Ginebra. La economía de las plataformas digitales acaba de cruzar un umbral histórico. La Conferencia Internacional del Trabajo, reunida en su 114ª sesión en Ginebra, aprobó este viernes la primera convención internacional jurídicamente vinculante destinada a regular las condiciones laborales de millones de personas que trabajan a través de aplicaciones y plataformas digitales, desde repartidores y conductores hasta profesionales autónomos que ofrecen servicios en línea.
La nueva norma fue respaldada por una amplia mayoría: 406 votos a favor, ocho en contra y 36 abstenciones, tras dos años de negociaciones entre gobiernos, organizaciones empresariales y sindicatos bajo el paraguas de la Organización Internacional del Trabajo.
El objetivo es responder a una transformación profunda del mercado laboral mundial. En la última década, plataformas de transporte, reparto, comercio electrónico y trabajo freelance han multiplicado sus usuarios y trabajadores, mientras crecía el debate sobre la precariedad, la ausencia de protección social y el uso de algoritmos para gestionar el empleo.
La convención establece principios destinados a garantizar condiciones de trabajo dignas, incluyendo remuneraciones justas, acceso a la protección social, cobertura sanitaria y mayor transparencia en el funcionamiento de los sistemas automatizados que asignan tareas, evalúan el rendimiento o determinan ingresos. También refuerza el derecho a la organización sindical y a la negociación colectiva.
Uno de los aspectos más innovadores del texto es la obligación de informar a los trabajadores sobre el impacto de los algoritmos y sistemas de inteligencia artificial en sus condiciones laborales, un ámbito que hasta ahora había permanecido en una zona gris regulatoria.
La adopción del convenio no implica su entrada en vigor inmediata. Cada Estado miembro de la OIT deberá ahora examinarlo y decidir su ratificación conforme a sus procedimientos nacionales. Sin embargo, el acuerdo constituye un precedente de alcance global y marca un punto de inflexión en el debate sobre los derechos laborales en la economía digital.
Para sindicatos y organizaciones defensoras de los derechos laborales, la decisión representa el reconocimiento internacional de que los trabajadores de plataformas no pueden seguir siendo considerados una categoría laboral al margen de las protecciones básicas que rigen en otros sectores de actividad.