Trump veta a jueces brasileños por juicio contra Bolsonaro

19 juillet 2025 - 10:11

Washington prohíbe el ingreso a Estados Unidos del principal juez del Supremo brasileño y sus aliados, tras nuevas medidas judiciales contra el expresidente Jair Bolsonaro.

Estados Unidos ha vetado el ingreso al país del magistrado Alexandre de Moraes, figura clave del Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF), y de varios de sus colegas y familiares. La decisión fue anunciada este viernes 18 de julio por el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, en nombre del gobierno de Donald Trump, quien busca la reelección en 2026.

¿Quién es Alexandre de Moraes? Se trata del juez que encabeza las investigaciones contra Jair Bolsonaro, expresidente brasileño de extrema derecha, acusado de atentar contra la institucionalidad democrática. Moraes ha liderado causas que implican intentos de golpe de Estado, desinformación electoral y presión sobre los poderes del Estado. Desde hace más de un año, ha dictado medidas contra decenas de aliados de Bolsonaro.

La medida de Washington se produce justo después de que Bolsonaro fuera obligado por la justicia brasileña a portar una tobillera electrónica y se le prohibiera usar redes sociales, tras descubrirse que había buscado apoyo externo para revertir su situación judicial. Según Marco Rubio, Moraes y su entorno “encabezan una caza de brujas política que viola derechos fundamentales”.

Aunque la orden no detalla sanciones económicas, forma parte de una ofensiva diplomática. En mayo pasado, el mismo Rubio había propuesto vetar a toda autoridad extranjera que promoviera censura, abriendo la puerta al uso de leyes como la Ley Magnitsky, que permite sancionar a figuras internacionales por violaciones a los derechos humanos.

Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente, ha impulsado esta campaña desde Estados Unidos, donde reside desde marzo. Aplaudió el veto y dijo que era solo “el comienzo”. Grupos vinculados a la ultraderecha brasileña han llevado a Washington un relato en el que acusan al STF de actuar con sesgo ideológico y de intentar silenciar a la oposición.

El gobierno brasileño, por su parte, aún no se ha pronunciado oficialmente, aunque sectores moderados temen que esta injerencia estadounidense debilite aún más la independencia judicial del país. La decisión también coincide con amenazas arancelarias de Trump contra productos brasileños, lo que marca un giro en las relaciones entre Brasilia y Washington.

La ofensiva de Trump envía un mensaje inquietante: el nuevo alineamiento geopolítico ya no se juega solo entre gobiernos, sino entre tribunales y populismos. Y América Latina, siempre permeable a los vientos del norte, asiste al espectáculo con el rostro dividido entre el desconcierto y la familiaridad.

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