El CIS de la guerra: claves del barómetro que marca el inicio del conflicto en Irán

19 mars 2026 - 09:11

 

El barómetro de marzo del CIS, elaborado entre el 2 y el 6 de ese mes, es el primero que captura el impacto de la guerra de Oriente Medio en la opinión pública española. El sondeo, basado en 4.016 entrevistas, reordena las preocupaciones ciudadanas, comprime el mapa electoral y revela la orfandad de referentes en el espacio a la izquierda del PSOE tras la renuncia de Yolanda Díaz a concurrir de nuevo a las elecciones generales.

El CIS publica su primera fotografía de la opinión pública española desde que Estados Unidos e Israel iniciaron los ataques contra Irán el 28 de febrero. El barómetro de marzo, difundido este miércoles, recoge las primeras reacciones de la ciudadanía ante un conflicto que ha alterado los precios de la energía, ha tensionado los mercados internacionales y ha colocado a España en el centro del debate estratégico occidental por su política de «no a la guerra». El trabajo de campo, concluido el 6 de marzo, es anterior a las elecciones autonómicas de Castilla y León, lo que impide medir el impacto de esos comicios en la intención de voto, pero refleja con nitidez cómo la escalada bélica ha modificado ya tanto las inquietudes de los españoles como las correlaciones de fuerza entre los partidos.

El sondeo incorpora además preguntas específicas sobre la guerra de Irán, la situación económica personal y colectiva, y la valoración de los líderes políticos. Los datos dibujan una sociedad más preocupada por su economía que hace un mes, mayoritariamente contraria a la intervención militar, y con un tablero electoral en el que el bloque de la derecha encabezado por el Partido Popular (PP) y Vox registra movimientos notables. En el espacio progresista, la ausencia de una candidatura clara a la izquierda del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) genera una redistribución de preferencias con implicaciones para el próximo ciclo electoral.

  1. La vivienda bate un nuevo récord y la economía escala por la guerra

La vivienda consolida su posición como la principal preocupación de los españoles y alcanza un nuevo máximo histórico en la serie del CIS. El 43,5% de los encuestados la cita como uno de los principales problemas del país, tres puntos más que en febrero y siete décimas por encima del registro de enero, lo que reafirma una tendencia ascendente sostenida desde finales de 2022. La cifra supera con amplitud a cualquier otro problema y refleja la acumulación de tensiones en un mercado inmobiliario que no ha respondido a las sucesivas medidas legislativas adoptadas por el Ejecutivo.

La gran novedad del barómetro es el ascenso de la preocupación económica. La crisis económica sube hasta el segundo puesto con el 22,5% de menciones, lo que supone un incremento de 4,4 puntos respecto al mes anterior, el mayor salto registrado en ese indicador en muchos meses. El CIS atribuye explícitamente esa subida al impacto del conflicto en Oriente Próximo sobre la percepción de los ciudadanos. En tercer lugar se sitúa la calidad del empleo, con un 18,3% de menciones que iguala el récord histórico registrado en octubre pasado. La inmigración, que había ocupado el segundo puesto en el barómetro de febrero, cae hasta la quinta posición, con el 14,8%, desplazada por el peso de las preocupaciones de índole económica y laboral vinculadas a la nueva coyuntura internacional.

  1. El PP acorta distancias y Vox pierde dos puntos

El mapa electoral experimenta en marzo sus cambios más significativos en varios meses. El PSOE sigue siendo la primera fuerza en estimación de voto, con el 31,8%, pero cede ocho décimas respecto a febrero, cuando alcanzó el 32,6%. El PP sube cuatro décimas y se sitúa en el 23,3%, lo que reduce la distancia entre los dos principales partidos hasta los 8,5 puntos, un punto menos que en el sondeo anterior. Sumar se mantiene prácticamente estable con el 7,1%, una décima más que en febrero, en un contexto en el que la coalición afronta una transición interna tras el anuncio de Yolanda Díaz de no repetir candidatura.

El dato más llamativo del barómetro en clave electoral es el retroceso de Vox. La formación liderada por Santiago Abascal pierde 2,3 puntos en un solo mes y baja hasta el 16,6%, después de haber alcanzado el 18,9% en febrero, su máximo histórico en los sondeos del CIS. La caída rompe varios meses de escalada continuada y coincide con el inicio de la guerra de Irán y con la política de rechazo a la intervención militar sostenida por el Gobierno. Podemos continúa su contracción y cae hasta el 2,9%, su peor registro en casi dos años, en línea con los malos resultados cosechados en las elecciones de Castilla y León, donde la formación no logró representación institucional.

  1. Siete de cada diez españoles rechazan los ataques a Irán

El barómetro incorpora una pregunta directa sobre los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, y el resultado es inequívoco: el 69,2% de los encuestados declara sentir «mucho o bastante rechazo» ante la ofensiva militar. El dato es relevante tanto por su magnitud como por el momento en que se recoge: el trabajo de campo se realizó en los primeros días del conflicto, cuando la información disponible era aún parcial y la intensidad de los ataques no había alcanzado el nivel posterior. El rechazo mayoritario proporciona respaldo social a la postura del Ejecutivo, que ha abanderado el «no a la guerra» como eje de su política exterior desde el inicio de las operaciones militares.

Sin embargo, el sondeo deja también un matiz que merece atención: el 24,5% de los encuestados afirma sentir «poco o ningún rechazo» ante los ataques. Ese porcentaje —una cuarta parte de la población— señala la existencia de una base social que no comparte el rechazo mayoritario a la intervención, lo que alimenta el debate interno sobre la posición española y proporciona argumentos a quienes, dentro y fuera de la coalición gobernante, cuestionan los términos del posicionamiento del Gobierno. Adicionalmente, el 85% de los encuestados considera que la guerra amenaza la paz mundial, una cifra que refleja el alcance de la inquietud colectiva ante la escalada del conflicto.

  1. Sánchez lidera sin rivales; Rufián adelanta a Díaz en el espacio de Sumar

En el plano de los liderazgos, el presidente del Gobierno refuerza su posición como el político mejor valorado y el más deseado al frente del Ejecutivo. Pedro Sánchez obtiene una nota media de 4,34 sobre diez, por encima de Yolanda Díaz, que se sitúa en el 4,23, y muy por delante de Alberto Núñez Feijóo, con un 3,60, y de Santiago Abascal, con un 2,99. El 25,7% de los encuestados le prefiere como presidente del Gobierno, lo que le convierte en el referente político con mayor respaldo transversal, incluidos votantes de partidos que no son el PSOE.

El dato más revelador del barómetro en términos de reconfiguración del espacio progresista es el que emerge de los datos cruzados por recuerdo de voto. Entre quienes votaron a Sumar en las elecciones generales de 2023, el 35,7% prefiere a Sánchez como presidente del Gobierno; a distancia, el 17,9% menciona al portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el Congreso, Gabriel Rufián, y el 13,9% a Yolanda Díaz. La inversión de posiciones entre Rufián y Díaz respecto a febrero —cuando la exvicepresidenta superaba al dirigente republicano con el 18,6% frente al 13,9%— dibuja un electorado de la izquierda alternativa sin un referente propio claramente asentado, permeable a liderazgos externos en un momento de incertidumbre interna.

  1. La paradoja del optimismo: mejor percepción personal que colectiva

El barómetro de marzo pone de manifiesto una asimetría llamativa en la percepción económica de los españoles. Cuando se pregunta por la situación económica personal, el 65,8% la califica como «muy buena o buena», frente al 24,9% que la considera «mala o muy mala». Sin embargo, cuando la pregunta se refiere a la situación económica general de España, el balance se invierte: el 54% la juzga «mala o muy mala» y solo el 38,4% la considera «buena o muy buena». La brecha entre la percepción propia y la colectiva es uno de los fenómenos más consistentes de la sociología política española y se reproduce en este barómetro con una amplitud significativa.

En el plano del estado de ánimo general, el 56,5% de los encuestados se define como «muy o bastante optimista», frente a apenas el 8,4% que se declara pesimista. No obstante, esa misma mayoría no proyecta ese optimismo sobre la sociedad en su conjunto: solo el 27,2% cree que los españoles en general son optimistas, mientras que el 31,2% los considera pesimistas. La paradoja, que los sociólogos denominan «efecto tercera persona», refleja una tendencia a valorar positivamente la propia situación y negativamente la del entorno. En un momento de incertidumbre internacional como el que registra este barómetro, esa asimetría cobra especial relevancia como indicador del estado de ánimo colectivo ante el inicio de una crisis cuyo alcance económico y político todavía no ha sido plenamente absorbido por la opinión pública española.

 

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