Florida (Uruguay).— El presidente Yamandú Orsi encabezó este lunes la conmemoración del Bicentenario de la Declaratoria de la Independencia en la histórica Piedra Alta, donde el 25 de agosto de 1825 se proclamó la ruptura con el dominio brasileño y la unión con las Provincias Unidas del Río de la Plata. El sitio, considerado desde 1900 como “Altar de la Patria”, volvió a reunir a autoridades y ciudadanía en un homenaje cargado de simbolismo.
El acto central comenzó con la colocación de una placa conmemorativa por parte del presidente Orsi y del intendente de Florida, Carlos Enciso. Ambos remarcaron en sus discursos la importancia de renovar los valores de unidad y soberanía que inspiraron a los legisladores de 1825. La ceremonia incluyó la entonación del himno, ofrendas florales y un minuto de silencio dedicado a los protagonistas de aquella gesta histórica.
La Piedra Alta, ubicada en las márgenes del río Santa Lucía Chico, fue escenario del Congreso de la Florida que sancionó tres leyes fundamentales: la independencia respecto al Imperio del Brasil, la unión con las Provincias Unidas del Río de la Plata y la adopción del pabellón nacional. Estos decretos sentaron las bases del proceso independentista uruguayo, consolidado años después con el reconocimiento internacional.
Además del acto oficial, la ciudad de Florida desplegó una programación cultural que incluyó desfiles cívico-militares, espectáculos de danzas tradicionales, actividades escolares y exposiciones artísticas. Las celebraciones se extendieron durante toda la jornada, convirtiéndose en un encuentro intergeneracional que reafirmó la memoria histórica y el sentido de pertenencia nacional.
El Bicentenario ha sido declarado oficialmente por el Poder Ejecutivo como eje de un calendario anual de conmemoraciones, que abarca iniciativas educativas, publicaciones históricas y eventos culturales. La Comisión del Bicentenario coordina estas actividades con el objetivo de resaltar la vigencia de los ideales de independencia en el contexto actual.
Más allá de las ceremonias protocolares, la jornada en Florida reflejó una convicción compartida: el aniversario es, más que un recuerdo de 1825, una evidencia de que la independencia se construye día a día en el fortalecimiento de las instituciones democráticas y en la cohesión social. La Piedra Alta, convertida en símbolo de resistencia y esperanza, vuelve a proyectar su luz sobre el presente.