El Gobierno anuncia un segundo decreto anticrisis con 21.500 millones europeos por ejecutar

23 juin 2026 - 13:01

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció que el Consejo de Ministros aprobará el próximo lunes un nuevo decreto anticrisis para sustituir al paquete de medidas que expira el 30 de junio, comprometiendo recursos del Estado «el tiempo que sea necesario» para proteger a familias y autónomos del impacto de la guerra de Irán sobre los precios energéticos. El anuncio se produjo en el marco del acto España verde y digital, donde el Gobierno presentó un balance de los fondos europeos Next Generation que refleja 21.544 millones de euros aún pendientes de adjudicar antes del plazo del 31 de agosto.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, confirmó durante la clausura del acto España verde y digital, celebrado en el Teatro Real de Madrid, que el Ejecutivo aprobará el próximo lunes un nuevo decreto anticrisis en el Consejo de Ministros. El texto renovará el paquete de medidas vigente desde el 20 de marzo, que expira el 30 de junio, y mantendrá como mínimo las ayudas de carácter general a familias y autónomos. «Movilizará todos los recursos del Estado el tiempo que sea necesario para no desproteger a las familias y los autónomos», afirmó el presidente, en una formulación que el Gobierno presenta como garantía de continuidad del escudo social frente al encarecimiento energético derivado del conflicto en Irán.

El decreto que expira a finales de mes incluyó rebajas fiscales generales sobre la electricidad, el gas y los carburantes, además de ayudas directas para los sectores más expuestos al alza de precios. Algunas de esas medidas ya decayeron el 1 de junio, aunque el Ejecutivo se comprometió entonces a monitorizar la evolución de los precios para decidir si debía recuperar descuentos adicionales. El nuevo decreto mantendrá la estructura de apoyos generales y podrá incorporar medidas específicas para los sectores más afectados, aunque el Gobierno no concretó ayer el alcance exacto del paquete ni su dotación presupuestaria. La aprobación parlamentaria del texto, previsible a lo largo de la semana siguiente, dependerá de los mismos apoyos que sostuvieron la convalidación del primer decreto.

Un nuevo escudo antes del 30 de junio

El anuncio de Sánchez se produce en un contexto de doble presión temporal para el Ejecutivo en materia económica. La primera es la renovación del decreto anticrisis antes del martes 30 de junio; la segunda, la ejecución del máximo posible de los fondos europeos Next Generation antes del 31 de agosto, fecha límite fijada por la Comisión Europea para el uso de los recursos concedidos a España. Ambos plazos coinciden en el mismo período estival y obligan al Gobierno a mantener un nivel de actividad legislativa y administrativa inusual para la época del año.

Sánchez aprovechó el acto de ayer para defender el balance de cinco años de los fondos Next Generation e interpelar a la oposición en términos de unidad política. «Nada de esto habría sido posible sin el impulso de los fondos Next Generation: una de las mejores ideas que la Unión Europea ha puesto en marcha. Ese es el camino para España y para Europa, y no debemos apartarnos de él», aseguró, con una referencia implícita a los grupos parlamentarios que han cuestionado la gestión del plan de recuperación. El presidente instó a todos los grupos a estar «a la altura del momento y al servicio de su país».

El balance de los fondos: luces y sombras

Los datos de ejecución de los fondos Next Generation presentados por el Gobierno ofrecen una imagen dispar según el tipo de instrumento analizado. A 30 de abril de 2026, el Ejecutivo había comprometido inversiones por 123.163 millones de euros, de los que había adjudicado 101.619 millones, con un nivel de ejecución global del 82,5%. Quedan pendientes de adjudicar 21.544 millones de euros en menos de dos meses, lo que sitúa al Gobierno ante un desafío logístico y administrativo de primer orden antes de que expire el plazo europeo.

La brecha entre instrumentos es significativa. Las ayudas directas presentan una ejecución del 95,8%: de los 79.854 millones convocados, se habían adjudicado 76.502 millones. Los préstamos reembolsables, en cambio, muestran una ejecución del 57,9%: de los 43.309 millones convocados, solo se han asignado 25.117 millones. Esta diferencia refleja la menor demanda empresarial de financiación reembolsable frente a las subvenciones directas, un patrón que los organismos europeos han señalado como común en varios países receptores del fondo. El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, subrayó en la misma jornada que el mayor impacto del plan ha sido «mantener y modernizar el tejido productivo de España con la consolidación de reformas estructurales».

El plan España Crece, la continuidad tras agosto

Con el horizonte del 31 de agosto como fecha de cierre del marco Next Generation, el Gobierno ha diseñado un instrumento de continuidad: el plan España Crece, que canalizará 13.300 millones de euros a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO) como palanca para movilizar hasta 60.000 millones en inversión en la doble dimensión de la transición verde y la transformación digital. Cuerpo lo describió como «un fondo soberano» que recoge parte de los recursos europeos aún no gastados y los proyecta hacia la siguiente fase de la estrategia económica del Ejecutivo.

El impacto en el mercado laboral fue el argumento central de Cuerpo para justificar el balance positivo del plan. «España ha creado el 50% de los nuevos empleos en la eurozona», afirmó el vicepresidente primero, añadiendo que la mejora no solo ha sido cuantitativa sino también cualitativa, con convergencia en la tasa de temporalidad con la media de la Unión Europea (UE) y concentración del empleo creado en los cinco sectores de mayor valor añadido. La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, respaldó desde las instituciones comunitarias la orientación del plan e instó a Bruselas a «mantener la dirección acertada» en el próximo presupuesto europeo, describiendo la respuesta a la pandemia como un modelo que «preparó mejor a Europa para los nuevos shocks económicos, energéticos y tecnológicos».

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