Sheinbaum revela que Sánchez intentó convencerla para invitar al Rey a su investidura y reclama el perdón de España

30 octobre 2025 - 18:31

La presidenta mexicana narra en su libro ‘Diario de una transición histórica’ que el presidente español la llamó para persuadirla de incluir a Felipe VI en su toma de posesión, pero ella respondió que no era el momento adecuado. Sheinbaum insistió en que México sigue esperando una disculpa formal por los abusos de la Conquista y criticó la respuesta poco diplomática de España a la carta de López Obrador enviada en 2019. La mandataria aseguró que las relaciones bilaterales no están rotas pese a la ausencia de representación española en su investidura.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha desvelado nuevos detalles sobre la crisis diplomática que marcó su llegada al poder el pasado 1 de octubre de 2024. En su libro ‘Diario de una transición histórica’, publicado por la editorial Planeta en 2025, la mandataria revela que el presidente español Pedro Sánchez intentó hasta el último momento convencerla de que invitara al rey Felipe VI a su ceremonia de investidura. La gestión de Sánchez buscaba normalizar las relaciones bilaterales tras años de tensiones, pero Sheinbaum mantuvo su postura y respondió que no era el momento adecuado para ese gesto simbólico.

La conversación telefónica entre ambos mandatarios se produjo mientras Sheinbaum viajaba hacia Nuevo León, pocos días antes de su toma de posesión. Según relata en su libro, el presidente español insistió en la importancia de incluir al monarca en la ceremonia como señal de reconciliación entre ambos países. Sin embargo, la dirigente mexicana se mantuvo firme en su decisión, argumentando que la falta de respuesta a una carta enviada por su predecesor Andrés Manuel López Obrador en 2019 hacía inadecuado el momento para ese acercamiento. La llamada fue cordial pero no condujo a ningún acuerdo.

La decisión de Sheinbaum de invitar únicamente a Sánchez y no al Rey generó una crisis diplomática de primer orden. El Gobierno español consideró la exclusión del jefe del Estado como inaceptable e inexplicable, y tomó la determinación de no participar en la ceremonia de investidura a ningún nivel. El Ministerio de Asuntos Exteriores envió una nota verbal al embajador mexicano expresando su descontento formal, y Sánchez declaró públicamente que sentía una enorme frustración por la situación. España consideró que si el Rey no estaba invitado, España no estaba invitada.

La raíz del conflicto se encuentra en la carta que López Obrador envió en marzo de 2019 al rey Felipe VI, solicitando que el Reino de España expresara de manera pública y oficial el reconocimiento de los agravios causados durante la Conquista. El expresidente mexicano propuso celebrar un acto conjunto en 2021, coincidiendo con el bicentenario de la independencia mexicana, donde ambos países acordaran y redactaran un relato compartido de su historia común. La misiva no recibió respuesta directa del monarca, y parte de su contenido fue filtrado a los medios de comunicación, lo que generó malestar en México.

Sheinbaum mantiene la exigencia del perdón histórico 

Este lunes 27 de octubre de 2025, durante su conferencia de prensa matutina en el Palacio Nacional, Sheinbaum reafirmó la posición de su Gobierno sobre este tema histórico. «Nosotros desde la campaña manifestamos que nunca estuvimos de acuerdo con la manera en que respondieron pero además estábamos de acuerdo con la carta que había enviado López Obrador. Todavía seguimos esperando esta respuesta», declaró la presidenta mexicana ante los periodistas. Sus palabras colocan nuevamente en el centro de la relación bilateral un asunto que parecía haberse apaciguado tras su llegada al poder.

La mandataria defendió que su predecesor envió una carta muy diplomática solicitando una forma de perdón por las atrocidades del pasado, y criticó que fue contestada de manera poco diplomática. Sheinbaum denunció que en lugar de una respuesta oficial adecuada, España lanzó una campaña contra López Obrador en medios de comunicación. El Gobierno español, entonces presidido por Pedro Sánchez, emitió en 2019 un comunicado en el que lamentó profundamente que se hiciera pública la carta y rechazó con toda firmeza su contenido.

La presidenta subrayó que, pese a la tensión diplomática, las relaciones entre México y España no están rotas. «Con España hay relaciones, no se ha roto ninguna relación. Hay relaciones económicas, relaciones políticas, relaciones turísticas», aseguró Sheinbaum durante su intervención. La mandataria destacó que recientemente ha habido encuentros entre las secretarias de Cultura y Turismo de ambos países, lo que indica la existencia de vínculos institucionales activos. Sin embargo, recalcó que queda pendiente un gesto hacia lo sucedido durante la Conquista.

Como ejemplo de la continuidad de las relaciones culturales, Sheinbaum mencionó que la embajada de México en Madrid organiza actualmente una exposición de arte indígena, particularmente de mujeres, aprobada por instituciones del Gobierno español. «Seguimos promoviendo las grandes civilizaciones que llegaron antes de los españoles, que formaron nuestro país, para que las y los españoles sepan la grandeza cultural de México», explicó la presidenta. La muestra forma parte de un esfuerzo por difundir el legado cultural previo a la llegada de los conquistadores españoles.

En línea con López Obrador

La postura de Sheinbaum representa una continuidad clara con la línea política de López Obrador, quien convirtió la petición de perdón a España en uno de los ejes de su política exterior. Durante su mandato, que concluyó el 30 de septiembre de 2024, el expresidente puso en pausa las relaciones diplomáticas con España en 2022 al considerar que no existía una actitud de respeto por parte española. La relación bilateral se tensó durante esos seis años por múltiples factores, incluyendo desencuentros comerciales relacionados con la nacionalización de la industria eléctrica mexicana.

México obtuvo este año dos de los prestigiosos Premios Princesa de Asturias: el de la Concordia para el Museo Nacional de Antropología e Historia, y el de las Artes otorgado a la fotógrafa Graciela Iturbide. Durante la ceremonia de entrega celebrada la semana pasada en Oviedo, la princesa Leonor manifestó su deseo de viajar a México. «Algún día espero tener la suerte de adentrarme en ese bosque de Chapultepec y admirar más de 3.000 años de historia», declaró la heredera en su discurso, donde también alabó el legado indígena retratado por Iturbide.

Preguntada por los periodistas sobre las palabras de Leonor y si la invitaría a visitar México, Sheinbaum evitó dar una respuesta directa y prefirió mantener su opinión en privado. La prudencia de la mandataria contrasta con su firmeza sobre la petición de perdón histórico, evidenciando que el tema de la Conquista permanece como el principal obstáculo en la normalización total de las relaciones con la Casa Real española. El Papa Francisco, por su parte, sí pidió disculpas en su momento por los abusos cometidos por la Iglesia Católica durante la colonización.

La exclusión de Felipe VI de la investidura de Sheinbaum generó división incluso dentro de España. Mientras el Gobierno y el PP se alinearon en la defensa del Rey, diputados de Sumar, EH Bildu y Podemos sí acudieron a la ceremonia en Ciudad de México. Gerardo Pisarello asistió como secretario primero de la Mesa del Congreso, Jon Iñarritu viajó invitado por Morena, el partido de Sheinbaum, y Javier Sánchez representó a Podemos. Gabriel Rufián de ERC lanzó un provocador mensaje al ser preguntado por el conflicto, recurriendo al popular grito mexicano en las celebraciones de independencia.

La revelación del intento de mediación de Pedro Sánchez añade una nueva capa de complejidad a la crisis diplomática entre México y España. Pone de manifiesto los esfuerzos del Gobierno español por evitar la ruptura institucional, pero también la determinación de Sheinbaum de mantener una línea de continuidad con la política de López Obrador respecto al reconocimiento histórico. La publicación del libro de la presidenta mexicana reabre un debate que promete mantenerse vigente mientras España no ofrezca alguna forma de reconocimiento oficial sobre los acontecimientos de la Conquista.

 

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