Isabel Allende y la pedagogía de la pérdida

21 juin 2025 - 19:28

En una frase sencilla, Isabel Allende define una verdad difícil de aceptar: “Uno viene al mundo a perderlo todo”. Lo dice sin dramatismo, sin consuelo fácil. Para quien ha vivido, y ha escrito, desde la orilla de la muerte —la de su hija, la de su patria, la de varias casas y etapas—, la frase no es una metáfora, es un aprendizaje.

La autora chilena, una de las voces más leídas en lengua española, habla desde la experiencia: “Mientras más uno vive, más pierde. Vas perdiendo a tus padres primero, a gente a tu alrededor, tus lugares y tus propias facultades tambiénSe trata de algo más que biografía personal. Allende pone en palabras una verdad demográfica, histórica, íntima: vivir implica aceptar que todo cambia, que todo se aleja.

Lo relevante está en lo que propone: “No se puede vivir con temor, porque te hace imaginar lo que todavía no ha pasado y sufres el doble. Hay que relajarse un poco, tratar de gozar lo que tenemos y vivir en el presente”. Vivir con miedo es anticipar la pérdida y, por tanto, padecerla antes de tiempo. Allende, en cambio, sugiere atención al ahora, cuidado de lo inmediato, gratitud sin cursilería.

En una época marcada por la ansiedad, el duelo y la incertidumbre, su perspectiva resulta casi subversiva: aprender a perder, sin resentimiento; vivir sabiendo que la vida es finita y que lo más valioso —la salud, los vínculos, la memoria— no está garantizado.

Allende evita las lecciones. Comparte lo que ha ido entendiendo con los años. Más que resignación, lo suyo es una forma de lucidez: asumir lo inevitable sin temor y permanecer atentos a lo que aún nos rodea. Ese presente —imperfecto, frágil— es donde ocurre la vida.

Desde Hoy24, recogemos su voz como parte de un ejercicio cultural más amplio: repensar el lugar de la literatura y la experiencia en una sociedad saturada de ruido e inmediatez. Las palabras de Allende resisten el olvido y abren espacio para otra sensibilidad, una menos evasiva frente al dolor, pero también menos solemne.

Decía el poeta persa Rumi: “La brisa de la madrugada tiene secretos que contarte. No te vayas a dormir”. Isabel Allende, desde su exilio largo, parece repetir esa idea con otras palabras: vivir no es sobrevivir, es estar. Incluso si se pierde.

Y si hace falta un recordatorio final, vale la ironía de Elbert Hubbard: “No te tomes la vida en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella”.

 

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