La alianza OPEP+, integrada por 21 países productores de petróleo y liderada por Arabia Saudí y Rusia, se reúne este domingo para decidir el futuro de su política de producción en un contexto excepcionalmente tenso. Mientras el estrecho de Ormuz continúa parcialmente bloqueado por la crisis regional desencadenada tras la confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán, los mercados energéticos permanecen bajo presión y los precios del crudo se mantienen en niveles elevados.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados afrontan una de las reuniones más delicadas de los últimos años. La cuestión central será determinar si los principales productores continúan aumentando gradualmente su oferta de crudo o si optan por revisar una estrategia diseñada para un mercado muy distinto al actual.
Según fuentes de la organización, Arabia Saudí, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán podrían aprobar un nuevo incremento de producción para julio, similar al acordado en junio, equivalente a unos 188.000 barriles diarios. El objetivo inicial de estos aumentos era revertir progresivamente los recortes voluntarios adoptados en 2023 para sostener los precios internacionales.
Sin embargo, el contexto geopolítico ha cambiado radicalmente. La guerra desencadenada tras los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán a finales de febrero y las perturbaciones del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz han alterado profundamente los equilibrios energéticos mundiales.
Ormuz, el cuello de botella del petróleo mundial
Por el estrecho de Ormuz transita habitualmente cerca del 20 % del petróleo comercializado en el planeta. Cualquier interrupción significativa en esta ruta estratégica repercute de forma inmediata sobre la oferta global y los precios.
Las restricciones al tráfico marítimo han provocado una reducción efectiva de las exportaciones de varios productores de la región, lo que ha neutralizado en gran medida los incrementos de producción anunciados por la OPEP+ en los últimos meses.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que cerca de 14 millones de barriles diarios permanecen actualmente fuera del mercado debido a las perturbaciones logísticas y geopolíticas. Paralelamente, las reservas estratégicas almacenadas en numerosos países consumidores están disminuyendo a un ritmo poco habitual.
Arabia Saudí y Rusia buscan preservar el equilibrio
La reunión también estará marcada por la necesidad de preservar la cohesión interna de la alianza después de la salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP el pasado mes de mayo, una decisión que sorprendió a los mercados y alimentó interrogantes sobre el futuro del cartel.
Aunque la retirada emiratí no ha provocado una crisis abierta dentro de la organización, los ministros intentarán transmitir una imagen de unidad frente a los desafíos actuales.
Arabia Saudí y Rusia siguen defendiendo una estrategia de gestión gradual de la oferta destinada a evitar tanto un desplome de los precios como un encarecimiento excesivo que pudiera perjudicar la demanda mundial.
Mercados pendientes de la diplomacia
Los precios del petróleo siguen reflejando la incertidumbre. El barril Brent cerró la semana en torno a los 93 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se mantuvo por encima de los 90 dólares.
No obstante, los mercados reaccionaron con moderado optimismo a las informaciones sobre contactos diplomáticos indirectos entre Washington y Teherán para reducir las tensiones en la región.
Las decisiones que adopte la OPEP+ este domingo serán observadas con atención tanto por los países consumidores como por los mercados financieros, ya que podrían influir directamente en la evolución de la inflación mundial, los costes energéticos y el crecimiento económico durante la segunda mitad del año.