La Tierra gira más rápido: los días se acortan ligeramente en julio

15 juillet 2025 - 10:59

No es solo una sensación: los días de julio están siendo más cortos. Literalmente. La rotación de la Tierra se ha acelerado ligeramente y, según datos del Observatorio Naval de Estados Unidos y el Servicio Internacional de Rotación de la Tierra, el miércoles 9 de julio el planeta completó su vuelta en 1,34 milisegundos menos de las 24 horas reglamentarias. Es una diferencia imperceptible para la vida cotidiana, pero de gran interés para los científicos que observan estos cambios con lupa.

Desde hace más de una década se registra un patrón de rotación ligeramente más rápida de lo habitual, algo que ocurre por múltiples causas. El movimiento interno del núcleo terrestre, las variaciones atmosféricas, la redistribución de masas de agua provocada por el deshielo polar e incluso la interacción gravitatoria con la Luna influyen en estos ritmos del planeta. Aunque estas fluctuaciones parecen aleatorias, siguen patrones detectables. Lo que sucede ahora no es una excepción, sino una fase acelerada dentro de un sistema complejo.

Paradójicamente, la tendencia a muy largo plazo es la contraria: la rotación de la Tierra se está desacelerando. Hace 70 millones de años, durante la época de los dinosaurios, un día duraba alrededor de 23 horas y media. Esta ralentización se debe principalmente a la fricción causada por las mareas y a la pérdida de energía que conlleva. La Luna, al ejercer fuerza sobre los océanos, también se aleja unos 4 centímetros por año. Es un proceso tan gradual que escapa a las escalas de tiempo humanas, pero que confirma que nuestro planeta no es una máquina perfectamente constante.

Los científicos también están observando cómo el cambio climático puede estar acentuando ciertos efectos. Cuando grandes masas de hielo se derriten y el agua se desplaza hacia el ecuador, la forma del planeta cambia sutilmente, lo que puede influir en su velocidad de giro. Es el mismo principio físico que ralentiza a un patinador cuando extiende los brazos.

Si bien estas variaciones de milisegundos no impactan nuestras rutinas, sí tienen consecuencias técnicas. A largo plazo, podrían exigir ajustes en el tiempo universal coordinado, como la introducción o supresión de los llamados segundos intercalares. Ya ocurrió antes y volverá a ocurrir.

El fenómeno, además de su interés científico, nos deja una imagen poderosa: en pleno verano del hemisferio norte, mientras la temperatura sube y los días parecen eternos, la Tierra gira apenas más rápido. Es una prueba más de que el tiempo —como el clima, la historia o la política— nunca se detiene, y a veces, incluso, se acelera.

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