Pekín. La distensión entre China y Estados Unidos vuelve a mostrar signos de fragilidad. Apenas un mes después de la visita del presidente estadounidense Donald Trump a Pekín, el Gobierno chino anunció este lunes nuevas restricciones contra empresas estadounidenses de los sectores de defensa, tecnología y materiales estratégicos.
Las autoridades chinas impusieron controles de exportación a diez compañías estadounidenses y prohibieron a otras 46 participar en contrataciones públicas en el país asiático, en respuesta a las recientes sanciones adoptadas por Washington contra empresas chinas.
Pekín justificó las medidas como una respuesta a la inclusión de varias compañías del gigante asiático en la denominada «lista de empresas militares chinas» elaborada por Estados Unidos.
Defensa y tierras raras en el centro de la disputa
Entre las empresas afectadas por los controles de exportación figuran compañías vinculadas a la industria militar y aeroespacial estadounidense, como Oshkosh Defense y Aveox.
Al mismo tiempo, las autoridades chinas excluyeron de las licitaciones públicas a grupos de defensa estadounidenses como Lockheed Martin, Raytheon y la división militar de Boeing.
La decisión pone nuevamente de relieve la creciente rivalidad entre ambas potencias en sectores considerados estratégicos, especialmente la defensa, las tecnologías avanzadas y los minerales críticos.
China ocupa una posición dominante en el mercado mundial de las tierras raras, esenciales para la fabricación de vehículos eléctricos, equipos electrónicos y sistemas militares.
Una tregua diplomática bajo presión
Las nuevas medidas llegan apenas un mes después del encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping, que buscaba reducir las tensiones acumuladas durante los últimos años.
Sin embargo, la publicación por parte de Washington de una lista negra que afecta a unas ochenta empresas chinas, entre ellas grupos tecnológicos de gran tamaño, volvió a deteriorar el clima bilateral.
Pekín considera que estas sanciones forman parte de una estrategia de contención económica y tecnológica dirigida contra el país.
Una rivalidad que trasciende el comercio
La disputa entre ambas potencias ya no se limita al intercambio comercial.
Semiconductores, inteligencia artificial, minerales estratégicos, industria militar y tecnologías avanzadas se han convertido en los principales escenarios de una competencia que afecta cada vez más a la economía mundial.
Las nuevas restricciones anunciadas por China muestran que, pese a los intentos de diálogo, la rivalidad entre Washington y Pekín continúa marcando las relaciones internacionales.
Para los mercados y las empresas internacionales, el principal interrogante es si ambas potencias lograrán evitar una nueva escalada económica o si el enfrentamiento tecnológico y comercial seguirá intensificándose en los próximos meses.