"Siembro alimento, no odio": Lula responde con un gesto simbólico a Trump

18 août 2025 - 17:35

Brasilia.– En plena tensión diplomática y comercial con Estados Unidos, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva difundió este fin de semana un video en el que aparece plantando una vid en los jardines del Palacio de la Alvorada. La escena, grabada por la primera dama Janja da Silva, se acompaña de un mensaje cargado de significado: «Siembro alimento, no odio».

El gesto, dirigido explícitamente a Donald Trump, busca transmitir una imagen de contraste frente al clima de confrontación abierto por Washington. A comienzos de agosto, la administración del republicano impuso aranceles de hasta el 50 % a numerosos productos brasileños, incluidos café, frutas y carne, lo que golpea a uno de los principales mercados de exportación de la primera economía latinoamericana.

Con tono simbólico y casi pedagógico, Lula aparece en bermuda y de rodillas sobre la tierra, recordando que el poder político también se ejerce a través de imágenes y gestos culturales. «Espero que un día pueda visitar Brasilia para conocer el verdadero Brasil», agregó el mandatario en la grabación compartida en sus cuentas de X y Bluesky.

La respuesta brasileña llega también en defensa de su institucionalidad. Trump justificó las medidas arancelarias aludiendo a una supuesta “caza de brujas” contra su aliado ideológico, el expresidente Jair Bolsonaro, juzgado por intento de golpe de Estado en 2022. La Casa Blanca fue más allá y sancionó al juez Alexandre de Moraes junto a otros magistrados de la Corte Suprema.

En este contexto, Lula reafirmó su respaldo al Supremo Tribunal Federal y prometió defender la soberanía popular frente a las presiones externas. El contraste no pudo ser más elocuente: mientras un expresidente brasileño enfrenta un proceso histórico por su rol en la erosión democrática, su sucesor apuesta por la metáfora de la tierra cultivada como símbolo de futuro.

La imagen del presidente sembrando en el corazón de la residencia oficial se multiplica en redes y medios, y confirma que la política latinoamericana, además de disputarse en tribunales y cumbres, también se libra en el terreno de los gestos.

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