Sheinbaum desafía a Washington por sanciones a aerolíneas mexicanas: “México es soberano”

22 juillet 2025 - 12:53

Claudia Sheinbaum respondió con firmeza a las sanciones impuestas por Estados Unidos a aerolíneas mexicanas tras el traslado de vuelos de carga al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Mientras Washington alega prácticas anticompetitivas, México defiende su soberanía y niega haber perjudicado a compañías extranjeras. El cruce revela un nuevo foco de tensión en la relación bilateral.

La reciente advertencia del Departamento de Transporte de Estados Unidos a las aerolíneas mexicanas —tras el traslado de operaciones de carga al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA)— ha desatado un nuevo episodio de tensión diplomática entre México y Washington. La presidenta Claudia Sheinbaum, al rechazar públicamente la medida y reivindicar la soberanía nacional, sitúa el conflicto más allá del terreno técnico.

En su conferencia matutina del lunes, Sheinbaum cuestionó el fundamento de las sanciones anunciadas por EE.UU., argumentando que el reordenamiento aeroportuario implementado desde hace más de un año responde a criterios de seguridad y eficiencia operativa, y no a decisiones discriminatorias hacia aerolíneas extranjeras.

El gobierno de Estados Unidos, presidido por Donald Trump, sostiene que México restringió injustamente los derechos de vuelo de compañías estadounidenses, alterando las reglas del mercado. Las autoridades mexicanas, en cambio, aseguran que el traslado fue gradual y consensuado, y que el AIFA —una de las obras insignia del expresidente López Obrador— cumple con estándares internacionales.

El choque ocurre en un contexto más amplio de fricciones bilaterales: a mediados de julio, Trump volvió a amenazar con aranceles del 30 % si México “no controla” el narcotráfico. Las declaraciones de Sheinbaum, sin estridencias, marcan una respuesta política que busca preservar la interlocución con Washington sin ceder soberanía en decisiones logísticas internas.

La disputa abre interrogantes sobre el futuro de la conectividad aérea entre ambos países, justo cuando México intenta consolidar el AIFA como eje logístico regional. La Casa Blanca ha dejado entrever que podría restringir los vuelos mexicanos a su territorio si las “preocupaciones competitivas” no se resuelven.

Lo que comenzó como un diferendo técnico por el uso de pistas se convierte ahora en una prueba más de la relación bilateral en tiempos de recomposición geopolítica y cambios de liderazgo. México pide diálogo, pero defiende su autonomía. Estados Unidos presiona, pero sin romper la relación. En ese delicado equilibrio se juega más que el destino de unos vuelos: se mide la densidad política de la región.

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