Un dibujo desconocido de tres apóstoles y un manuscrito autógrafo de Peter Paul Rubens han sido presentados por primera vez al público en Amberes. La excepcional hoja de cuaderno, fechada en 1607, ofrece una nueva mirada al joven artista durante su estancia en Italia y aporta valiosa información sobre su personalidad y su proceso creativo.
Más de cuatro siglos después de haber sido creada, una sencilla hoja de cuaderno se ha convertido en una de las piezas más valiosas del patrimonio artístico belga. El documento, recientemente redescubierto, reúne en sus dos caras un dibujo inédito atribuido a Peter Paul Rubens y el borrador de una carta manuscrita escrita cuando el maestro flamenco tenía apenas 30 años.
La pieza se exhibe por primera vez en Amberes, ciudad natal del artista, dentro del espacio interactivo «Rubens Experience», donde los visitantes pueden contemplar un testimonio excepcional de los años de formación de uno de los grandes nombres de la pintura europea.
En una de las caras aparece un boceto realizado con rapidez y espontaneidad que representa tres figuras vestidas con túnicas clásicas. Los expertos consideran que probablemente se trate de tres apóstoles, aunque todavía no han podido relacionar el dibujo con ninguna de las obras conocidas del pintor.
Según los investigadores, la ilustración pudo haber sido una copia realizada a partir de una obra observada por Rubens durante su estancia en Roma o, por el contrario, una idea para una composición propia que nunca llegó a desarrollarse. Sea cual sea su origen, constituye una valiosa muestra del método de trabajo del artista.
La otra cara de la hoja contiene un borrador de una carta redactada en italiano y dirigida al pintor Cristoforo Roncalli. En ella, Rubens solicita rapidez en la ejecución de un encargo promovido por su mecenas, la duquesa Eleonora de’ Medici.
Para los especialistas, el manuscrito resulta especialmente relevante porque revela facetas poco conocidas de la personalidad del pintor. El documento muestra a un Rubens joven, diplomático y preocupado por mantener relaciones fluidas con sus interlocutores, muy distinto de la imagen del maestro consagrado que años después actuaría con una mayor independencia.
La hoja está fechada en septiembre de 1607, cuando Rubens trabajaba en Italia al servicio de los duques de Mantua. Durante aquellos años no solo ejercía como pintor, sino también como consejero y mediador en la adquisición de obras de arte, una actividad que contribuyó decisivamente a ampliar su experiencia y prestigio.
La pieza fue adquirida recientemente por la Fundación Rey Balduino por 110.000 euros y cedida en préstamo de larga duración al museo dedicado al artista. Debido a su delicado estado de conservación, cada una de las caras será exhibida alternativamente durante periodos de tres meses.
La histórica Casa Rubens permanece actualmente cerrada por obras de renovación, previsiblemente hasta 2030. Una vez concluidos los trabajos, la hoja ocupará un lugar destacado en la colección permanente del museo y también estará disponible en formato digital para investigadores y amantes del arte de todo el mundo.