Más allá de la cancha, los clubes deportivos fundados por inmigrantes árabes en América Latina han sido espacios de integración, memoria y representación comunitaria. En ciudades como Santiago, São Paulo o Ciudad de Panamá, estas instituciones no solo formaron atletas, sino que también tendieron puentes entre culturas, identidades y generaciones.
Las instituciones deportivas de origen árabe surgieron en América Latina más tardíamente que sus homólogas sociales, pero compartían un objetivo fundamental: abrirse a la sociedad local y facilitar la integración de la comunidad árabe a través del deporte. Al igual que las asociaciones sociales, varios clubes deportivos alcanzaron gran prestigio. Cinco destacan especialmente: el Club Deportivo Palestino (fútbol) en Chile, el Club Sirio (baloncesto) y el A.C. Monte Líbano (baloncesto) en Brasil, el Deportivo Unión Árabe (fútbol) en Panamá y otro de idéntico nombre en Perú.
El Club Deportivo Palestino, como se le conoce, nació en la ciudad de Santiago de Chile en 1920. En 1951 pasó al profesionalismo. Se ha caracterizado por brindar un constante apoyo a la selección palestina de fútbol, facilitando la participación de jugadores de dicha ascendencia en el primer equipo.
Fue campeón de la Primera División chilena en 1955 y 1978, ganó la Copa de Chile en 1975 y 1977, y participó en la Copa Libertadores de América en 1976, 1978 y 1979 (en este último año llegó a semifinales). La década de los sesenta fue su época dorada. Entonces se le conocía como el “club de los millonarios”, por el apoyo económico que le prestaba la colonia palestina, el cual le permitió contar con los servicios de jugadores de gran fama. Actualmente, el club goza de la simpatía de miles de árabes en Palestina y en América Latina, por ser el único equipo en el mundo que lleva el nombre de Palestino participando en la Primera División del fútbol profesional. En su página web se identifica como el encargado de representar el espíritu de una colectividad a través del fútbol.
Trayectoria parecida tuvo, en el mundo del baloncesto, el Club Deportivo Sirio, fundado en la ciudad de São Paulo en 1918. Por falta de recursos, los fundadores tuvieron que conformarse en esos primeros tiempos con la tienda de un inmigrante como sede del club. El rápido ascenso económico de la colonia siria permitió construir, a partir de finales de los años cuarenta del siglo XX, una majestuosa sede. En dicha década, el “Sirio”, como se le conoce, diversificó sus actividades deportivas: fútbol, tenis, natación y, sobre todo, baloncesto, deporte en el que alcanzó metas inimaginables: campeón del Sudamericano de Clubes en ocho ocasiones (entre 1961 y 1984) y campeón del mundo de clubes en 1979. La década de los setenta fue, sin lugar a dudas, su época dorada. Contaba con los servicios de jugadores de la talla del mítico Oscar Schmidt. Curiosamente, uno de los máximos rivales del Sirio en el campeonato brasileño durante la década siguiente fue el A.C. Monte Líbano, club que se adjudicó el campeonato Sudamericano de Clubes dos veces consecutivas (1985-1986), además de jugar la final de la Copa del Mundo de Clubes en 1985.
En Centroamérica, destaca la trayectoria del Deportivo Unión Árabe de Fútbol, entidad considerada en la actualidad como uno de los principales clubes profesionales de primera división en Panamá. Ganó quince veces el campeonato de la Liga Panameña de Fútbol y fue subcampeón de la Copa Interclubes de la UNCAF en 2002. En Perú hay otro club de fútbol profesional con idéntico nombre, con sede en el distrito de Santiago de Surco, en Lima, fundado en 1958.