El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, advirtió que cualquier eventual acuerdo nuclear entre Estados Unidos e Irán que no cuente con la supervisión directa del organismo internacional sería, simplemente, una ilusión sin valor real.
En declaraciones recogidas por el diario británico The Telegraph, Grossi subrayó que el OIEA es la única instancia con capacidad técnica y legitimidad internacional para verificar el cumplimiento de cualquier pacto sobre el programa nuclear iraní.
“El acuerdo sin nuestra supervisión sería un espejismo”, vino a resumir el responsable argentino, insistiendo en que la credibilidad no puede sostenerse únicamente sobre compromisos políticos, sino sobre mecanismos concretos de control, inspección y transparencia.
El jefe del OIEA recordó que la agencia posee un conocimiento detallado de las instalaciones nucleares iraníes y de la evolución de su programa atómico, lo que la convierte en el único actor capaz de garantizar una verificación seria y creíble ante la comunidad internacional.
Sus declaraciones llegan en un momento de renovados contactos diplomáticos entre Washington y Teherán, en medio de intentos por reactivar algún marco de entendimiento tras años de tensiones, sanciones y suspensión de compromisos mutuos.
Grossi también alertó sobre el creciente debate en varios países sobre la posibilidad de dotarse de armamento nuclear, citando especialmente a Polonia, Corea del Sur y Japón. A su juicio, esta tendencia podría empujar al mundo hacia un escenario “frágil y peligroso”.
Asimismo, expresó su preocupación por la expansión sostenida del programa nuclear chino y reiteró sus advertencias sobre Corea del Norte, país que —según afirmó— continúa desarrollando su programa nuclear de forma opaca, aumentando los riesgos para la estabilidad internacional.
En relación con Siria, señaló que el organismo trabaja para cerrar progresivamente ese expediente, tras la cooperación iniciada con las autoridades sirias luego del hallazgo de materiales nucleares vinculados a un programa no declarado anteriormente.
Aunque aseguró que las principales preocupaciones han disminuido, reconoció que todavía persisten algunos puntos que exigen verificación adicional.
En un contexto internacional donde la proliferación nuclear vuelve a ocupar el centro del tablero geopolítico, el mensaje de Grossi es claro: sin control internacional, la diplomacia nuclear no pasa de ser una promesa vacía.