La Unión Europea afronta una de las temporadas de incendios forestales más devastadoras de las últimas décadas. Desde comienzos de 2026, las llamas han arrasado 434.976 hectáreas de superficie forestal, la cifra más elevada registrada para este periodo del año desde que el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS) comenzó a recopilar datos comparables.
Los datos, actualizados hasta el 29 de julio y publicados por EFFIS, integrado en el programa europeo Copernicus y gestionado por el Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea, muestran que la superficie quemada supera ampliamente las 346.836 hectáreas registradas en el mismo periodo de 2025 y multiplica por más de dos el promedio de los últimos veinte años, situado en 172.186 hectáreas.
Aunque el número de incendios (1.407) es ligeramente inferior al de 2025 (1.467), continúa siendo más del doble de la media histórica. Para los expertos, ello indica que los incendios actuales son menos numerosos, pero mucho más extensos, intensos y difíciles de controlar.
El impacto climático también se ha disparado. Las emisiones de dióxido de carbono generadas por los incendios alcanzan ya 17,98 millones de toneladas, más del doble que en el mismo periodo del año pasado, reflejando el creciente coste ambiental de una temporada marcada por olas de calor, sequías prolongadas y condiciones meteorológicas extremas.
Francia y España figuran entre los países más afectados. Francia ha superado ya su récord histórico de superficie quemada para estas fechas, mientras que España acumula más de 200.000 hectáreas calcinadas, muy por encima de la media habitual. Grecia, Italia y Portugal también han sufrido incendios de gran magnitud, obligando a desplegar el Mecanismo Europeo de Protección Civil y recursos de la flota aérea rescEU. Más de 300.000 personas han tenido que ser evacuadas en distintos puntos del continente durante las últimas semanas.
Las previsiones de EFFIS advierten además de que el riesgo extremo de incendios seguirá afectando amplias zonas del oeste y centro de Europa, especialmente Francia, los Alpes y el norte de Italia, además de las Islas Británicas. El nivel de riesgo muy elevado se extiende igualmente a gran parte de la Península Ibérica, los Balcanes y sectores del norte de África.
Los científicos vinculan esta evolución con la combinación de temperaturas récord, baja humedad y sequías persistentes. Europa continúa siendo el continente que más rápidamente se calienta debido al cambio climático, una tendencia que está alargando la temporada de incendios y favoreciendo la aparición de megaincendios de comportamiento extremo.