Nayib Bukele presenta el acuerdo como la mayor inversión privada de la historia del país. El proyecto contempla una terminal de gas natural, generación eléctrica, almacenamiento energético y mejoras en el suministro de agua potable.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció una inversión de 2.900 millones de dólares por parte del grupo español Cox para desarrollar proyectos estratégicos en los sectores de energía y agua. El acuerdo, presentado junto al presidente ejecutivo de la compañía, Enrique Riquelme, constituye, según el mandatario, la mayor inversión privada anunciada hasta la fecha en el país centroamericano.
La operación contempla la construcción de una infraestructura de almacenamiento de gas natural y una central de generación eléctrica, con una inversión conjunta estimada en 1.800 millones de dólares. El objetivo es convertir a El Salvador en un centro regional de importación y distribución de gas, capaz de abastecer a industrias y plantas generadoras de electricidad, además de atender eventualmente la demanda de otros mercados centroamericanos.
Durante la presentación, Bukele destacó la dimensión económica del acuerdo, cuyo importe equivale, según sus cálculos, a aproximadamente el 7 % del producto interior bruto salvadoreño. El presidente considera que una mayor disponibilidad de electricidad y agua permitirá atraer nuevas industrias, reforzar la competitividad empresarial y ampliar las oportunidades de inversión.
Energía solar, baterías y modernización del agua potable
Además de la infraestructura gasística, el programa anunciado incluye 300 millones de dólares destinados a sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías, una tecnología que permite gestionar mejor las fluctuaciones de la producción eléctrica y reforzar la estabilidad de la red.
Otros 200 millones se invertirán en la instalación de plantas solares propias, mientras que 600 millones se destinarán a proyectos de mejora y modernización del abastecimiento de agua potable, uno de los desafíos estructurales del país.
Bukele sostuvo que estas inversiones contribuirán a reducir la dependencia de combustibles más contaminantes y, a medio plazo, podrían favorecer una disminución de las tarifas eléctricas para hogares y empresas. Sin embargo, el Gobierno no presentó estimaciones concretas sobre el ahorro previsto ni precisó cuándo comenzarían a materializarse esos beneficios.
Una inversión millonaria todavía sin calendario definido
Pese a la magnitud del anuncio, las autoridades salvadoreñas y los responsables de Cox no detallaron las fechas de inicio de las obras, las distintas fases de ejecución ni el calendario de desembolsos.
Riquelme se limitó a señalar que la inversión tendrá un horizonte de corto, medio y largo plazo, especialmente en lo relativo al desarrollo de la infraestructura de gas natural.
La ausencia de un cronograma definido deja abiertas cuestiones importantes sobre los plazos de construcción, la financiación efectiva de cada proyecto y el impacto económico que tendrán las nuevas instalaciones. Por el momento, los 2.900 millones de dólares corresponden al volumen global de inversión anunciado, no a fondos ya desembolsados.
Cox, grupo español especializado en infraestructuras energéticas y gestión del agua, desarrolla actividades en más de treinta países. Su entrada en proyectos de esta envergadura reforzaría la presencia empresarial española en Centroamérica.
El trasfondo geopolítico: Washington vigila las infraestructuras estratégicas
El anuncio coincide con una conversación entre Bukele y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, centrada, entre otros asuntos, en la protección de infraestructuras críticas frente a lo que Washington denomina «influencia extranjera maligna».
Estados Unidos mantiene una atención especial sobre la expansión de la presencia china en puertos, redes de comunicaciones y otras instalaciones estratégicas de Centroamérica, una región donde Pekín ha incrementado sus inversiones durante los últimos años.
Aunque no se ha establecido una relación directa entre esa conversación diplomática y el acuerdo con Cox, la coincidencia pone de relieve la creciente importancia geopolítica de las infraestructuras energéticas y de abastecimiento de agua.
Para El Salvador, el desafío será transformar el anuncio en proyectos ejecutados, servicios más eficientes y beneficios económicos verificables. La magnitud de la inversión abre nuevas perspectivas para el país, pero su alcance real dependerá de la financiación, los plazos de ejecución y la capacidad de trasladar sus resultados a la población y al tejido productivo.