El megapuerto de Dajla desafía la supremacía portuaria de Canarias en el Atlántico medio

05 décembre 2025 - 02:26

Marruecos invierte 1.300 millones de euros en una infraestructura logística que aspira a convertirse en hub tricontinental, generando inquietud en las Islas Canarias sobre la pérdida de competitividad. El Gobierno canario apuesta por participar en el proyecto mediante una misión empresarial que ha generado controversia por las implicaciones legales de operar en territorio del Sahara.

El Puerto Atlántico de Dajla representa uno de los proyectos de infraestructuras más ambiciosos de Marruecos y plantea un desafío estratégico directo para las Islas Canarias. Con una inversión valorada en 1.300 millones de euros, esta infraestructura situada en el territorio del Sahara aspira a convertirse en un hub logístico clave entre África, Europa y América, compitiendo directamente con los puertos de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife por el tráfico marítimo del Atlántico medio.

El proyecto, diseñado bajo las órdenes del rey Mohamed VI en 2016, forma parte de una estrategia marroquí más amplia para consolidar su presencia económica en el Sahara mediante inversiones masivas en infraestructuras. Las obras incluyen terminales comerciales con capacidad para gestionar hasta 35 millones de toneladas anuales una vez esté plenamente operativo en 2028, zonas de actividad económica especializadas en logística, digitalización portuaria y energías renovables, servicios auxiliares para el sector marítimo, y una futura base naval con capacidad para 1.700 efectivos de la Marina Real marroquí.

Las infraestructuras están siendo ejecutadas por empresas marroquíes con financiación de Emiratos Árabes Unidos, y los trabajos se desarrollarán durante los próximos siete años. El diseño del puerto incorpora múltiples medidas de sostenibilidad, incluyendo energías renovables, gestión portuaria digital y tecnología de reducción de emisiones, siguiendo los estándares internacionales más avanzados en materia de infraestructuras verdes.

El temor canario a perder competitividad

Para las Islas Canarias, situadas a solo 100 kilómetros de la costa del Sahara, el desarrollo de Dajla representa una amenaza directa a su posición dominante en el Atlántico medio. Los puertos de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife han sido históricamente escalas estratégicas para las rutas marítimas entre Europa, África Occidental y América, beneficiándose de su ubicación geográfica privilegiada y de décadas de inversión en infraestructuras y servicios portuarios.

Sin embargo, la consolidación de Tánger Med como gran hub logístico del Estrecho ya demostró la capacidad marroquí para atraer tráfico portuario internacional mediante una combinación de inversiones masivas, costes operativos competitivos y trámites aduaneros ágiles. La experiencia de Tánger Med, que en pocos años ha superado a puertos españoles en volumen de contenedores, sirve de advertencia sobre el potencial disruptivo de las nuevas infraestructuras marroquíes.

Los operadores marítimos podrían preferir un puerto marroquí con tasas portuarias más bajas, trámites aduaneros más rápidos y menos trabas burocráticas que las que impone la normativa europea. Aunque los puertos españoles gozan de una sólida reputación de fiabilidad y la financiación de la Unión Europea ha contribuido a la modernización de las terminales, el aumento de los costes operativos y la dependencia de regulaciones comunitarias podrían restarles atractivo frente a alternativas más competitivas en precio.

Canarias decide participar en el desarrollo

El Gobierno de Canarias, presidido por Fernando Clavijo y sostenido por Coalición Canaria y el Partido Popular, adoptó una decisión pragmática ante esta realidad: promover entre finales de noviembre y principios de diciembre una misión empresarial al puerto de Dajla a través de la empresa pública Proexca en colaboración con la Federación Canaria de Empresas Portuarias. La iniciativa busca posicionar a empresas canarias en el desarrollo de la infraestructura, permitiéndoles identificar oportunidades de inversión y colaboración.

La misión, denominada Puerto Dajla 2025, ofrece a las compañías participantes acceso a oportunidades en servicios auxiliares, logística, digitalización portuaria, energías renovables, economía azul y economía circular. El programa incluye visitas técnicas al puerto y zonas logísticas, encuentros institucionales con autoridades portuarias marroquíes, reuniones con centros de inversiones y representantes gubernamentales, y encuentros bilaterales con empresas marroquíes del sector.

La lógica de esta decisión es clara: si el puerto de Dajla se va a desarrollar inevitablemente, las empresas canarias prefieren participar en su construcción y operación que quedar excluidas de un mercado emergente en su área de influencia directa. El sector empresarial canario teme perder competitividad frente al desarrollo portuario marroquí y busca mantener su posición en el comercio atlántico mediante la participación activa en los nuevos proyectos.

Los representantes del sector empresarial canario muestran posiciones matizadas sobre las implicaciones del desarrollo marroquí. José María Mañaricua, presidente de la Federación de Hostelería y Turismo de Las Palmas, señaló que el desarrollo del Norte de África puede convertirse en una oportunidad para que jóvenes vivan dignamente sin necesidad de emigrar. Sin embargo, advirtió que la competencia turística no será inmediata y requerirá primero una paz social que ahora no existe, además de acuerdos que garanticen seguridad para atraer inversiones europeas.

Jorge Marichal, presidente de la Asociación Hotelera y Extrahotelera de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro, coincidió en que la competencia no es inmediata dado que el conflicto lleva 50 años sin resolverse. Subrayó que el objetivo de Canarias debe ser mantener su liderazgo en turismo, aunque el desarrollo de África puede ser positivo e incluso el archipiélago puede participar en él.

La estrategia marroquí de desarrollo saharaui

El puerto de Dajla no es un proyecto aislado, sino parte de una estrategia integral de Marruecos para desarrollar económicamente el Sahara. Rabat impulsa proyectos turísticos presentados como el Caribe de África, con construcción de hoteles de lujo en zonas costeras, desarrollo de energías renovables aprovechando el potencial eólico y solar excepcional de la región, explotación de recursos minerales incluyendo reservas significativas de tierras raras presentes en el territorio, y modernización de infraestructuras viales y ferroviarias para conectar la región con el resto del país.

Esta estrategia de hechos consumados busca consolidar el control económico y demográfico del territorio mediante inversiones masivas que atraigan población y generen actividad económica. La participación de empresas europeas, y especialmente españolas, en proyectos estratégicos sirve para reforzar la narrativa marroquí de estabilidad y desarrollo, normalizando la presencia económica en un territorio cuyo estatus político permanece en disputa.

El respaldo internacional creciente al plan de autonomía marroquí, especialmente tras la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de octubre que sitúa esta propuesta como base para las negociaciones, está modificando el equilibrio de fuerzas diplomáticas. España ha consolidado su apoyo explícito a la posición marroquí, lo que facilita la participación de entidades públicas españolas en proyectos económicos en el territorio sin las restricciones legales que enfrentaban anteriormente.

Sin embargo, la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea mantiene su validez, creando una situación jurídica compleja donde el derecho comunitario europeo establece restricciones que chocan con las realidades políticas y económicas sobre el terreno. Esta tensión entre el marco legal europeo y los hechos consumados que Marruecos va consolidando plantea dilemas para las empresas y administraciones que deben decidir si participan en estos proyectos.

El desarrollo del puerto de Dajla representa un punto de inflexión en la competencia portuaria del Atlántico medio. Para Canarias, implica un desafío estratégico que requiere respuestas tanto económicas como políticas. La decisión del Gobierno canario de apostar por la participación en lugar de la exclusión refleja un pragmatismo económico que, sin embargo, genera controversias legales y tensiones con sectores tradicionalmente solidarios con la causa saharaui. El desenlace de esta competencia determinará el futuro equilibrio de fuerzas en una región estratégica para el comercio marítimo internacional.

 

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