En la actualidad, ningún país de América Latina carece de presencia de personas de origen árabe. Pertenecen a diversos estratos sociales y, a pesar de las diferencias culturales, lingüísticas y religiosas entre sus países de origen y los de América Latina, se han integrado plenamente en las sociedades de este continente. Su presencia abarca todos los ámbitos de la vida pública:
- En la política: Recordemos que siete presidentes de América Latina tienen raíces árabes.
- En la economía: Han contribuido al crecimiento económico de la región durante más de cien años, acumulando algunos grandes fortunas (el caso de Carlos Slimen México se repite en otros países).
- En la literatura: Figuran en novelas de los más grandes escritores latinoamericanos, como Gabriel García Márquez, Isabel Allendey Jorge Amado.
El objetivo de esta serie de artículos culturales es dar a conocer a esta comunidad humana: las causas de su emigración, su proceso de integración en las sociedades latinoamericanas y su papel en el diálogo cultural entre dos mundos geográficamente lejanos pero culturalmente cercanos: el mundo árabe y América Latina.
Desde los años setenta del siglo XIX, empiezan a llegar los árabes a América Latina. La causa principal de su emigración se debe a la dura situación económica. Su comienzo coincidía con la decadencia de las tradicionales estructuras económicas del Imperio Otomano del que dependían Siria, Líbano y Palestina, países de procedencia de la mayoría de árabes en América Latina.
Estas duras condiciones económicas obligaron a muchos a dirigir sus miradas hacia otras tierras que les fueran más propicias a sus anhelos de bienestar y seguridad en el futuro. Pequeños comerciantes, artesanos y agricultores inician el abandono de sus lugares de residencia en busca de horizontes más prometedores en países de ultramar.
La cuestión religiosa desempeñó también una función importante en la migración. Los incidentes entre musulmanes y cristianos fueron continuos y la tensión política degeneró en las matanzas del siglo XIX.
Las razones culturales contribuyeron también en la aparición del fenómeno migratorio hacia los países de ultramar. Durante el siglo XIX, las misiones extranjeras, sobre todo francesas y norteamericanas, se interesaron por los países de Medio Oriente. Independientemente de su papel predicador, culturalmente estas misiones mejoraron los métodos de enseñanza que eran arcaicos; enseñaban inglés y francés y tradujeron al árabe obras maestras de literatura francesa y anglosajona. La misión norteamericana, mandó a un grupo de jóvenes árabes a Nueva York para revisar una nueva traducción al árabe de la Biblia.
Se suma a todos estos factores que motivaron la emigración, el factor político. La represión ejercida por los turcos contra los nacionalistas árabes obligó a muchos de estos a abandonar el país. En América Latina, fundaron la prensa árabe, que desempeñó un papel primordial en la vida de las colectividades árabes del continente durante la primera parte del siglo XX.
Continuará