El presidente Pedro Sánchez anuncia una estrategia que movilizará entre 36.000 y 39.000 millones de euros hasta 2030 en colaboración público-privada para mantener el liderazgo industrial del sector. La principal novedad consiste en que las subvenciones se aplicarán directamente en el concesionario y serán gestionadas por el Gobierno central, eliminando la tramitación autonómica que generaba demoras. El plan incluye 580 millones adicionales para el PERTE del vehículo eléctrico y 300 millones para infraestructuras de recarga en zonas sin cobertura, con el objetivo de alcanzar 100.000 matriculaciones de eléctricos puros en 2025.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha presentado este miércoles el Plan España Auto 2030, una hoja de ruta elaborada junto a la patronal ANFAC que establece la estrategia para transformar el sector automovilístico español durante los próximos cinco años. El documento contempla 25 medidas prioritarias y contará con 1.280 millones de euros en 2026 para su puesta en marcha, con el objetivo de que España mantenga su posición como segundo productor de vehículos de Europa y noveno del mundo. El sector genera actualmente el 9 por ciento del PIB español y dos millones de empleos directos e indirectos, lo que convierte su reconversión hacia la movilidad eléctrica en una cuestión estratégica para la economía nacional.
La presentación del plan llega en un momento crítico para la industria automovilística europea, que enfrenta el desafío de la transición hacia la electrificación mientras compite con fabricantes asiáticos que cuentan con ventajas tecnológicas y de costes. Sánchez ha subrayado durante su intervención que España se enfrenta al reto de transformar su mayor industria en un contexto de profundos cambios regulatorios y tecnológicos. El presidente ha enfatizado que los vehículos deben pasar de ser producidos en España a ser concebidos en España, con un sello distintivo de calidad vinculado al país, en referencia a modelos históricos como el SEAT 600.
El Plan España Auto 2030 aspira a que el valor añadido bruto del sector aumente desde los 85.000 millones de euros registrados en 2023 hasta los 120.000 millones en 2035. La hoja de ruta establece como meta alcanzar una producción de 2,7 millones de vehículos anuales, de los cuales el 95 por ciento deberán ser de emisiones cero, manteniendo los 1,9 millones de empleos vinculados a la cadena de valor. En lo relativo a ventas, el documento proyecta que en 2035 se comercialicen 1,3 millones de unidades en el mercado español, correspondiendo la totalidad a modelos electrificados.
Ayudas directas y gestión centralizada
La principal novedad del Plan Auto 2030 reside en la transformación radical del sistema de incentivos a la compra de vehículos electrificados. El nuevo programa, denominado Plan Auto+, dispondrá de 400 millones de euros en 2026 y se inspira en el modelo del Plan Reinicia Auto+, implementado tras la dana de Valencia de octubre de 2024. Esta iniciativa de emergencia demostró que la gestión centralizada y el pago inmediato resultan eficaces, con el 90 por ciento de las solicitudes ya abonadas. El Gobierno pretende replicar este esquema para las ayudas ordinarias, poniendo fin al sistema de gestión autonómica que había generado retrasos significativos y desigualdades territoriales.
Hasta ahora, las subvenciones del Plan MOVES III eran gestionadas por las comunidades autónomas, lo que provocaba que los fondos se agotaran de manera desigual y que miles de compradores permanecieran en listas de espera durante meses. El Plan MOVES III finalizará a finales de este año con un agotamiento del 83 por ciento de los fondos disponibles, con nueve comunidades autónomas registrando listas de espera con decenas de miles de solicitudes pendientes. El nuevo modelo busca garantizar mayor velocidad y homogeneidad en todo el territorio nacional, asegurando que las ayudas lleguen cuando los ciudadanos realmente las necesitan.
El sector confía en que estas subvenciones se apliquen directamente en el punto de venta como descuento inmediato, evitando que el comprador tenga que adelantar el importe completo y esperar reembolsos posteriores. Este cambio resultará especialmente relevante para familias con presupuestos ajustados que pueden beneficiarse del menor coste operativo del vehículo eléctrico pero carecen de capacidad para adelantar el precio total. Aunque el presidente no ha especificado los detalles sobre las cuantías por tipo de vehículo, se espera que se mantengan ayudas de hasta 7.000 euros para vehículos de emisiones cero, especialmente al achatarrar un coche antiguo.
Sánchez ha reconocido durante la presentación que la compra de un vehículo eléctrico supone actualmente una inversión inicial muy importante para muchas familias españolas. El presidente ha argumentado que, aunque a largo plazo esta inversión resulta rentable por el ahorro en combustible y mantenimiento, es necesario ejercer honestidad con los ciudadanos y pisar el acelerador en el abaratamiento de precios. El Gobierno espera que en 2026 llegue al mercado una batería de modelos eléctricos por debajo de los 25.000 euros, facilitando el acceso a vehículos menos elitistas para la clase media y trabajadora.
Refuerzo industrial y desarrollo tecnológico
El Plan España Auto 2030 destina 580 millones de euros adicionales al PERTE del Vehículo Eléctrico y Conectado, que en sus cuatro ediciones anteriores ha distribuido 3.000 millones de euros en préstamos y subvenciones. Este programa continuará impulsando la transformación de la industria mediante ayudas a fabricantes y proveedores para actualizar instalaciones y desarrollar proyectos relacionados con la electromovilidad. El objetivo consiste en dotar a las fábricas españolas de las herramientas necesarias para competir con modelos importados, especialmente desde China, que cuentan con tecnologías más avanzadas y estructuras de costes más competitivas.
La estrategia contempla el fomento de la innovación y el desarrollo tecnológico con especial foco en la producción de vehículos electrificados. España busca posicionarse como un hub tecnológico europeo en el sector, atrayendo inversiones tanto de fabricantes establecidos como de nuevos actores. El plan incluye un sello distintivo denominado Inversiones bien hechas en España, destinado a captar proyectos industriales de compañías internacionales, incluyendo fabricantes chinos como BYD, SAIC, Chery o GWM, que diseñan estrategias de expansión en Europa también como forma de eludir los aranceles establecidos por Bruselas.
El presidente de ANFAC y máximo responsable de Renault Group en la península ibérica, Josep Maria Recasens, ha advertido que lo que está en riesgo es la cadena de suministros construida durante los últimos 40 años. El directivo ha subrayado que el desafío no consiste únicamente en vender coches, sino en mantener y reforzar la capacidad productiva nacional. Recasens ha explicado que el dilema reside en decidir si España quiere ser solamente un mercado doméstico donde se venden vehículos o un referente industrial donde se producen y se venden, destacando que este plan contempla programas de planificación, regulación e incentivos de forma conjunta.
El plan establece medidas para mejorar la competitividad de la industria, programas de crecimiento y autonomía estratégica de automoción, e inversión en I+D+i colaborativo y emprendimiento con foco en vehículos de nueva generación. ANFAC ha fijado objetivos concretos para el corto plazo: alcanzar 100.000 matriculaciones de vehículos eléctricos puros en 2025, lo que supondría prácticamente duplicar los 55.000 turismos eléctricos con los que podría cerrar 2024, y disponer de 90.000 puntos de recarga operativos, alcanzando una cuota del 10 por ciento de eléctricos sobre el total del mercado.
Infraestructuras de recarga y despliegue territorial
El Plan España Auto 2030 aborda una de las principales asignaturas pendientes para la electrificación: la infraestructura de recarga. El Gobierno ha anunciado el programa MOVES Corredores, dotado con 300 millones de euros destinados específicamente a cubrir las zonas sombra, aquellas áreas donde aún no existen puntos de recarga suficientes para garantizar una movilidad eléctrica sin ansiedad por la autonomía. Esta iniciativa complementa el despliegue general de estaciones de recarga que se impulsará mediante la simplificación de trámites y la eliminación de barreras administrativas.
El plan contempla un despliegue coordinado y alineado entre comunidades autónomas y los agentes del ecosistema, estableciendo objetivos anuales a nivel nacional, autonómico y provincial que refuercen las competencias de cada administración. Hasta la fecha, el Estado ha financiado cerca de 140.000 puntos de recarga mediante diversas ediciones del Plan MOVES, aunque la distribución territorial ha resultado desigual. La nueva estrategia busca corregir estas deficiencias mediante una planificación más rigurosa que identifique las necesidades específicas de cada territorio y garantice una cobertura homogénea.
La facilitación de la instalación de puntos de recarga mediante la reducción de requisitos burocráticos constituye otro eje fundamental. El Gobierno pretende agilizar los procesos de autorización y conexión a la red eléctrica, obstáculos que han ralentizado el despliegue de infraestructuras tanto en espacios públicos como en comunidades de propietarios. La simplificación normativa debería permitir que particulares y empresas instalen cargadores con mayor rapidez, contribuyendo a densificar la red de recarga disponible para los usuarios de vehículos eléctricos.
El sector considera imprescindible que no se produzca un parón en las ayudas durante 2025 para evitar confundir al cliente y frenar aún más las ventas de vehículos eléctricos. ANFAC ha obtenido el compromiso del Gobierno para garantizar la continuidad de los incentivos desde el 2 de enero, aunque los detalles operativos del nuevo sistema aún deben concretarse. La patronal insiste en que el corto plazo y el largo plazo resultan complementarios y no excluyentes, por lo que contar con ayudas directas inmediatas no debe chocar con la elaboración de un plan estratégico que electrifique el país de forma sostenida hasta 2035.