El papa León XIV pronunció este lunes el primer discurso de un pontífice ante las Cortes Generales españolas, en una sesión conjunta de más de 500 diputados y senadores. El texto abordó cinco grandes ejes: la dignidad humana como límite del poder, la polarización política, la migración, el rechazo al rearme y el reconocimiento de los errores históricos de la Iglesia. El discurso, de unos cuarenta minutos, fue recibido con una larga ovación.
El papa León XIV tomó la palabra este lunes en el Palacio de las Cortes ante una sesión conjunta del Congreso de los Diputados y el Senado, en el primer discurso de un pontífice ante el parlamento español. La presidenta de la Cámara Baja, Francina Armengol, abrió el acto con un discurso de bienvenida antes de ceder la palabra al Pontífice, que llegó acompañado del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, desde la Nunciatura Apostólica. Estuvieron presentes todos los grupos parlamentarios con representación en las Cortes, con la única excepción de Podemos y el Bloque Nacionalista Galego (BNG).
El texto del discurso, uno de los más densos del viaje, combinó referencias a la tradición intelectual española —Cervantes, Teresa de Ávila, la Escuela de Salamanca— con un programa político de alcance internacional sobre migración, conflicto armado, polarización y tecnología. León XIV cerró su intervención apelando a la responsabilidad de quienes ejercen poder público y recibió una ovación prolongada del hemiciclo.
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Un hito sin precedentes: el primer Papa en el hemiciclo
La intervención de León XIV es solo la quinta vez en la historia que un pontífice se dirige a un parlamento nacional en sesión plenaria. Las anteriores fueron en Polonia en 1999, con Juan Pablo II; en Italia en 2002; en Alemania en 2011; y en Estados Unidos en 2015. España se incorpora a esa lista con un discurso que, a diferencia de los anteriores, se produce en un contexto de máxima tensión política nacional e internacional.
El acto reunió en el hemiciclo a figuras que raramente coinciden en el mismo espacio: los expresidentes José María Aznar y Mariano Rajoy, ausente Felipe González y también José Luis Rodríguez Zapatero, cuya situación judicial centró parte de la atención informativa de los días previos. El líder de la ultraderecha, Santiago Abascal, que había prometido no acudir a ningún acto institucional en presencia de Pedro Sánchez, hizo una excepción y asistió. León XIV rompió el protocolo al finalizar el acto: en lugar de abandonar el Congreso en vehículo, salió a pie para saludar a los trabajadores de la Cámara que le esperaban en los pasillos.
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Salamanca y los límites del poder: la dignidad humana como eje
El núcleo argumental del discurso pivota sobre la Escuela de Salamanca y la figura del dominico Francisco de Vitoria, a quien León XIV citó como referente de una tradición intelectual que afirmó la existencia de límites morales al poder político. «Hay que reconocer que la sociedad y la misma Iglesia no siempre estuvieron a la altura de las intuiciones que encontraban eco en su propia tradición cristiana», afirmó el Pontífice, en una de las frases más comentadas de la intervención por su alcance autocrítico.
El Papa desarrolló el concepto de dignidad humana como fundamento previo a cualquier ordenamiento jurídico: «toda sociedad auténticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana», señaló. Esa dignidad, argumentó, «precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento». El hilo conductor de Salamanca le permitió vincular la tradición española con los debates actuales sobre inteligencia artificial, biomedicina y tecnología militar, ejes de su encíclica Magnifica humanitas.
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Polarización: contra «la descalificación permanente del adversario»
La denuncia de la crispación política, ya presente en el discurso del sábado ante los Reyes en el Palacio Real, adquirió en el Congreso una formulación más precisa y directa. «La pluralidad política no debe generar descalificación permanente del adversario. La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación», dijo León XIV ante un hemiciclo en el que esa dinámica es cotidiana.
El Papa añadió una reflexión sobre el lenguaje como instrumento político: «Las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos; pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro». Dirigiéndose a quienes ejercen responsabilidad pública, señaló que tienen «una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje». La referencia, tomada de su Mensaje para la Cuaresma de 2026, fue interpretada como un llamamiento directo a los partidos presentes en la sala, aunque el Pontífice evitó cualquier mención nominal.
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Migración: vías legales e integración frente a la discriminación
La cuestión migratoria fue uno de los ejes más esperados del discurso, dado el contexto político español —con la regularización de más de medio millón de personas promovida por el Gobierno— y la posición de Vox, que ha convertido la «prioridad nacional» en su principal bandera electoral. León XIV no eludió el debate: defendió la necesidad de abrir «vías seguras y legales» para los migrantes y reclamó «posibilidades reales de integración».
«La dignidad humana no puede permanecer abstracta cuando tantas personas se ven obligadas a dejarlo todo para buscar paz, seguridad y futuro», afirmó. Añadió que «una persona sola, sin raíces y sin recursos, es alguien que sufre terriblemente y que con gran dificultad puede establecer vínculos sólidos en el lugar al que llega». El discurso en el Congreso prolonga la línea marcada el sábado en el centro de Cáritas del barrio de Lucero, donde el Papa se abrazó con un inmigrante senegalés que le regaló una réplica de su tarjeta de residencia.
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Guerra y rearme: «la verdadera seguridad nace del derecho internacional»
En el pasaje más directamente vinculado al contexto geopolítico, León XIV formuló una crítica explícita al rearme como respuesta al escenario internacional. «Las armas nunca podrán edificar una paz auténtica y duradera. Preocupa que el rearme se presente como respuesta al escenario internacional», señaló. La frase resonó con especial intensidad en un hemiciclo cuya presidenta representa a un Gobierno que ha cerrado el espacio aéreo español a la aviación militar estadounidense vinculada a la Operación Furia Épica contra Irán.
«La verdadera seguridad nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra», afirmó el Papa. Extendió la reflexión al ámbito tecnológico militar, advirtiendo de que «el desarrollo de la inteligencia artificial en el ámbito militar exige una vigilancia ética rigurosa, para que las decisiones sobre la vida y la muerte nunca sean descargadas sobre automatismos». La comunidad internacional, concluyó, debe «redescubrir el valor indispensable del diálogo como camino paciente hacia acuerdos justos y duraderos».