El BCE somete a la banca europea a un test de estrés sobre riesgos geopolíticos

26 janvier 2026 - 14:52

El Banco Central Europeo ha iniciado una prueba de resistencia inversa a 110 entidades de la zona euro para evaluar su capacidad de gestionar tensiones geopolíticas crecientes. El supervisor también vigilará cómo adoptan los bancos la inteligencia artificial y establecerá controles específicos sobre resiliencia operativa. Los resultados se publicarán en verano de forma agregada, sin desglose por entidades individuales.

El Banco Central Europeo (BCE) ha iniciado un ejercicio de supervisión inédito sobre los riesgos geopolíticos que enfrenta la banca europea, en un contexto marcado por crecientes tensiones internacionales que incluyen la intervención de Estados Unidos en el pulso por Groenlandia y la escalada de conflictos en diversas regiones del planeta. El regulador ha puesto en marcha un test de estrés cuyos resultados publicará en verano, en el que pide a 110 entidades de la zona euro que detallen el efecto en sus cuentas de distintos escenarios de recrudecimiento de tensiones geopolíticas y cómo gestionarían el impacto. La preocupación en el supervisor europeo ha crecido notablemente tras las recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre territorios como Groenlandia.

En una entrada de blog de supervisión adelantada por la institución antes de que se publique el documento completo, el BCE argumenta que junto al cambio climático, la demografía y las disrupciones tecnológicas, estos nuevos riesgos incrementan las vulnerabilidades del sector financiero europeo. El supervisor bancario reconoce en el documento que los test de estrés anteriores han demostrado que los bancos son resistentes por lo general ante escenarios adversos económicos tradicionales, pero ahora considera necesario evaluar su capacidad para afrontar shocks de naturaleza diferente. Por tanto, el regulador ha fijado las tensiones geopolíticas como una prioridad absoluta y velará para que las entidades tengan los controles de riesgo y la gobernanza adecuados para gestionar estas amenazas emergentes.

En este marco se encuentran los test de estrés que el BCE ya ha iniciado y elaborará durante este primer semestre. Las 110 entidades bajo supervisión directa del regulador europeo se disponen en las próximas semanas a transmitir los datos solicitados por el supervisor, que tendrá los resultados completos en mayo o junio. Previsiblemente estos datos se publicarán de forma agregada en verano, a diferencia de los test de estrés realizados por la Autoridad Bancaria Europea con efectos sobre los requisitos de capital, que sí se hacen públicos banco a banco. Los ejercicios que realiza la EBA se basan en escenarios macroeconómicos adversos comunes como caídas del PIB, incremento del desempleo o desplomes en precios de activos, y los resultados permiten calcular el coste exacto en las cuentas de las entidades.

Test de estrés inverso: cada banco define su escenario

La metodología de este nuevo ejercicio supervisor difiere sustancialmente de las pruebas tradicionales de resistencia bancaria. Ahora serán los propios bancos los que tengan que identificar los riesgos geopolíticos específicos que les afectan, desarrollar su propia metodología de análisis y calcular ellos mismos el impacto potencial en sus balances. El supervisor revisará posteriormente estos trabajos y propondrá recomendaciones sobre cómo las entidades deben gestionar el riesgo geopolítico. Las entidades deberán identificar situaciones que pudiesen provocar un descenso de al menos 300 puntos básicos en su ratio de capital CET1, el indicador de mayor calidad que mide la solvencia bancaria y que representa el colchón más resistente ante pérdidas potenciales.

Los bancos deberán tener en cuenta en sus análisis los efectos sobre la liquidez y las condiciones de financiación, más allá del impacto directo en la solvencia. Esta dimensión resulta crucial porque las tensiones geopolíticas tienden a endurecer las condiciones de financiación en los mercados mayoristas, elevar las primas de riesgo y generar episodios de estrés que pueden propagarse rápidamente a través del sistema financiero. Y cómo manejan los riesgos geopolíticos será una prioridad entre las cuestiones que vigile el BCE en su labor supervisora ordinaria. Los resultados se publicarán de forma agregada para el conjunto del sector, no banco a banco como ocurre con otros ejercicios de la Autoridad Bancaria Europea.

En principio, el test no supondrá un incremento directo de los requisitos de capital de las entidades, pero las vulnerabilidades identificadas sí se tendrán en cuenta en el ejercicio de supervisión ordinario. E indirectamente pueden afectar a los colchones extra de capital que el supervisor exige a cada banco según su perfil específico de riesgos y gobernanza. También servirán para completar la información publicada en verano en los test de estrés realizados por la Autoridad Bancaria Europea. Entonces las pruebas contemplaron escenarios con nota pesimista: en un hipotético entorno de fuerte contracción económica, repunte del desempleo, caídas en precios inmobiliarios y volatilidad financiera, las entidades consumirían puntos de capital, aunque las cifras resultantes quedaron muy por encima de los mínimos exigidos para la zona euro.

Riesgos geopolíticos como prioridad supervisora

Ahora los bancos deberán confirmar que tienen músculo ante tensiones geopolíticas y demostrar que la expansión internacional de algunos grandes grupos, especialmente los dos españoles Santander y BBVA, no genera vulnerabilidades adicionales. El BCE ha publicado recientemente junto con la Junta Europea de Riesgo Sistémico un informe en el que alerta de que los impactos geopolíticos pueden amplificar la tensión financiera y frenar el crecimiento económico del Viejo Continente. La fragmentación geoeconómica y el riesgo geopolítico se han vuelto fuentes importantes de incertidumbre macrofinanciera que pueden afectar a la estabilidad financiera de Europa, según advierte el documento publicado esta misma semana.

El informe examina cómo el aumento de los riesgos geopolíticos y de la incertidumbre pueden afectar a la estabilidad financiera en la zona del euro y en toda la Unión Europea. Los riesgos geopolíticos suponen un desafío para la economía real porque algunos acontecimientos pueden alterar significativamente la interconexión entre bonos, materias primas, acciones y tipos de cambio. El impacto es mayor en los países con economías más abiertas al comercio internacional y en aquellas que tienen un endeudamiento público más elevado. Bélgica, Italia, Países Bajos y Grecia figuran como las naciones más expuestas según el análisis del BCE, mientras que Alemania, Francia, Portugal, Eslovenia, Eslovaquia y Austria ocupan el extremo opuesto de la tabla de vulnerabilidad.

Los bancos y otras entidades financieras ajustan sus balances en respuesta a los impactos geopolíticos, reduciendo el préstamo sobre todo en las exposiciones transfronterizas. De este modo se reduce la exposición del sistema financiero a impactos externos, pero también se limita la diversificación internacional del riesgo, lo que puede resultar contraproducente a medio plazo. Las estimaciones de crecimiento en los escenarios de riesgo más severos revelan que la inclusión de indicadores geopolíticos tiende a reducir las previsiones de crecimiento del PIB en uno a dos puntos porcentuales respecto a modelos que no los contemplan. Además, los episodios de mayor incertidumbre provocan restricciones en los préstamos y un endurecimiento general de las condiciones crediticias en toda la economía.

Vigilancia de inteligencia artificial y resiliencia operativa

Otro elemento prioritario para la supervisión del BCE sobre los bancos europeos es la resistencia operativa y la ciberseguridad, con especial atención en evitar interrupciones prolongadas en sus actividades críticas. El regulador pone especial atención en la ciberseguridad y la gestión de proveedores tecnológicos externos, reconociendo que la creciente dependencia de las entidades financieras respecto a terceros especializados puede crear nuevos puntos de vulnerabilidad sistémica. Un capítulo importante merece la adopción de inteligencia artificial por parte de la banca europea. El documento publicado por el BCE indica que el supervisor atenderá especialmente al impacto de esta tecnología en los perfiles de riesgo de las entidades y en su estructura de gobernanza interna.

El BCE examinará cómo las entidades están implementando sistemas de inteligencia artificial en sus operaciones, qué controles han establecido para gestionar los riesgos asociados a estas tecnologías, y cómo garantizan que los algoritmos y modelos automatizados funcionan de manera transparente y auditable. La preocupación del regulador se centra en que la adopción acelerada de IA pueda generar nuevas vulnerabilidades operativas, sesgos en la toma de decisiones crediticias, o crear dependencias tecnológicas difíciles de gestionar. El supervisor quiere asegurarse de que los consejos de administración y la alta dirección de los bancos comprenden plenamente los riesgos asociados a estas tecnologías y cuentan con la capacidad técnica necesaria para supervisar su implementación.

Para reducir los costes administrativos del proceso, la prueba de estrés inversa sobre riesgo geopolítico se integrará en los procesos de evaluación interna de adecuación de capital que los bancos ya realizan habitualmente. Las entidades podrán seguir utilizando las plantillas de recopilación de datos de supervisión ya disponibles, evitando así la creación de nuevas cargas burocráticas. Al igual que otras pruebas de resistencia temáticas realizadas por el BCE en años anteriores sobre riesgos de tipos de interés, liquidez, cambio climático o ciberataques, este ejercicio sobre riesgos geopolíticos no tendrá repercusiones directas sobre el capital que el supervisor exige a cada entidad en función de sus riesgos específicos, aunque sus conclusiones sí alimentarán el proceso general de evaluación supervisora que determina los requisitos individualizados para cada banco.

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