo, no refleja de forma aislada la evolución del empleo, porque el primer trimestre incorpora sistemáticamente la destrucción de trabajo ligada al fin de las campañas navideñas en hostelería y comercio. Eliminado el efecto estacional mediante la desestacionalización, la ocupación creció en 96.800 personas en el periodo y alcanzó las 22.544.300, un nuevo máximo. En términos anuales, el mercado de trabajo sumó 527.600 empleos respecto al mismo periodo del año anterior, un avance del 2,42%.
El dato bruto y la estacionalidad
La caída trimestral bruta resulta más pronunciada que en los dos arranques de año anteriores: en el primer trimestre de 2024 se destruyeron alrededor de 140.000 empleos, y en el mismo periodo de 2025, unos 92.000. Varios factores coyunturales contribuyen a explicar la diferencia. La Semana Santa de 2026, cuya fase central coincide con los primeros días de abril, cae íntegramente en el segundo trimestre, lo que desplaza a ese periodo parte de las contrataciones de refuerzo en hostelería y turismo que en otros años quedan registradas en marzo. Las condiciones meteorológicas adversas de los primeros meses del año habrían retrasado, además, algunas contrataciones en sectores sensibles al calendario.
El desglose sectorial evidencia dónde se concentra la destrucción bruta. El sector servicios —hostelería, comercio, actividades recreativas— perdió 228.400 empleos respecto al cierre de 2025. En el resto de las ramas la evolución fue positiva en el trimestre: la industria sumó 28.100 personas, la construcción incorporó 17.500 y la agricultura registró 12.500 más. La caída bruta es, por tanto, un fenómeno fundamentalmente estacional circunscrito a un único sector, aunque su intensidad este año supera la media del periodo.
La lectura anual y los mínimos históricos
La tasa de desempleo se situó en el 10,83%, nueve décimas por encima del 9,93% del cuarto trimestre de 2025. La cifra de desempleados alcanzó las 2.708.600 personas, con un aumento trimestral de 231.500 —38.000 más que en el mismo periodo de 2025, cuando la tasa de paro se mantuvo por debajo del 10%—. En términos anuales, en cambio, el número de desempleados se redujo en 80.600, y el volumen de parados de larga duración —personas sin trabajo desde hace más de un año— bajó en 42.000 en el trimestre.
La perspectiva histórica ofrece un encuadre diferente. La tasa del 10,83% es la más baja registrada en un primer trimestre desde 2008, antes del inicio de la crisis financiera. El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, valoró los resultados en esa clave: «Los datos confirman un mercado laboral capaz de seguir creando empleo de mayor calidad». La población activa —personas que trabajan o buscan empleo de forma activa— superó por primera vez los 25 millones, con 25.001.600 registradas al cierre del trimestre y un crecimiento anual de 447.000 personas, que desde el Ejecutivo interpretan como señal de confianza en las posibilidades de encontrar trabajo.
La calidad del empleo y los hogares
La variable sobre la que el Ministerio de Economía hace mayor hincapié es la calidad del empleo generado. Los trabajadores con contrato indefinido sumaron 16.242.400 en el primer trimestre, tras un aumento anual de 539.700 personas (+3,44%). La ocupación a tiempo completo creció en 567.600 en el último año (+3,04%), mientras la tasa de temporalidad cayó un 14,77%. Fuentes del Ministerio señalaron que «la fortaleza del mercado laboral se refleja en los hogares»: los núcleos familiares con todos sus miembros activos ocupados alcanzaron los 12.045.000, con un avance de 263.200 en el último año, en tanto que los hogares con todos sus activos en paro se redujeron en 32.200.
Los sindicatos aportaron una lectura más matizada. Comisiones Obreras (CCOO) valoró que el empleo «va bien» en términos generales, pero reclamó que el análisis incorpore la calidad de los puestos, los niveles salariales y el coste de la vida. Candela Ortiz, secretaria de Política Sindical de la Unión General de Trabajadores (UGT), reconoció que «los indicadores corregidos muestran una evolución positiva del empleo», aunque advirtió de la persistencia de retos estructurales como la temporalidad, la parcialidad involuntaria y el desempleo de larga duración. Ambas organizaciones prevén movilizaciones el Primero de Mayo para exigir mejoras salariales y reducción de la jornada laboral.
Cuerpo subrayó que el conjunto de los resultados del trimestre sitúa la ocupación en «un nuevo máximo histórico en términos desestacionalizados» y sostuvo que España afronta el entorno internacional con mayor solidez que en crisis anteriores. La EPA llega en un contexto marcado por las turbulencias derivadas de la guerra de Irán, cuyo impacto sobre los precios energéticos ha presionado al alza la inflación y puede haber pesado en las decisiones de contratación en sectores intensivos en energía. El mercado de trabajo exhibe así una doble velocidad: la tendencia de fondo, medida en términos anuales y ajustados, apunta a máximos; el dato bruto trimestral, más sensible al calendario y a la estacionalidad, registra una fragilidad mayor que en los arranques de año precedentes.